Las manzanas de oro vuelven a brillar en 'Hipómenes y Atalanta', uno de los cuadros más importantes que el Prado ha restaurado

Una mujer observa el cuadro 'Hipómenes y Atalanta', de Guido Reni, en el Museo del Prado.
Una mujer observa el cuadro 'Hipómenes y Atalanta', de Guido Reni, en el Museo del Prado.
Borja Sanchez-Trillo

Atalanta era una ninfa veloz. Tan veloz que ningún hombre era capaz de ganarle a la carrera. Los que osaban competir con ella jugaban por conseguir su mano, pero si perdían la pena era la muerte. Todos perdieron hasta que llegó Hipómenes, al que Afrodita ayudó dándole tres manzanas de oro, que arrojó a lo largo de la carrera, de forma que Atalanta, parándose a recogerlas, acabó por perder la carrera. 

Y aunque el final de la pareja fue trágico, pues Cibeles les convirtió en leones para tirar de su carro por tener relaciones sexuales en uno de sus templos, ahora ambos tortolitos vuelven a brillar, junto a sus manzanas, en el cuadro que sobre ellos pintó el italiano Guido Reni.

Y es que Hipómenes y Atalanta es uno de los cuadros más icónicos del Museo del Prado, y ahora luce nuevamente con su esplendor original tras una larga restauración que le ha devuelvo la luminosidad, la forma y el color original con el que lo pintó el italiano Guido Reni.

El cuadro cuelga desde ese miércoles en la Galería Central del museo madrileño en una estructura especial, y allí permanecerá hasta que viaje en noviembre a Fráncfort, Alemania, donde se prepara una exposición sobre Guido Reni que llegará a Madrid en 2023.

"El aspecto de la obra era muy confuso. Los barnices habían perdido la transparencia y no podíamos ver claramente la escena", ha explicado Almudena Sánchez, restauradora del Prado, que ha trabajado en la pieza durante nueve meses.

Hipómenes y Atalanta es un lienzo de grandes dimensiones (206 x 279 cm), y una de las obras más emblemáticas del barroco boloñés.

Guido Reni (1575-1642) plasmó justo el momento en el que Atalanta se detiene a hacerse con las manzanas y consigue recoger con delicadeza el esfuerzo de los cuerpos de ambos.

La restauración ha eliminado la tonalidad amarillenta sobre los cuerpos de Atalanta e Hipómenes y ha quitado opacidad al paisaje en el que se desarrolla la escena. "La franja que más ha mejorado es la del mar, cuyo azulado oscuro ha emergido tras la restauración", ha señalado la restauradora.

Ahora se ve más nítidamente el perfil de Atalanta, la delicadeza de sus facciones y el sutil sonrosado de sus mejillas. "Ahora podemos ver una imagen más parecida a la que concibió Reni", ha explicado la restauradora.

El cuadro ha sido también dotado con un nuevo marco. Con el paso de los años se le añadieron dos bandas adicionales de pintura (de 7 y 13 cm) que no eran originales y que desvirtuaban la posición de la escena.

"Estas dos bandas ampliaban la obra y desplazaban la escena -ha señalado-. Se ha elegido un nuevo marco expresamente para ocultar estas bandas y ahora lo único que vemos es lo pintado por Reni".

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