El Gobierno presiona a barones socialistas y al PP alertando de que las bajadas fiscales causan "preocupación" en la Unión Europea

Sabemos que será temporal pero que Unidas Podemos y el resto de socios van a luchar para que ese nuevo gravamen a los ricos sea permanente tal y como llevan tiempo pidiendo. Esta medida se está negociando entre el Mininisterio de Hacienda y la Vicepresidencia de Yolanda Díaz y ha sido calificada ya como una maniobra de distracción por parte del Partido Popular. Los populares consideran que es necesario cambiar otros elementos fiscales, pero, sobre todo, que el Gobierno tome más medidas para atajar el incremento de los precios.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, y María Jesús Montero, ministra de Hacienda.

La "competencia fiscal a la baja" emprendida por las comunidades autónomas dirigidas por el Partido Popular y por algunos barones del PSOE ha generado "preocupación" en la Unión Europea. Así lo defiende el Gobierno, cuya posición en el debate tributario se ha visto torpedeada por su principal dirigente autonómico, el valenciano Ximo Puig, que se ha sumado a la ola de rebajas impositorias emprendida por los 'populares'.

Esta supuesta inquietud la trasladan fuentes cercanas a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Aunque no dicen quién ha trasladado estas sensaciones, las justifican señalando que la crisis provocada por la pandemia de coronavirus ha modificado las posiciones maximalistas que la Unión ejecutó en la anterior crisis financiera, en 2008, donde las políticas neoliberales fueron las elegidas.

Las mismas fuentes señalan la importancia de la respuesta dada por el Viejo Continente a las dificultades económicas resultantes de la Covid-19: la mutualización conjunta de la deuda que ha dado resultado a los fondos europeos, de los que España recibirá 140.000 millones. "Cómo sentarán en Alemania los titulares de que aquí estamos bajando impuestos cuando somos de los que más dinero vamos a recibir de Europa", reflexionan las mismas fuentes, que recuerdan de forma informal el dicho de "invita tú, que yo pago".

Con todo, la agitación de este fantasma europeo es el último argumento incorporado por el Ejecutivo de Sánchez a su discurso para defender su modelo fiscal. Hasta hace días, en Moncloa estaban "encantados" de que se hablase de impuestos. Veían que podían "ganar" la discusión. No obstante, el presidente de la Comunidad Valenciana rompió ayer el marco discursivo al sumarse a la iniciativa fiscal del Partido Popular. Además, puede que no sea el único, ya que Canarias o Navarra -con socialistas en sus gobiernos autonómicos- también lo estudian

En Moncloa hay expectación y quizá también inquietud, aunque siguen convencidos de su modelo. Sin ir más lejos, hoy han salido a hacerlo las dos principales arietes económicas del Gobierno: la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Exteriores, Nadia Calviño; y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. La primera ha criticado a los 'populares' por proponer "una política fiscal irresponsable y destructiva" que "desmonta" el Estado de bienestar, un planteamiento donde "no van a encontrar" a la coalición. Tras su intervención, la vicepresidenta también ha citado a la Comisión Europea y al Banco Central Europeo, pero también al Fondo Monetario Internacional y a la OCDE.

Por su parte, María Jesús Montero ha criticado la "espiral" de bajadas de impuestos de las autonomías, a las que ha pedido "coherencia". Así, ha asegurado que "todos los organismos internacionales" desaconsejan bajadas tributarias "masivas" y recomiendan reducciones quirúrgicas, una línea que podría seguir el paquete fiscal que prevé presentar Hacienda "en pocos días". La propia Montero señaló el lunes que estaba ultimando una batería de medidas, sin dar más detalles. Eso sí, la portavoz gubernamental, Isabel Rodríguez, apuntó ayer que el Ejecutivo tiene el objetivo de que "aquellos que más tienen, contribuyan más" y de que "la política fiscal sirva para atender a los que más lo necesitan". "No estamos en una política de rebaja a los que más tienen", añadió.

Algunas fuentes de Moncloa se limitaron a señalar que su modelo "es otro", deslizando que la batería de medidas no supondrán las rebajas fiscales propuestas por el PP o por Puig. En principio, está descartado que se llegue a deflactar el IRPF. Sí está abierta la puerta a que se rebaje el IVA a los productos de higiene femenino. En el ala de subidas, se da por hecho que se incluyan el impuesto a las grandes fortunas, a la banca y a las empresas energéticas, con las que se prevén financiar nuevas ayudas.

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