Juan Luis Saldaña  Periodista y escritor

Los mismos que dicen A son los mismos que hacían B

Los mismos que leen a Aristóteles son los mismos que...
Los mismos que leen a Aristóteles son los mismos que...
EUGENIU FRIMU

Rebusco en el listado clásico de falacias retóricas y no encuentro un lugar muy claro para esta que traigo hoy. Hablamos de un uso que se ha extendido como la peste en los últimos años y que no aporta nada al debate. Es un argumento barato, cutre, de brocha gorda y efecto efervescente. Sería un pequeño drama en el análisis sintáctico de segundo de la ESO. Rebatirlo desde cualquier punto de la polaridad ideológica debería ser una obligación de la gente razonable.

Un diputado dijo hace poco en sede parlamentaria: “Los mismos que dicen ahora que si se deroga la reforma laboral las empresas quebrarán son los mismos que en 1861 decían «si no podemos contratar niños las empresas quebrarán»”. Impresionante. Atribuye a personas del siglo XXI argumentos sustraídos de prisa y corriendo al siglo XIX. Esta falacia acepta comparaciones de lo más bizarro y tiene la ventaja para el sofista que la usa de dejar a su víctima sin muchas posibilidades de defensa.

Cuando escuchen la frase “los mismos que tal son los mismos que cual”, desconfíen.

-Yo no estaba en 1861, señoría. No sé si soy como las personas que usted menciona- debería responder la persona afectada. Es un ataque directo por medio de una fabulación. Si lo llevamos al absurdo podríamos decir cosas muy divertidas como, por ejemplo, “los que dicen de modo tan dogmático cómo debe hacerse la paella son los mismos que trajeron la Inquisición”. ¿A que suena ridículo? No debería servir como argumento, pero cada vez se escucha más.

Un humorista y presentador de luenga barba dijo también esta maravilla: “Los mismos que ahora dicen que el reguetón es una mierda son los que antes decían que el rock & roll era una guarrada”. Ya sin carga política, sin tanto odio, solo en el terreno de la estética y la cultura, el argumento resulta también absurdo. Detrás de la expresión “los mismos” hay una acusación genérica dirigida a un tipo de persona que no cambia, a gente que no admite el matiz, ni la circunstancia, a gente, al fin y al cabo, que no existe.

Así que ya saben, cuando escuchen la frase “los mismos que tal son los mismos que cual”, desconfíen. Estarán más cerca del pensamiento libre. Háganme caso. Los mismos que piensan que este artículo dice verdades como puños, tiene interés, trabajo y cierta inspiración son los mismos que se esfuerzan por hacer cada día un mundo mejor, más humano, más amable y lleno de bondad. Amén.  

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