Belén Molleda  Periodista
OPINIÓN

El circo con Bildu

El Gobierno pacta con Bildu mantener el tope del 2% a la subida anual del alquiler y se asegura aprobar los Presupuestos
La portavoz de EH Bildu en el Congreso, Mertxe Aizpurua.
EP

Si no fuera por el dolor que aún persiste, la partida acordada con Bildu para incluir en los Presupuestos Generales la promoción del circo en euskera sonaría a broma e incluso a maniobra de distracción para que dejemos de darle vueltas a la ley del ‘solo sí es sí’. Que PP y PSOE han pactado concesiones con los separatistas para mantenerse en el poder ha sido una constante durante toda la democracia. Lo tenemos asumido. Sin embargo, que nos topemos con una comparecencia de Bildu en el Congreso, donde anuncia que apoyará las cuentas para 2023 tras sellar un pacto con el Gobierno con medidas, entre otras, como la salida de la Guardia Civil de Tráfico de Navarra o incluso un memorial a unas víctimas, sin que se incluyan las de ETA, es insólito.

Desde los tiempos del pelo cardado, las formaciones secesionistas han ido acaparando protagonismo legislatura tras legislatura gracias a la Ley D’Hondt. Hasta ahí, sin novedad en el frente. Lo padecimos con Felipe González cuando cedió el 15% del IRPF; lo sufrimos con Aznar, con cuyo gobierno se traspasaron las competencias educativas –uno de los mayores errores en democracia–; pasando por Zapatero y Rajoy, quizás este último en menor medida porque no le dio tiempo tras la abrupta interrupción de la legislatura.

Sin embargo, hasta ahora no se habían alcanzado tales cotas. Que hayamos sido testigos de un trato con Bildu, cuando ni siquiera ha condenado a ETA, para que se vaya Tráfico de Navarra es una situación inédita. Los cinco votos de la formación abertzale ayudarán al Gobierno a aprobar los Presupuestos para 2023, pero tampoco eran imprescindibles. La pregunta es: ¿Mereció la pena este ‘circo’? Opino que no.

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