Los lazos de sangre de Felipe VI e Isabel II, a la que el rey español llamaba "tía Lilibeth"

Los monarcas españoles llegaron a Windsor a última hora de la tarde del domingo, donde ya se encontraba Isabel II. El acto de investidura es de carácter privado y es la soberana británica la única con potestad para decidir a sus miembros.
Los monarcas españoles, junto a la reina Isabel II
Casa Real / Gustavo Valiente / EFE

Sabido es que las casas reales europeas están ligadas unas a otras en muchos casos por lazos familiares del pasado y aunque haya que remontarse un tiempo para encontrar esas afinidades, no es difícil encontrar la conexión. Eso mismo es lo que ocurre entre la familia real española y la británica

Y es que el rey Felipe VI llamaba cariñosamente a Isabel II "tía Lilibeth", pero no se trataba de un simple apodo, sino que ambos están unidos por lazos de sangre que se remontan al siglo XIX, según informa Europa Press. 

El jefe de Estado español y la monarca fallecida este jueves mantenían una estrecha relación y el rey utilizaba el apelativo cariñoso para referirse a ella que también usaba el resto de miembros de la familia real británica.

Los lazos de sangre entre Felipe VI e Isabel II vienen tanto del padre como de la madre del primero. Los reyes eméritos, Juan Carlos y Sofía, son tataranietos de la reina Victoria de Inglaterra, como también lo eran tanto la monarca fallecida el jueves como su marido, el duque de Edimburgo.

En el caso de este último, sus lazos con Juan Carlos y Sofía eran aún más estrechos, sobre todo con la reina emérita, de la que era tío segundo, puesto que el rey Jorge I de Grecia era su abuelo y el bisabuelo de la madre de Felipe VI.

Por lo que se refiere a Juan Carlos I, su abuela, la reina Victoria Eugenia, era prima hermana de la madre del duque de Edimburgo, Alicia de Battenberg.

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