Vara esquiva el veto de Moncloa de bajar impuestos y anuncia "la mayor bajada de precios y tasas" en Extremadura

El presidente del Ejecutivo, durante su intervención en su visita este lunes a la zona afectada por el incendio de la localidad de Casas de Miravete (Cáceres).
Pedro Sánchez y Guillermo Fernández Vara en Casas de Miravete (Cáceres).
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El presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, ha anunciado este jueves que propondrá al PP, en la negociación de los presupuestos regionales para 2023, la mayor bajada de la historia de las tasas y precios públicos para aliviar la carga de las familias pero que "no toca los impuestos que financian los servicios esenciales".

En concreto, ha detallado que el próximo año se pagaría un 25% menos por pasar la inspección técnica de vehículos (ITV) y se reducirían un 50% las tasas de comedores escolares y aulas matinales, las de las licencias de caza y pesca, y la de la tarjeta de transporte subvencionada, entre otras, y que en otras muchas se llegaría al 100%.

En contestación a una pregunta del PP, en la sesión plenaria de la Asamblea de Extremadura, Fernández Vara ha asegurado que la rebaja no afectará a los servicios esenciales porque no toca los impuestos.

La intención de Fernández Vara es aliviar la carga de las familias por la tendencia inflacionista de los precios y el encarecimiento de la energía.

Fernández Vara ha contestado al PP que "es muy bonito, cuando se está en la oposición decir que bajen los impuestos, y cuando se está en el Gobierno, subirlos", tras lo que ha avanzado que la Junta de Extremadura va "a tomar medidas", que se le trasladarán en el contexto de la negociación de los Presupuestos de Extremadura para 2023 que están llevando a cabo. Unas medidas con las que el Ejecutivo regional pretende "aliviar la carga que en estos momentos tienen las familias", que se unirá a las medidas que ha puesto en marcha el Gobierno central.

Debate fiscal: bajar o no los impuestos

La inflación, precisamente, ha desencadenado un debate en torno a las rebajas fiscales que divide a las comunidades autónomas en dos posturas contrarias. Por un lado, las gobernadas por el PP son partidarias de deducciones y bajadas impositivas, centradas en el IRPF y en el impuesto de Patrimonio, de manera que los ciudadanos puedan mantener el dinero en sus bolsillos para hacer frente a la situación económica. 

Del otro lado, las comunidades socialistas, a excepción de la Comunidad Valenciana, prefieren mantener los tributos para poder asegurar la financiación de ayudas y servicios públicos y, en su caso, optar por deducciones fiscales.

Sin embargo, la cercanía de las elecciones autonómicas de 2023 y las particularidades de cada territorio han llevado a barones del PSOE a defender posiciones contrarias a la estrategia del Gobierno de Pedro Sánchez, como ha ocurrido con el presidente valenciano, Ximo Puig, y el manchego, Emiliano García-Page. Ambos casos han generado malestar en el PSOE, como reconocen en privado varios dirigentes socialistas, aunque en público nadie se atreve a criticar directamente a sus compañeros de partido para evitar entrar en polémicas. Fuentes de Ferraz piden prudencia con las bajadas de impuestos porque creen que "pueden socavar el principio de justicia fiscal" y alertan del peligro de sumarse al carro de la competición entre comunidades autónomas.

La ministra de Hacienda y número dos del PSOE, María Jesús Montero, ha sido contundente con estos planteamientos al rechazar la "espiral" de bajadas fiscales y las bajadas "masivas" de impuestos, aunque defiende hacer reducciones "quirúrgicas" y "selectivas".

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