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Submarinos nucleares, el escape de petróleo, fiscalidad... el problema no resuelto con Gibraltar enfanga a toda la región

Vista aérea del OS35. GOBIERNO DE GIBRALTAR 06/9/2022
Vista del buque en las costas de Gibraltar.
GOBIERNO DE GIBRALTAR

Una fuga masiva de combustible de un buque hundido frente a las costas de Cádiz ha sido motivo más que suficiente para volver a poner sobre la mesa la situación de las relaciones con Gibraltar, que también se enfrenta a un cambio de época con el reinado de Carlos III. El del Peñón es un asunto enquistado entre España, el Reino Unido y la pequeña península, y esa situación tiene efectos directos sobre la zona de Algeciras, La Línea o Cádiz, que encienden las alarmas ante los recurrentes problemas que se dan. Estos, además, no se refieren solo a cuestiones marítimas; la panorámica es mucho más compleja.

Por lo pronto, el alcalde de La Línea, Juan Franco, ha avisado de que el accidente del OS35 -el carguero hundido- pone de manifiesto la necesidad de un cambio de estrategia. "Esperemos que este incidente sirva por fin para poner sobre la mesa un protocolo de actuación conjunta, que esto esté más estructurado y no como ahora, que nos estamos basando en la buena voluntad de los intervinientes, cosa que agradezco infinitamente", expresó en una entrevista en Canal Sur. Los daños, comentó, "aún están sin cuantificar" y pidió la colaboración tanto de la Junta como del Gobierno central para resolver la situación.

"No es un Prestige, pero sí tiene importancia porque solamente con las 400 toneladas de hidrocarburo ya hay riesgo. Ya tenemos experiencia en estos casos", explica a 20minutos Antonio Muñoz, de Ecologistas en Acción en el Campo de Gibraltar. "En 2007 hubo un caso similar con el Fedra, que tenía 200 toneladas y llegaron a Tarifa y se suspendió la pesca del voraz", que es un pescado muy demandado en Navidad. "Este espacio se ha convertido en la gasolinera entre el Atlántico y el Mediterráneo", explica.

Este espacio se ha convertido en la gasolinera entre el Atlántico y el Mediterráneo

A nivel ecológico, la situación es muy delicada. "Tenemos un lugar de interés comunitario, que es el Estrecho Oriental, que tiene parte protegida dentro de la Bahía y parte fuera de la Bahía", añade Muñoz. Y, ¿cómo ha quedado ese punto después del brexit? "Pues todavía no nos han dicho nada". La gravedad está, por lo tanto, en cómo se afrontan hechos así, porque "nadie lo sabe", sentencia un Muñoz que pide mayor implicación de todos los actores. 

"Aunque ahora las negociaciones sean mucho más fluidas todavía quedan cosas por aclarar. Por ejemplo, pensamos que el fuel se podría haber sacado mucho antes". Ya solo con el nivel de expulsión de fuel que se ha dado, continúa, "puede que incluso tengamos una colonia de delfines afectada, otras especies, tortugas marinas". Ese es "el quid de la cuestión" para Muñoz. La situación ahora mismo, explica, "es de incertidumbre porque no sabemos cuál es el escenario después del brexit, y han pasado seis años".

Se trata de un asunto que no se ha tratado en todo este tiempo, tal como explica el miembro de Ecologistas. "Que nosotros sepamos esto no se ha abordado de forma particular. Hemos preguntado y hemos escrito por problemas de tráfico marítimo, de submarinos nucleares y de conservación, y la respuesta es nula", sostiene. "Si nadie dice nada esto se va a repetir en el tiempo", lamenta, al mismo tiempo que reconoce que no hay "un consenso para tratar el tema" y pide "participar nosotros también en las negociaciones porque conocemos la zona; son ya 36 años viviendo de cerca este tipo de situaciones".

A nivel social, termina Muñoz, "la gente del Campo de Gibraltar lo vive con esa incertidumbre, porque son conocedores de lo que hay en la Bahía. Un accidente de este tipo nos puede tener seis meses recogiendo hidrocarburos por todo el litoral". Y pone precisamente como ejemplo lo que ha sucedido con el OS35: "En el momento de empezar a salir del buque, el hidrocarburo pesa menos que las corrientes, las supera y mancha todo el litoral. Hemos visto por ejemplo aves afectadas, peces, especies protegidas".

"Auténticas bombas flotantes"

Y otro frente abierto es el que tiene que ver con los submarinos de propulsión nuclear. Ya a mediados de 2022, el grupo conservacionista Verdemar Ecologistas denunció la llegada de dos de estos sumergibles a las costas de Gibraltar. Son embarcaciones de ataque, y mucho más efectivas que otras herramientas tradicionales, pero los grupos ecologistas avisan de los riesgos no solo para el ecosistema marino, sino a nivel general dada la posibilidad -remota, eso sí- de un accidente. Hasta ahora China, Francia, India, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos son los únicos países que han operado con este tipo de naves.

"Estos submarinos son auténticas bombas flotantes y ponen en riesgo a nuestras familias y a nuestro entorno. No aceptamos operaciones de submarinos en el Mediterráneo, apostamos por la denuncia de estas entradas en todos los países ribereños del Mediterráneo", denunció ya en su momento Verdemar, tras el despliegue de uno británico y otro estadounidense en cuestión de días. Y de hecho este tipo de movimientos desembocaron en una queja diplomática por parte de España ante la Casa Blanca.

El mar es el centro de muchas cuestiones en la actual (tormentosa) relación en torno a Gibraltar. Un total de 115.000 buques mercantes faenan anualmente por el Estrecho, y Algeciras ha encontrado en el accidente del OS35 un motivo más para pedir una zona específica en la que puedan esperar antes de atracar o bien en su puerto o bien en el Peñón. Desde la localidad ven otro Prestige como una posibilidad "real" pese a que este último suceso no ha llegado a tal extremo. Ahora mismo, los barcos que tienen que esperar para operar en Gibraltar lo hacen sin ningún control en aguas españolas.

¿Y la fiscalidad? Otra de las principales porfías. Y eso que es un asunto que ya tiene cierta regulación: en marzo de 2021 entró en vigor el acuerdo sobre fiscalidad y protección de los intereses financieros entre España y Reino Unido sobre Gibraltar que pretende acabar con la consideración de "paraíso fiscal" del Peñón. Este pacto persigue la eliminación del fraude fiscal y los efectos perjudiciales derivados de las características de un régimen fiscal que actualmente permite, por ejemplo, pagar un impuesto de sociedades solo por los beneficios obtenidos en Gibraltar o ser considerado residente en la Roca aunque la residencia principal esté en España.

El acuerdo resuelve la "soberanía fiscal" de la zona en beneficio de España y "permite acabar con una situación anacrónica y tremendamente perjudicial para España" sin debilitar su posición sobre la soberanía del Peñón, según explicó Moncloa en su momento. Fue, además, el primer Tratado firmado entre Madrid y Londres desde el de Utretch en 1715. Además, establece que las personas jurídicas tendrán residencia fiscal en España cuando establezcan una relación significativa con España, lo que se determina por la localización de la mayoría de sus activos, por la obtención de la mayor parte de sus ingresos o bien porque la mayoría de propietarios o directivos sean residentes fiscales en España.

Una cuestión política con el 'brexit' de fondo

Alguien dijo una vez que "todo es política", y lo que envuelve a Gibraltar no escapa de esa afirmación, sobre todo después del brexit. Enrique Feás, investigador principal de Elcano, explica que Gibraltar "no tiene mayor problema que el genérico de las relaciones con el Reino Unido". El resumen es sencillo: "Todo pasa por la confianza que tiene la UE con el Reino Unido, que ahora mismo están bajo mínimos".

"La situación política mejorará cuando se reconstruyan esas relaciones", prosigue Feás, que recuerda que el asunto de Gibraltar, pese a la implicación directa de España, "va directamente asociado a las relaciones con la UE" y por ejemplo la cuestión del Protocolo de Irlanda "está afectando a todo". Así, no parece que vaya a haber mejoras a corto plazo. "España está atada de manos en este sentido, pero es comprensible la posición de la UE. Que dice: si no nos fiamos, no nos fiamos para nada".

Mientras, el Reino Unido sale del impass en el que se encontraba mientras elegía a su nueva primera ministra, Liz Truss. Pero, ¿qué planes tiene Londres para todo aquello que se refiere al Peñón? "Con la victoria de Truss van a cambiar poco las cosas, porque es una conversa (sobre el brexit) y ahora tiene que demostrar que no es una remainer. Es tan dura o más que Johnson", termina Feás.

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