Qué es la inmunodeficiencia felina, el SIDA de los gatos que ataca al sistema inmune

Una fotografía de un gato doméstico de color gris atigrado.
Una fotografía de un gato doméstico de color gris atigrado.
BOGITW / PIXABAY

La inmunodeficiencia felina es uno de los virus más conocidos y temidos de los dueños de gatos. Junto a la leucemia felina, esta es una de las enfermedades más graves que pueden padecer nuestros mininos y, por desgracia, no hay ni cura, ni vacuna para ella. Pero, ¿por qué es tan grave que nuestro gato padezca inmunodeficiencia?

Tal y como explica Silvia De Dios, veterinaria especializada en gatos de la clínica VeterSalud Sant Josep, este virus se conoce como "el SIDA felino" debido a sus similitudes con el VIH. "Causa inmunodeficiencia, es decir, afecta directamente al sistema inmune del animal", añade.

"Se transmite por vía sexual, contacto con la sangre o saliva (a raíz de arañazos o mordeduras, por ejemplo) y también puede ser transmitido de madres a cachorros durante la gestación, durante las cuatro primeras semanas", detalla la veterinaria.

Síntomas, tratamiento y prevención

Detectar que nuestro gato está enfermo es una tarea difícil ya que estos animales tienden a enmascarar los síntomas cuando no se encuentran bien, dado su instinto de supervivencia. Además, saber si nuestro gato tiene inmunodeficiencia o no, será todavía más complejo, ya que los síntomas serán diferentes según el órgano afectado y se pueden confundir con facilidad con los de la leucemia. 

"La única manera de saberlo es hacerle el test y ver si es portador o no, ya que, aunque no desarrolle los síntomas de la enfermedad, seguirá contagiando de ser positivo", explica De Dios. "Algunos problemas secundarios derivados de este virus son las infecciones, tumores o problemas dentales".

En cuanto al tratamiento, la única opción que tenemos es utilizar antivirales y estimuladores del sistema inmune tales como el interferón, para intentar aumentar las defensas del animal. "Los controles rutinarios, las vacunas y las desparasitaciones son muy importantes, ya que cualquier patología que sufra el gato podría complicarse debido a su condición", advierte la experta en felinos.

"Por desgracia, no existe vacuna contra la inmunodeficiencia por lo que la única prevención que podemos tomar es controlar que no salga a la calle y se junte con otros gatos, castrarlo para paliar el deseo de pelearse con otros de su especie por el territorio y, de paso, si tenemos un gato positivo, evitar que la enfermedad se transmita a otros", concluye De Dios.

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