Así es el USS Bulkeley, el nuevo destructor de Estados Unidos que ha recalado en Canarias

Vista aérea del USS Bulkeley
Vista aérea del USS Bulkeley
US Navy

El destructor estadounidense USS Bulkeley ha hecho escala este viernes en el puerto de Las Palmas de Gran Canaria antes de su llegada a Rota, en Cádiz, como parte de los habituales planes de rotación de buques para modernizar la flota. La campaña estaba prevista antes de la invasión de Ucrania y como parte del acuerdo entre España y EE UU en la cumbre de la OTAN, donde se acordó añadir dos destructores a la base gaditana.

Así lo ha asegurado Mac Harkin, capitán del destructor USS Bulkeley, tras arribar con unos 320 marineros desde Norfolk, en Virginia. Harkin ha señalado que la Armada de Estados Unidos está reemplazando los buques actuales por modelos más modernos, algo que se hace "aproximadamente cada cinco años".

"La rotación estaba planeada desde mucho antes de la invasión rusa de Ucrania. El Bulkeley tenía previsto ir a Rota desde 2018 o 2019 como parte de la estrategia de modernización de la flota", ha añadido.

La vida a bordo del buque

En el USS Bulkeley viven más de trescientos marineros que llegan a trabajar entre 14 y 18 horas al día en función de sus guardias y que, además del trabajo asignado, tienen que encontrar tiempo para conseguir sus acreditaciones y limpiar el barco.

La especialista de operaciones Crespo Pérez, de solo 18 años, apunta que la rutina "suele ser siempre la misma". Aunque admite que es más intensa en alta mar, cuando realizan labores complejas de radares y localización de otros buques y submarinos.

En el momento en el que se llega a puerto, explica, el barco debe estar limpio y la basura fuera para disfrutar del "liberty call" (llamada de libertad). Entonces pueden visitar la ciudad, salvo que alguien no haya hecho sus tareas o tengan que estar de guardia.

Entre esas tareas están, por ejemplo, no recoger la ropa o no hacer la cama. Por esta última razón, un marinero se ha tenido que quedar a bordo del buque durante toda la jornada, quien se lamentaba mientras por megafonía daban vía libre al resto.

La mayor parte de los días estamos de guardia, pero el tiempo pasa rápido

Por razones de seguridad, los destructores no cuentan con conexión a Internet, así que mientras están en alta mar pasan días o semanas sin poder comunicarse con sus familias y sin acceso a redes sociales. A la oficial Alberico, ingeniera a cargo de los sistemas eléctricos y luces, eso le parece "refrescante", pues así puede ahondar en las relaciones con otros marineros y avanzar en sus acreditaciones.

"La vida a bordo es bastante agitada, especialmente en alta mar. La mayor parte de los días estamos de guardia, pero el tiempo pasa rápido", opina esta oficial. Por su parte, Delfino García, oficial de comunicaciones, reconoce que "lo más difícil" es seguir la rutina y mantener la energía para trabajar, lo que les lleva a pensar en motivos para seguir adelante.

Asimismo, García, quien está a cargo también de manejar el barco en el puente de mando, señala que lo que más le gusta de estar a bordo del USS Bulkeley es el trabajo en equipo y la sensación de "ser una familia" que existe entre los marineros.

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