Héroes de la calle.
José Francisco Ruiz, en la boca de metro de Alonso Martínez, poco después de detener al carterista. JORGE PARÍS

Uno de los carteristas que operan diariamente en los vagones del metro erró este martes el tiro. Buscaba turistas incautos en la línea 10. Avistó a un hombre con mochila, le metió la mano en el bolsillo y le quitó la cartera. Pensaba que había acabado su faena con éxito, pero la reacción de su víctima le pilló por sorpresa: "Soy guardia civil, me has robado la cartera".

Me di la vuelta y vi a un hombre sospechoso; supe que me había robado, me toqué y no tenía la cartera

José Francisco Ruiz, teniente de la Guardia Civil fuera de servicio por una baja médica, se convirtió así en el héroe de todo un vagón del metro. Bajó al suburbano para dirigirse a la sede del Ministerio del Interior, donde está acampando desde hace una semana para denunciar que sufre acoso laboral por parte de sus superiores.

A la altura de Alonso Martínez, "con el tren hasta arriba de gente, tuve una sensación, una intuición». El sexto sentido de José Francisco no falló: "Me di la vuelta y vi a un hombre sospechoso; supe que me había robado, me toqué y no tenía la cartera". Se identificó ante el ladronzuelo, pero éste negó haberle quitado la billetera. Sin embargo, una joven lo delató y el ratero tiró la prueba del delito al suelo. En la cartera llevaba 200 euros, su placa y su documentación.

José Francisco no se lo pensó dos veces. Cogió el freno y tiró de él para paralizar el tren mientras esperaba a la Policía Nacional. Los vigilantes llegaron en menos de un minuto y los policías un par de minutos después: "Su rapidez ha sido impresionante. Con el peso de mi mochila no habría podido seguirle si hubiera echado a correr".

15 minutos en la estación

El tren estuvo casi 15 minutos parado en la estación. Sin embargo, los viajeros no se impacientaron. "La colaboración ciudadana ha sido ejemplar; nadie se ha enfadado en absoluto, todo lo contrario, la gente estaba agradecida porque están hartos de los carteristas", según José Francisco.

La única pega de la historia es que el ratero, detenido en ocasiones anteriores, "volverá impunemente a las andadas, seguro que ya está de nuevo en el metro robando a otras personas", lamenta.

Líneas 1 y 8, territorio de ladrones

Los usuarios del metro ya están acostumbrados a lidiar con los rateros. Las líneas con más hurtos son la 1, por su alta afluencia de viajeros; y la 8, al estar repleta de turistas recién llegados del aeropuerto. La estación más peligrosa es Sol, según el Grupo Operativo de Metro de la Policía Nacional. Esta brigada tiene controlados a 500 rateros que cometen hasta 70 robos al día.