La Casa Real no descarta que Juan Carlos I vuelva a residir en España tras el largo encuentro con Felipe VI en la Zarzuela

El Rey emérito a su llegada a encuentro con el Rey Felipe VI
El Rey emérito a su llegada a encuentro con el Rey Felipe VI
Eduardo Parra / Europa Press

Once horas. Es el tiempo que pasó Juan Carlos I este lunes en el Palacio de la Zarzuela, en una larga jornada familiar. Al finalizar, la Casa Real hizo público un comunicado en el que recuerda que el rey emérito continuará viviendo en Abu Dabi, como él mismo transmitió el pasado mes de marzo, pero que tampoco descarta volver a residir en España en un futuro, siempre en "ámbitos de carácter privado".

El rey emérito llegó al Palacio sobre las diez de la mañana y se marchó al filo de las nueve de la noche en dirección al aeropuerto de Barajas para volver a la capital de Emiratos Árabes Unidos. En Zarzuela, según el comunicado, Felipe VI y su padre mantuvieron "un tiempo amplio de conversación sobre cuestiones familiares así como sobre distintos acontecimientos y sus consecuencias en la sociedad española" desde que el ex jefe del Estado se trasladó fuera de España en agosto de 2020.

Según la Casa Real, ambos almorzaron junto a otros miembros de la familia, como la reina Letizia, la infanta Sofía, la infanta Elena y sus hijos, y la infanta Margarita, hermana de Juan Carlos I, y Carlos Zurita, marido de ésta última. La reina Sofía no pudo compartir el almuerzo al haber dado positivo por Covid a su regreso de Miami, donde pasó el fin de semana, aunque, según la Zarzuela, permaneció "con el resto de la familia en el salón del almuerzo provista de la preceptiva mascarilla y las medidas de ventilación correspondientes".

El comunicado de la Casa Real, que no ha difundido ninguna fotografía del reencuentro, recuerda que, como ya se hizo público el pasado 5 de marzo, Juan Carlos I "manifestó en primer lugar, su voluntad de establecer su lugar de residencia de forma permanente y estable en Abu Dabi por razones personales", y destaca también "su decisión de organizar su vida personal y su lugar de residencia en ámbitos de carácter privado, tanto en sus visitas como si en el futuro volviera a residir en España, para continuar disfrutando de la mayor privacidad posible".

"Todo ello, junto con los demás extremos que figuran en dicha carta, constituye el marco de referencia de las actividades de S.M. el Rey don Juan Carlos", concluye el comunicado, dejando claro así que cualquiera de sus futuras acciones será de carácter privado.

Con la escala en Zarzuela, el rey emérito pone punto final a un viaje de cinco días, que ha transcurrido desde su aterrizaje, el pasado jueves, en la localidad de Sanxenxo (Galicia) hasta su viaje a Madrid, este lunes. En el municipio pontevedrés se hospedó durante cuatro noches en la casa de su íntimo amigo y empresario gallego, Pedro Campos. El también presidente del Club del Club Náutico de Sanxenxo organizó durante el fin de semana la regata donde el Bribón, el velero que patronea Juan Carlos I, ganó el IV Circuito Copa de España clase 6M. Además del trofeo, el ex jefe de Estado recibió una placa en reconocimiento a “toda su colaboración al deporte de la vela y a Sanxenxo y a Galicia como destino turístico”, amén de tres largos años sin enrolarse en el mar. 

Durante su estancia también sacó un hueco para asistir al partido de balonmano en el que competía el sábado su nieto Pablo Urdangarin. Al término del encuentro, ambos se fundieron en un efusivo abrazo, protagonizando una de las instantáneas del fin de semana. 

Toda la visita a España del rey emérito se ha desarrollado bajo una intensa expectación mediática y una constante aclamación de algunos vecinos de Sanxenxo. Desde que puso pie en Vigo, siguiendo con su llegada a la finca de Nanín, la competición velera en el puerto sanxenxino o su presencia en el Pabellón Municipal de Deportes pontevedrés, al monarca le ha acompañado la misma banda sonora: aplausos y vítores

Y él se ha dejado querer. Lejos de evitar el campo de visión de los objetivos periodísticos, el emérito ha correspondido siempre el calor de la gente con sonrisas y saludos a los vecinos de la localidad. Ante los periodistas, en cambio, repitió la misma fórmula: un lacónico "todo muy bien, gracias". A lo sumo, en un momento en el que le preguntaron si ofrecería algún tipo de explicación a su hijo en el encuentro de este lunes en Zarzuela, respondió desde el asiento del copiloto: "¿Explicaciones, de qué?". 

Tras más de 21 meses en el extranjero, la primera visita a España del rey emérito ha servido para que la Casa Real calibre la huella que el emérito ha dejado en su retorno exprés. Si bien en el futuro la institución no se cierra a que Juan Carlos I viva de nuevo en el país, el próximo viaje podría tener lugar dentro de muy poco, el 10 de junio, cuando previsiblemente se celebrarán las regatas mundiales de vela en Sanxenxo, tal y como reveló estos días Pedro Campos.

Centro del debate político

La estancia de Juan Carlos I en España ha despertado reacciones casi antagónicas en la escena política española. Si las agrupaciones de la derecha, mayoritariamente, PP y Vox, desplegaron la alfombra roja para recibir al emérito y saludaron sus días en la península, como "un ciudadano libre" que hace "lo que considera oportuno", en el ala de la izquierda, PSOE y Unidas Podemos, la reacción ha sido más parecida a un campo de minas, abonado por la falta de "explicaciones" y  "disculpas" que han echado de menos por parte parte del ex jefe del Estado. 

Desde el Gobierno, lamentan que el exmonarca haya dejado pasar la oportunidad de aclarar a los españoles las irregularidades en las que se vio envuelto durante sus años de reinado (1975-2014). Un ejercicio de autocrítica que contribuiría a fortalecer la Corona, en el marco "la transparencia" que "formidablemente" esta labrando su hijo Felipe VI, dijo este lunes la portavoz del Ejecutivo, Isabel Rodríguez. El sector morado del Gobierno fue más allá y denunció que "la estructura monárquica" permite que "cualquiera que ocupe el cargo de rey" pueda "seguir el ejemplo" del emérito y "hacer lo mismo" que él "con impunidad".

Declaraciones, ambas, que chocan frontalmente con lo expuesto este lunes por el jefe de los populares, Alberto Núñez Feijóo, quien este lunes echó en cara a los socialistas que intentaran "desprestigiar las instituciones del Estado". Y difieren aún más con la línea dura que exploró Vox, al denunciar también este lunes, a través de su vicesecretario primero, Jorge Buxadé, que "el único que tiene que dar explicaciones es el Gobierno, "uno detrás de otro, ministros y presidente".

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