El infierno de la droga

A de Teatro se basa en una experiencia real para abordar la desesperada historia de un padre con un hijo enganchado a los estupefacientes.
Guillermo Antón y Carlos Castel, los protagonistas.
Guillermo Antón y Carlos Castel, los protagonistas.
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Una mirada sobre un problema social: la drogadicción. Ésa es la apuesta de la compañía A de Teatro con el montaje Sobredosis, Tomás en el
infierno. La historia es tan real como la vida misma, ya que está basada en una experiencia de personas con nombres y apellidos.

La obra cuenta el descenso a los infiernos de un chico que está tan enganchado a la droga que se olvida hasta de su propia familia.

Consciente del problema, su padre emprende la dura labor de arrancarle de las garras de su adicción, que ha convertido la vida del hijo y de su familia en una pesadilla.

La droga sirve como excusa para abordar el eterno problema de la incomunicación entre padres e hijos, que lleva al progenitor del protagonista a sentirse responsable de esa adicción. «¿En qué me he equivocado?», se preguntará atormentado.

Un mensaje de esperanza

Como es de suponer, el tono dramático domina toda la obra, pero los autores del texto –Hugo Ditaranto y Mario Paoletti– han dejado un hueco para la esperanza. Su mensaje es defender el amor como la única vida de salvación para ambos.

Los sentimientos de los personajes están llevados al extremo: el apoyo que necesita el protagonista es el de un padre angustiado porque teme que una sobredosis acabe con la vida su hijo.

El duelo interpretativo corre a cargo de Guillermo Antón (padre) y Carlos Castel (Tomás). La dirección está en manos de Fernando Orecchio.

* Sábado. Casa de cultura de Simancas. 20.30 horas. De 3 a 6 euros.

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