Los hogares gastaron el año pasado 520 euros más en alimentos, 480 en alquiler y 156 en sanidad que antes de la pandemia

Los diez productos en los que más aumentó (y se redujo) el gasto de los hogares españoles frente a 2019
Los diez productos en los que más aumentó (y se redujo) el gasto de los hogares españoles frente a 2019
Carlos Gámez

La pandemia volvió a alterar profundamente los patrones de consumo de los hogares españoles en 2021. Un segundo año coronavírico en el que cada familia se dejó, en promedio, 520 euros más en alimentación y bebidas, 478 en alquileres y 156 más en productos sanitarios. Así lo recoge el Instituto Nacional de Estadística (INE) en su Encuesta de Presupuestos Familiares publicada este martes.

Un 2021 en el que el gasto de los hogares aumentó en 2.250 euros en comparación con el ejercicio previo, pero siguió 1.000 euros por debajo de lo registrado en 2019. Así, el año pasado el hogar promedio se dejó 29.243 euros en productos de consumo, de los cuales casi un tercio (9.893 euros) fueron destinados a pagar gastos relacionados con la vivienda (alquiler, electricidad, agua, gas...). La segunda partida a la que más fondos destinaron las familias fue la alimentación, que se llevó un 4.806 euros del presupuesto, seguida por el transporte, que absorbió 3.230 euros, restaurantes y hoteles (2.288) y ocio y cultura (1.293).

El gran culpable de la contención en el gasto fue el coronavirus y las restricciones que estuvieron vigentes durante buena parte del año pasado. Así, los hogares gastaron 658 euros menos en transporte que en 2019, 656 euros menos en restaurantes y hoteles, 360 euros menos en ocio y cultura y 261 euros menos en vestido y calzado. Bienes y servicios que se vieron especialmente afectados por las restricciones impuestas por la pandemia.

En concreto, el gasto en restaurantes y hoteles estuvo un 24% por debajo de lo registrado en 2019; la inversión en vestido y calzado fue un 20% menor, y en transporte un 19% más reducida. Sin embargo, el gasto en sanidad se disparó un 13,9%, el de los alimentos un 7,6 y el de las comunicaciones un 6,3%.

Si se elimina el efecto de la inflación (en 2021 promedió un 3,1%), el hogar medio español invirtió 24.854 euros en consumo el año pasado, una cifra que, obviando el hundimiento de 2020, es la más baja registrada desde 2015.

Comprar un ordenador nuevo con lo ahorrado en viajes

Si se afina un poco más el análisis se puede observar con más precisión cómo han decidido gastarse los españoles su dinero durante los años más duros de la pandemia. El dato más llamativo (y evidente) es el aumento en el consumo de mascarillas, un producto al que los hogares han dedicado 57 euros de su presupuesto anual (descontando la inflación), casi seis veces más que en 2019. Otro de los efectos más tangibles de la pandemia es el aumento en el gasto en servicios de análisis clínicos y pruebas diagnósticas, que se duplicó respecto a hace dos años.

Pero el gasto en otros bienes (y en menor medida servicios) vinculados más indirectamente a la situación sanitaria no deja de ser llamativo. Por ejemplo, el gasto en pruebas de embarazo y anticonceptivos se ha disparado un 65% en comparación con 2019. También lo ha hecho la inversión en ordenadores y móviles (60% y 14%); en alquiler de garajes, plazas de aparcamiento y vehículos personales (64%); en muebles de jardín (40,4%); en programas informáticos (40%); en tapicerías y cortinas (37%); en plataformas de streaming (34%) o en las plantas y flores (32%). Todo ello descontada la inflación.

En muchos casos, estos desembolsos extra han sido posibles gracias a la reducción en el gasto en otros productos. Especialmente los servicios. Por ejemplo, el año pasado el gasto en paquetes turísticos internacionales fue un 85% menor a 2019. También se frenó dramáticamente el gasto en cines, teatros y conciertos (65% menos), en vuelos internacionales (61%), en residencias de mayores y discapacitados (61%), en metro y tranvía (59,4%), en cámaras (51,9%), en viajes en tren (47%), vuelos nacionales (46,1%) y paquetes turísticos nacionales (41%).

Solo los más pobres no lograron ahorrar

Las grandes dificultades para consumir servicios en los que el contacto físico es imprescindible (hostelería, viajes, conciertos...) durante los dos primeros años de la pandemia hizo que casi todos los españoles lograran ahorrar. Sin embargo, no todos los hogares lo hicieron por igual ni en los mismos productos.

De hecho, los hogares con ingresos mensuales inferiores a 1.000 euros han mantenido o incluso aumentado sus gastos respecto al nivel prepandemia. Y es que, en este sentido, cuanto mayores han sido los ingresos, más grande ha sido el ahorro. Los hogares con rentas entre 1.000 y 2.500 euros mensuales, redujeron su gasto entre el 4 y el 6%, mientras que las rentas superiores a los 2.500 euros lo frenaron más del 8% en comparación con 2019.

Y al igual que no todos los hogares han ahorrado lo mismo, tampoco han recortado el gasto de la misma forma. En líneas generales, las rentas más bajas han reducido sus desembolsos de manera más abrupta que las rentas altas y, cuando han aumentado el gasto, lo han hecho en menor proporción.

Por ejemplo, en lo relativo al gasto sanitario (que aumenta en todos los niveles de renta) es llamativo que las rentas más altas han aumentado la inversión el doble que las más bajas. En el caso de los alimentos y bebidas, la diferencia es aún mayor: mientras que los más ricos gastaron un 14,4% más que en 2019, los más pobres solo lo hicieron un 3,4% más.

Nivel de gasto en consumo de las familias en función del nivel de renta y en comparación con 2019.
Nivel de gasto en consumo de las familias en función del nivel de renta y en comparación con 2019.
Carlos Gámez

En cambio, en lo tocante a la vivienda (donde se incluye el alquiler, la factura de la luz, el agua etc...) las rentas más bajas han gastado un 9,4% más que en 2019, cinco veces más que las más altas. Otra diferencia llamativa es que, mientras que los más pobres han frenado en seco los desembolsos en tabaco y alcohol (-25,6%), los más ricos llegaron incluso a aumentarlo en un 6,7%. Y si bien es cierto que todos los hogares han reducido notablemente el gasto en restaurantes y hoteles respecto a 2019, los más pobres (-29,6%) lo han hecho la mitad que los más ricos (15,1%).

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