El G-7 impondrá una prohibición a las importaciones del oro ruso

El presidente de EE UU, Joe Biden, a su llegada a Alemania para asistir a la cumbre del G-7 en Elmau.
El presidente de EE UU, Joe Biden, a su llegada a Alemania para asistir a la cumbre del G-7 en Elmau.
EFE / EPA / RONALD WITTEK

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha anunciado que los países participantes en la cumbre del G-7 que comienza este domingo en Alemania impondrán una prohibición sobre las importaciones de oro ruso.

"Juntos, el G-7 anunciaremos la prohibición la importación de oro ruso, una importante exportación que genera decenas de miles de millones de dólares para Rusia", ha hecho saber Biden en su cuenta de Twitter.

El presidente estadounidense ha recordado en la red social que "Estados Unidos ha impuesto costes sin precedentes contra (el presidente ruso, Vladímir) Putin para quitarle los ingresos que necesita para financiar su guerra contra Ucrania".

Si bien las sanciones occidentales para castigar a Rusia han cerrado en gran medida los mercados europeos y estadounidenses al oro ruso, el compromiso del G-7 marcará una separación total entre Rusia y los dos principales centros comerciales del mundo, Londres y Nueva York.

De hecho, y gracias al respaldo del papel fundamental que juega Londres en el comercio de oro, "la medida tendrá un alcance global y un enorme impacto en la capacidad de Rusia para recabar fondos", según un comunicado adicional del Gobierno británico.

La medida, de todas formas, formaliza una situación actual en la que los envíos entre Rusia y Londres se han reducido a casi cero desde que los países occidentales impusieron sanciones a Rusia por su invasión de Ucrania.

La London Bullion Market Association, que establece los estándares para este mercado, eliminó en marzo a las compañías de oro rusas de su lista de acreditaciones.

Así pues, el propósito de la cumbre es ampliar las sanciones ya impuestas por Reino Unido, EE UU, Japón y Canadá, indicaron por su parte fuentes británicas, según las cuales el primer ministro, Boris Johnson, tratará de convencer al resto del G-7 -es decir, incluidos los socios de la Unión Europea (UE), Alemania, Francia e Italia- a unirse a ese paso.

Johnson considera que debe "darse un golpe directo a los oligarcas rusos", tocar "el corazón de la industria armamentística" del presidente Vladímir Putin y ahogar sus fuentes de financiación.

Las delegaciones de los tres socios de la UE presentes en Elmau, el castillo bávaro donde se celebra la cumbre, están abordando ya esta posible ampliación de las sanciones en lo que respecta al oro, aunque por el momento no hay decisiones al respecto, indicaron fuentes alemanas.

Tampoco se considera, por parte de Berlín, que Alemania deba asumir un papel de liderazgo, dentro del bloque de la UE, respecto a la guerra de Ucrania, tal como aparentemente se propone desde la Casa Blanca.

El propósito de Scholz es "buscar consensos", más que asumir un liderazgo, tanto en el ámbito del G-7 como en las reuniones a las que se sumarán mañana los líderes de los cinco países invitados a la cumbre -India, Indonesia, Sudáfrica, Senegal y Argentina-, en representación éste último de toda América Latina y el Caribe.

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