Cinco consejos para evitar que la inflación dispare los gastos

Un hombre en la sección de frutería de un supermercado de Madrid.
Un hombre en la sección de frutería de un supermercado de Madrid.
RICARDO RUBIO / EP

La inflación se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los ciudadanos. El índice de precios al consumo (IPC) se ha situado en el 10,8% en tasa anual, según el indicador adelantado del Instituto Nacional de Estadística (INE). Se trata de su nivel más alto desde septiembre de 1984, hace 38 años.

Ante esta escalada de precios, el Banco Central Europeo subió a finales de julio los tipos de interés en 50 puntos básicos con el objetivo de frenar la inflación, ya que su objetivo es que la tasa se sitúe en el 2% a medio plazo. Sin embargo, los expertos pronostican que continuará elevada en los próximos meses, debido a la crisis energética y al conflicto de Ucrania. “La inflación va a seguir por encima del objetivo de los bancos centrales”, señaló recientemente Lucía Gutiérrez-Mellado, directora de estrategia de JP Morgan AM para España y Portugal, en una presentación a medios.

Los ciudadanos tienen dificultades para llegar a fin de mes, ya que la cesta de la compra está cada vez más cara. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) calcula que las familias gastarán en el supermercado al menos 500 euros más que el año pasado. Además de limitar la capacidad de gasto, la inflación implica que los ahorros pierdan poder adquisitivo.

Un ciudadano no puede detener por sí solo la inflación, pero sí puede llevar a cabo ciertas acciones para amortiguar el impacto. Recopilamos cinco consejos para que el aumento de los precios no dispare los gastos de la familia.

1. Revisar los gastos: establecer un presupuesto

La inflación puede poner en riesgo los ahorros de una familia. Por eso, el primer consejo consiste en revisar los ingresos y los gastos que se tienen en el hogar. Cuando ya se tiene recopilada esta información, conviene hacer un pequeño presupuesto donde se indique cuánto dinero se quiere gastar en cada partida (gastos de la casa, transporte, educación, ocio, etc.).

Una vez se tiene presupuesto elaborado, la familia tiene que continuar ejecutando un control de los gastos realizados. Así podrá tener una imagen más real de su situación financiera y de cuál es el impacto que está teniendo la inflación. Gracias a esa información podrá tomar medidas sobre el gasto, como eliminar la suscripción a esa plataforma de televisión que lleva meses sin utilizar.

2. Planificar las compras: usar varios supermercados

Un truco muy viejo para ahorrar dinero consiste simple y llanamente en planificar las compras. Cuando se vaya a hacer la compra, conviene dedicar unos minutos antes a pensar qué comidas se van a preparar en los próximos días y qué productos se necesitan. Nunca hay que acudir al supermercado sin la lista de la compra.

A la hora de hacer la compra, quizás conviene dividir los productos entre diferentes establecimientos en función del precio. Además, es un momento perfecto para sustituir productos de marca por otros de marca blanca.

3. Aprovechar las ofertas y sacar partido a la fidelización

Otro consejo para evitar que la inflación dispare los gastos consiste en aprovechar las ofertas y las promociones. Algunas cadenas de supermercados suelen ofrecer con cierta frecuencia promociones como 3x2 o rebajas de precio a los productos de próxima caducidad. Utilizar estas promociones puede ser una buena idea para gastar menos.

También resulta recomendable conseguir la tarjeta de fidelización de los lugares donde el ciudadano suele consumir más a menudo. Por ejemplo, la tarjeta del supermercado, de la tienda de ropa y de la cadena de restauración a la que se acude con frecuencia. La utilización de estas tarjetas suele conllevar la aplicación de descuentos, que pueden ayudar a ahorrar.

4. Reducir el consumo energético: usar transporte público

El incremento de los precios de la energía están siendo determinantes en la inflación. Aunque no se puede vivir sin electricidad, sí conviene reducir el consumo energético. Una forma de hacerlo es utilizar dispositivos de bajo consumo. Por ejemplo, si se tiene dinero suficiente quizás es buen momento para cambiar un electrodoméstico viejo por otro que consuma menos.

También conviene utilizar los electrodomésticos que más consumen en los tramos horarios más baratos. Por ejemplo, no poner el horno hasta las 14 horas o poner la lavadora por la noche.

Otras acciones que darán un alivio al bolsillo es coger menos el coche y utilizar en su lugar el transporte público. En este sentido, el Gobierno ha aprobado una serie de descuentos en los transportes colectivos entre septiembre y diciembre. En el caso de que sea necesario recurrir al coche, no superar los 120 kilómetros por hora para reducir el consumo de combustible.

5. No dejar parado el dinero en el banco: invertir

Ante una situación de incertidumbre económica, los ciudadanos suelen ponerse a ahorrar por si ocurriera algún imprevisto. Así ocurrió, por ejemplo, durante la pandemia, cuando las familias llegaron a ahorrar cerca de un billón de euros. Sin embargo, dejar ese dinero metido en la cuenta del banco no suele ser una buena idea.

Si se quiere evitar la pérdida de valor, toca poner ese dinero a trabajar. Una vez se tiene guardado un colchón de emergencia, conviene dedicar una parte de los ingresos mensuales a invertir. Los usuarios que nunca hayan invertido pueden encontrar diferentes productos para inversores primerizos en el escaparate llamado ‘Invertir mis primeros ahorros’ de la plataforma para inversores Finect.

Asimismo, también se puede recurrir a un asesor financiero profesional. Estos se ocupan de asesorar, diseñar un plan financiero y construir una cartera de inversiones teniendo en cuenta el perfil del usuario, el nivel de riesgo que está dispuesto a asumir y sus objetivos financieros.

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