La izquierda a la izquierda del PSOE se deshilacha pese a la llamada de Díaz a una "amnistía" de cara a las locales y autonómicas

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz (c), participa en un acto de campaña de Por Andalucía, que se presenta con Inmaculada Nieto a la Presidencia de la Junta de Andalucía, y en el que ha participado también el líder de Más País, Íñigo Errejón.
Yolanda Díaz, junto a los líderes de Más País, Íñigo Errejón, y Por Andalucía, Inma Nieto. 
EFE

Aún quedan ocho meses para que se celebren las elecciones municipales y autonómicas de 2023, pero los partidos a la izquierda del PSOE ya han comenzado a moverse para preparar una cita clave tanto por su propia importancia como porque servirá de antesala a las elecciones generales, previstas para finales de año. Pese a las llamadas a una "amnistía" entre formaciones para lograr la unidad que ha hecho expresamente la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, las negociaciones entre ellas se prevén muy duras, y se producirán en un momento en el que la relación entre Podemos e IU no pasa por su mejor momento.

En el maremágnum de siglas y organizaciones que componen la izquierda transformadora, Podemos ha sido el primer partido en dar un paso adelante y convocar sus primarias para elegir candidatos. Lo hizo este viernes, con el anuncio formal por parte de su secretaria general, Ione Belarra, de que el proceso interno tendrá lugar del 10 de octubre al 4 de noviembre. Las primarias son obligatorias por estatutos en Podemos y los candidatos que se elijan en ellas no serán necesariamente los números uno de las listas que finalmente concurran a las elecciones: en cada comunidad y ayuntamiento, eso dependerá de los acuerdos que se alcancen.

Los morados explican que quieren elegir lo antes posible a sus candidatos para tener tiempo para afrontar una larga precampaña en las mejores condiciones. Pero lo cierto es que, además de eso, celebrar las primarias tan pronto -antes que ningún otro partido a la izquierda del PSOE- servirá también a Podemos para tomar posiciones de cara a la negociación con IU y otros actores, como Más País, para poner en marcha listas conjuntas en algunos municipios y comunidades o, en su defecto, para empezar a dar a conocer a sus candidatos.

La negociación, no obstante, se producirá en un momento en el que la sintonía entre los partidos a la izquierda del PSOE no es la mejor. La interlocución, especialmente entre Podemos e IU, sigue existiendo y nunca se ha roto, pero el fuerte choque entre ambos para pactar una candidatura única en Andalucía, que acabó con los morados fuera de la coalición y teniendo que hacer un arreglo de última hora para entrar en las listas, ha dejado muy marcada una relación que vive uno de sus momentos más bajos desde que se formó Unidas Podemos en 2016.

Podemos e IU están intentando aislar al grupo parlamentario del Congreso de esa tensión que emana desde Andalucía, aunque el choque ha tenido ya repercusiones a nivel estatal, como el cese de los dirigentes de IU Amanda Meyer o Enrique Santiago de la dirección de gabinete del Ministerio de Igualdad y de la Secretaría de Estado de Derechos Sociales, respectivamente. Pero la tormenta, lejos de amainar en Andalucía, ha arreciado en los últimos días con la decisión de IU y Más País de relevar a la representante de Podemos en la Mesa del Parlamento, pese a formar parte todos ellos de la coalición Por Andalucía.

La crisis allí hunde sus raíces en la complicada negociación previa a las elecciones. Podemos denuncia que IU y Más País han tratado de nombrar a la líder andaluza del partido de Errejón, Esperanza Gómez, segunda portavoz adjunta de Por Andalucía en el Parlamento, y aseguran que ese puesto corresponde en exclusiva a Juan Antonio Delgado (líder de Podemos en el hemiciclo) porque así lo pactaron los morados e IU. Las otras dos formaciones, sin embargo, rechazan que ese pacto otorgue derecho de veto a los morados y sostienen, además, que Podemos ha intentado registrar un reglamento interno del grupo parlamentario sin consensuarlo con el resto.

En las últimas horas, los partidos están intentando rebajar el tono y devolver las aguas a su cauce. Pero la crisis es una muestra más de lo lejos que está la izquierda a la izquierda del PSOE de declarar una "amnistía", como pidió Yolanda Díaz hace unos días, cuando hizo una descripción enormemente contundente de las dificultades internas entre los partidos: "Yo voy a lugares en los que da igual lo que uno piense: es que se llevan mal, es que están todos enfadados con todos, es que no hay racionalidad, es que ni siquiera se escuchan", lamentó. Ella, además, de momento no ha hecho amago de querer involucrarse en las futuras negociaciones.

El laberinto de Madrid

La situación en todos los lugares no es igual de grave que en Andalucía, y la relación entre Podemos e IU -y Más País, allá donde existe- es diferente en función del territorio. En lugares como Asturias o Aragón, por ejemplo, ambos partidos nunca han concurrido unidos a las elecciones autonómicas por sus hondas diferencias, mientras la confluencia en comunidades como Canarias o Baleares se da prácticamente por hecha. Pero ninguna de las fuentes consultadas niega que las negociaciones serán complicadas y que la relación se ha resentido.

Si hay una plaza en la que el panorama se presenta laberíntico para la izquierda, esa es Madrid, donde además existe una circunstancia especial: la fortaleza de Más Madrid, que sin duda es allí el partido mayoritario del espacio a la izquierda del PSOE. Y la suma pretendida por Díaz parece muy complicada tanto para la Comunidad como para el Ayuntamiento de la capital: la única opción que acepta Más Madrid es que Podemos e IU se integren en sus listas, pero sin abandonar una marca con la que el año pasado consiguió liderar la oposición, mientras los morados rechazan esta opción y plantean una coalición en pie de igualdad.

Buena muestra de la importancia de lo que ocurra en Madrid entre las formaciones de la izquierda transformadora es que Podemos, antes incluso de confirmar este viernes la fecha de sus primarias, hiciera públicas sus apuestas para la capital y la Asamblea regional: el exatleta Roberto Sotomayor y la abogada Alejandra Jacinto, respectivamente. Ambos nombres tienen en común que no pertenecen al núcleo duro de la dirección de Podemos y que llevan poco tiempo en el partido, y fuentes de la formación aseguran que son perfiles con los que la cúpula morada busca facilitar un pacto con Más Madrid que, hoy por hoy, parece imposible.

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