Miguel Ángel Aguilar  Cronista parlamentario

Todas al Falcon

La ministra española de Igualdad, Irene Montero, habla con los medios de comunicación hoy, en Nueva York (Estados Unidos).
La ministra española de Igualdad, Irene Montero, habla con los medios en Nueva York.
EFE
¿PREGUNTAR OFENDE? por Miguel Ángel Aguilar

Dice la literatura oficial que el Grupo 45 de las Fuerzas Aéreas de España es una unidad operativa del Ejército del Aire cuya misión es el transporte aéreo del rey, el presidente del Gobierno, vicepresidentes y ministros (también, en algunas ocasiones, de los miembros de la familia real o de la familia del presidente del Gobierno) y el mantenimiento de las aeronaves que utilizan. Con ocasión de una visita al Centro de Satélites de la UE que hizo el lunes Josep Borrell, Alto Representante de la UniónEuropea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, los periodistas convocados pudieron observar la sede de la unidad ubicada en la base aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid). La flota actual del Grupo 45 está integrada por dos Airbus 310 y cinco Falcon 900B. A estas aeronaves se sumarán tres A330 MRTT que se pensó destinar al Grupo 47 de las FFAA. A finales de 2021, se incorporó al servicio la primera unidad, sin capacidad de abastecimiento en vuelo hasta 2023, al igual que la segunda unidad pero con puerta de carga lateral en el nivel superior para su posible uso como avión de transporte estratégico. El tercer A330 MRTT está dotado de capacidad de reabastecer en vuelo a aviones como el Airbus A400M.

La flota actual del Grupo 45 está integrada por dos Airbus 310 y cinco Falcon 900B

Estos detalles vienen a cuento de las informaciones que refieren la creciente afición que han cobrado las ministras de Unidas Podemos por subirse a los aviones Falcon del Grupo 45, en vez de viajar como hace la ordinary people en las compañías comerciales. Recuerdo bien la crítica infatigable del ABC verdadero de Luis María Anson al uso que hacían de los aviones oficiales, que entonces eran los Mystère de fabricación francesa, los ministros del presidente Felipe González. Con su insistencia goebbeliana,  Anson cada día sumaba datos y estadísticas sobre el incremento de las horas de vuelo, el consumo de keroseno o el gasto de neumáticos para concluir de modo indefectible que estábamos ante un despilfarro inaceptable. Hasta que un día, a la altura de 1988, Sabino Fernández Campo, secretario de la Casa de SM el Rey, le hizo notar que si se desglosara el uso de los aviones oficiales que hacían de una parte el Gobierno y de otra la Casa, se echaría de ver que era mucho mayor el que hacían los de la Casa. Solícito, a la mañana siguiente, el ABC propugnaba con toda clase de despliegues y argumentos que, en contra de la miserable campaña de algunos, "hay que usar más el Mystère".

Las ministras de Unidas Podemos siguen la ley de la gravedad del poder, que siempre quiere probar. Recordemos a Felipe González cuando subió a bordo del yate Azor el 25 de julio de 1985, oportunamente atracado en el puerto de Lisboa. También los efectos que semejante abordaje desencadenó. Porque cada uno de los socialistas a su escala entendió que era el momento de subirse a lo que tuviera más cerca y, por ejemplo, el alcalde de Segovia, Miguel Ángel Trapero, se casó en el Alcázar emulando a Felipe II y Ana de Austria. Cambiando de orquesta o, mejor, de partido político, inolvidable la boda de Ana Aznar Botella nada menos que en El Escorial. Pero los vuelos en Falcon es improbable que pasen de ser una nota a pie de página en el Debate sobre el estado de la Nación que vuelve después de siete años de carencia los día 12, 13 y 14. Atentos.

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