Rescatando mascotas entre los escombros: así encuentra y recupera Zoopatrul Ukraine animales abandonados por la guerra

Un bombero ucraniano colaborando en un rescate de Zoopatrul Ukraine.
Un bombero ucraniano colaborando en un rescate de Zoopatrul Ukraine.
CEDIDA

Una mañana, la protectora Zoopatrul Ukraine (Patrulla Ucraniana) recibió la llamada de un fotógrafo australiano, su cámara había captado un animal atrapado en el séptimo piso de un edificio prácticamente destruido por los bombardeos. La asociación no dudó en ir a comprobar, equipados con un dron, que efectivamente, un gato se encontraba atrapado en los restos de una cocina de un bloque de pisos medio destruido en la localidad de Borodyanka en Kiev.

Junto al Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania, esta protectora rescató al que resultó ser una gata a la que llamaron Shafa y cuya aventura se volvió viral en internet, visibilizando la labor que hacen los voluntarios durante la guerra.

Desde el 24 de febrero, miles de personas empezaron a huir de la capital dejando a sus mascotas atrás por diferentes motivos. Muchos de ellos pensaban que volverían a sus hogares pronto, sin embargo, rápido entendieron que no iba a ser así y que si no hacían algo, sus mascotas morirían esperando su vuelta.

Cuando se produce un conflicto bélico no solo las personas son las víctimas, también lo son los animales, tanto domésticos como salvajes, que viven en la zona afectada. Con la continuación del conflicto entre Ucrania y Rusia, cada vez son más los animales que quedan atrás, ya que no todo el mundo puede huir de sus hogares con sus perros o gatos. 

Por suerte, existen protectoras y asociaciones que trabajan día a día para evitar que ningún ser vivo se quede tirado. Los voluntarios de Zoopatrul Ukraine son un ejemplo de estas personas.

Animales abandonados en ciudades bombardeadas

"Durante las primeras semanas del conflicto, gestionábamos todos con nuestros fondos, ni siquiera aceptábamos dinero de propietarios preocupados que querían agradecernos el salvar a sus mascotas", explica Irena Skakun, gerente de la protectora Zoopatrul Ukraine. "No queríamos que nos confundieran con estafadores. Sin embargo, ahora que la cantidad de animales enfermos que tenemos ha aumentado, hemos empezado a aceptar donaciones y estamos buscando fondos internacionales que nos apoyen".

Skakun explica que la asociación recibe los avisos por teléfono o por mensajes en redes sociales y el departamento de coordinación procesa las solicitudes para hacérselas llegar a las patrullas. "Las que están libres en ese momento o cerca del lugar donde el animal necesita ayuda, acuden a la llamada y rescatan a la mascota en apuros", añade.

"Los gatos de las ciudades bombardeadas se acercaban a los patrulleros como si supieran que habían venido a salvarlos"

"Lo impactante llegó en las ciudades bombardeadas", asegura. "Al principio, solíamos ir a esas zonas a patrullar y recoger animales heridos o a alimentar mascotas sin hogar pero, al no haber casi gente en esas zonas, los gatos se acercaban al coche y a los patrulleros. Era como si supieran que habían venido a salvarlos y sacarlos de allí".

Según detalla Skakun, lo primero de lo que se encarga la asociación tras el rescate es de llevar a los animales al veterinario, ya que "la gran mayoría necesita atención médica". "Después los alojamos con voluntarios o en nuestra propia oficina, ya que no tenemos un refugio aún, estamos trabajando para abrir uno pronto", explica.

"A veces nos hemos topado con los dueños de los animales abandonados. Algunos piensan que habían perdido a sus mascotas, pero otros simplemente los dejaron atrás, comiendo de restos de alimentos y bebiendo agua del inodoro. En estos casos nos aseguramos de que no vuelvan con sus antiguas familias, ya que los abandonaros", afirma la gerente de la asociación.

Una labor dura

Aunque el trabajo de Zoopatrul Ukraine es con buena intención, no todo el mundo les apoya y no siempre se les facilita la ayuda necesaria para rescatar animales de pisos o casas. Al final, muchos animales quedan atrapados en apartamentos u hogares privados, por lo que la patrulla debe pedir permiso para acceder a la vivienda, algo que no ocurre siempre.

"A veces necesitamos hacer agujeros en las paredes o cortar las bisagras de las puertas... Todo lo necesario para rescatar al animal y, por supuesto, nos encargamos de que todo vuelva a estar como antes de nuestra entrada. Por desgracia, no todos los dueños nos dan permiso para maniobrar", lamenta Skakun.

La gerente de Zoopatrul Ukraine cuenta una de las historias tristes que han tenido que superar, cuando no pudieron salvar a un gato de un piso porque no les daban permiso para abrir la puerta del apartamento donde éste se había quedado encerrado. 

"Una de nuestras voluntarias sufrió una crisis nerviosa causada por la situación y la impotencia, se toma este trabajo muy en serio y, es muy duro ver un animalito en peligro y no poder hacer nada al respecto", concluye.

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