Beatriz Carrillo  Presidenta de la Comisión de Evaluación y Seguimiento de los Acuerdos del Pacto de Estado de Violencia de Género.

La encrucijada de Andalucía

El candidato socialista Juan Espadas posa para un selfie en Sevilla.
El candidato socialista Juan Espadas posa para un selfie en Sevilla.
Julio Muñoz / EFE

Es habitual que cuando se inicia una nueva campaña electoral, los y las votantes se encuentren con mensajes contundentes haciendo énfasis en la importancia que tienen las elecciones de turno, porque en todas ellas confrontan diversos modos ideológicos de concebir la sociedad en la que vivimos. Apelar a que cada vez que vamos a votar elegimos alternativas de gestión de lo público muy diferentes los unos de los otros, como si nos encontrásemos en un cruce de caminos, puede resultar tópico y manido, pero es una realidad que, en el caso de las elecciones andaluzas del próximo 19 de junio, se vuelve incuestionable.

En los últimos tres años y medio, la derecha ha tenido la oportunidad de gobernar en Andalucía de la mano de los ultras, sus nuevos amigos y aliados que se frotan las manos ante la posibilidad de formar gobierno y aplicar sus políticas anticonstitucionales sin ataduras en nuestra tierra. Durante este tiempo, el presidente Juan Manuel Moreno no ha tenido escrúpulos a la hora de hacerse la foto con quienes usan los actos públicos para propagar su odio en la sociedad, agitando el avispero de la xenofobia y el racismo contra los inmigrantes, para fortalecer el machismo patriarcal contra las feministas o señalar a personas pertenecientes a grupos sociales que no forman parte de su modelo ultranacional de superioridad blanca, que defiende tanto la corriente putrefacta de la extrema derecha europea de Le Pen o Salvini.

No hay que darse a engaño. El "moderado" presidente de la Junta es el mismo de la promesa de los 600.000 empleos cuando Andalucía destruye más trabajos de los que crea; es el mismo del partido de los "choricetes" de Esperanza Aguirre; es el mismo que despide a miles de trabajadores y trabajadoras sanitarios después de su denodado esfuerzo contra la Covid-19; es el mismo que baja impuestos a las clases más pudientes y deteriora al mismo tiempo los servicios públicos hasta niveles insoportables; el mismo que pierde ayudas europeas por mera incompetencia. Por mucho que trate de ocultarlo y borrar las siglas de su partido en sus lemas de campaña, Juan Manuel Moreno es el mismo PP de siempre.

El mismo PP que ha hecho una oposición al Gobierno de Pedro Sánchez irresponsable, destructiva y demagoga ante las crisis que hemos vivido, y vivimos, a lo largo de esta excepcional y durísima legislatura para hundir a España. Una oposición que niega los logros obtenidos por el presidente del Gobierno porque sabe que no le interesan electoralmente; que hace el ridículo ante las instituciones europeas cada vez que España sale bien parada en Bruselas ante asuntos como el control de los precios de la energía o la llegada de los fondos de recuperación de la pandemia.

Y ante ese PP, azuzado por el auge de la ultraderecha, solo se encuentra como alternativa de gobierno en Andalucía el Partido Socialista. Los y las socialistas somos los únicos con las herramientas, el material humano y los conocimientos suficientes para detener la sangría que Juan Manuel Moreno está provocando en nuestros servicios públicos, y poner en marcha las iniciativas que la economía andaluza necesita para subirse al vagón del progreso y el crecimiento que ya ha tomado España, como así atestigua la OCDE y diferentes organismos de la Unión Europea.

El PSOE andaluz tiene como referencia el trabajo hecho por el Gobierno de España con las medidas anticrisis, la revalorización de las pensiones, la reforma laboral, la recuperación de las relaciones con Marruecos en un clima de confianza mutua, el refuerzo de los derechos sociales para las personas más vulnerables, y el permanente uso del diálogo para afrontar con respeto a la Constitución las tensiones territoriales que heredamos.

Existe alternativa, como he señalado anteriormente, y esa alternativa es socialdemócrata, europeísta, feminista, ecologista, solidaria, diversa y plural. Esta alternativa la representa solo el PSOE de Andalucía y su candidato, Juan Espadas.

Cuando los y las socialistas afrontamos estos cruciales comicios que abren un período electoral y decimos que "hay partido", lo hacemos mirando cara a cara a la ciudadanía, siendo conscientes de errores del pasado, pero también orgullosos de una gestión de cerca de cuatro décadas que permitió a Andalucía abandonar el hoyo del subdesarrollo en el que nos encontrábamos para mirar con esperanza al futuro.

Estoy convencida de que podremos parar a la derecha y a esa ultraderecha que galopa a lomos del caballo del miedo, de la desigualdad y la discriminación esperando a que el presidente de la Junta les abra la puerta de San Telmo para minar y mutilar los avances de nuestra tierra, si los y las votantes de izquierda nos movilizamos como debe ser. Nuestra tierra tiene una responsabilidad histórica este 19 de junio para que el pueblo andaluz no sea el rehén del retroceso al macizo rancio que tanto le gusta al señoritismo franquista.

De esa movilización va a depender que escojamos el camino de las derechas o el camino de los derechos; el de la mentira, la demagogia, el miedo, el conflicto y la incapacidad de gestión, o bien tomemos el rumbo imparable hacia las libertades, la convivencia, la igualdad y la justicia social. Andalucía tiene la palabra y sí, desde luego, ¡hay partido!

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