Expectación y alegría en la reapertura de los pasos fronterizos de Ceuta y Melilla: "Llevo dos años sin ver a mi hijo"

El paso fronterizo de Beni-Enzar, el más importante de los cuatro que conectan España y Marruecos en Melilla, tras ser reabierto después de 795 días cerrado.
El paso fronterizo de Beni-Enzar, el más importante de los cuatro que conectan España y Marruecos en Melilla, tras ser reabierto después de 795 días cerrado.
F. G. GUERRERO / EFE

Más de dos años después del cierre de las fronteras terrestres entre España y Marruecos, como consecuencia de la pandemia del coronavirus y de la ahora superada crisis política y migratoria entre los dos países, los pasos fronterizos en Ceuta y Melilla volvieron a abrirse en la medianoche de este martes, en una primera fase en la que solo podrán cruzar ciudadanos o residentes europeos y las personas con visado Schengen.

En Ceuta, decenas de marroquíes estrenaron en la madrugada de este martes la reapertura del paso del Tarajal para acceder a su país, tras dos años "encerrados" en la ciudad española, con la ilusión de poder ver por fin a sus padres e hijos, o de llorar a los familiares fallecidos.

Pasados pocos minutos de la medianoche, hora peninsular española, los primeros viandantes cruzaron la frontera por la parte marroquí, un paso que luce nuevas cabinas, sistemas captación de huellas dactilares y cámaras en el chequeo de los pasaportes.

Mucha expectación en el entorno de la frontera, con la presencia de cientos de personas, y poco movimiento en la entrada y salida, tanto de personas como de vehículos, se registró en los primeros minutos de la apertura oficial de la frontera en Ceuta entre España y Marruecos.

Todos eran marroquíes, algunos con doble nacionalidad, que llevaban dos años sin poder cruzar y no podían esconder la alegría ante la idea de volver a ver a los suyos.

Los que accedían a Marruecos andando tenían que pasar primero un control sanitario donde se les pedía el certificado de vacunación o una PCR, tras lo que entraban a la sala del control de pasaportes.

Entre uno y otro estaba Adil con su niña Nermi. Trabaja en Ceuta en un hotel: "Salimos con mucha ilusión de ver a la familia, a mi padre, a mi madre, llevo dos años sin verlos por el trabajo. Estoy nervioso", afirmaba a Efe, porque este tiempo, confesaba, "ha sido muy duro".

"Lo pasamos mal porque fallecieron familiares y no podíamos ir", decía junto a Nermi, que sabe bien lo que quiere de su abuela cuando la vea en Castillejos: "Un abrazo".

"Lo pasamos mal porque fallecieron familiares y no podíamos ir"

Y Biral, fotógrafo, que estaba "un poco nervioso" tras pasar el control sanitario. En Castillejos están "sus padres, sus amigos, sus familiares" y este tiempo en Ceuta, decía, ha sido "un poco estresante".

Hams, por su parte, recordaba cómo de pequeño pasaba por el Tarajal subido en el carrito empujado por su madre. Es organizador de eventos en Ceuta y de Marruecos echaba de menos "su olor, su gente, su ambiente, su comida, las calles... todo. Es salir y es otro mundo".

En la cola de los pasaportes, Dunia no paraba de llorar mirando el móvil, inmersa en una videollamada. Estaba hablando con su hijo, a quien no había podido ver en dos años. "Tiene miedo de que no la reconozca", decía su marido. "No lo llevé conmigo porque, cuando cerraron, él estaba en Marruecos y yo en Ceuta", aclaraba ella.

Hacia España, matrículas europeas

La alegría de los marroquíes entrando por fin en su tierra tras dos años sin poder pisarla (salvo los que podían permitirse un avión) contrastaba con los coches que salían de Marruecos rumbo a Ceuta, pocos y con matrículas europeas ya que solo pueden acceder residentes europeos o con visado Schengen.

En uno viajaba Vicky, profesora del instituto español Nuestra Señora del Pilar de Tetuán. "He vivido toda la pandemia en Marruecos", decía, y ahora que abren la frontera aprovechaba con una amiga para hacer una visita a Ceuta. "Vamos y volvemos esta misma noche porque mañana trabajo, es ir, visitarlo un poco y volver, solo por el placer de verlo otra vez".

Delante de su coche, una autocaravana con matrícula alemana transportaba a Chris, Vanessa y sus cuatro hijos. Llevan desde enero viajando con ella por Europa y decidieron pasar unas semanas por Marruecos. Estrenaron así los ferris a Tánger y ahora estrenan el Tarajal.

"Por coincidencia volvemos ahora a Europa tras tres semanas en Marruecos. Nos gusta la experiencia de pasar hoy", decía él, sorprendido por tanta cámara.

"Momento histórico" en Melilla

Mientras, en Melilla, el paso fronterizo de Beni-Enzar, el más importante de los cuatro que conectan España y Marruecos en la ciudad, reabrió también sus puertas en la medianoche de este martes después de 795 días cerrado.

La expectación en el entorno a este paso fronterizo era máxima desde minutos antes de la reapertura, con cientos de personas que acudieron hasta allí para presenciar "un momento histórico", ya que, desde que Marruecos cerró la verja el 13 de marzo de 2020, solo se había vuelto a abrir pocos meses después para repatriaciones puntuales de marroquíes atrapados en Melilla.

El paso fronterizo de Beni-Enzar, el más importante de los cuatro que conectan España y Marruecos en Melilla, reabrió sus puertas en la medianoche de este martes, después de 795 días transcurridos en los que ha estado cerrado por la pandemia del coronavirus y la crisis política entre los dos países.

También se desplazaron hasta la frontera el presidente de la Ciudad Autónoma, Eduardo de Castro; la delegada del Gobierno, Sabrina Moh, y algunos diputados locales de Coalición por Melilla (CPM), el principal partido del Gobierno de la Ciudad Autónoma, que quisieron ser testigos de una reapertura que pone fin al periodo de cierre más largo de la historia de esta infraestructura.

Poco después de la medianoche, agentes de la Policía Nacional abrieron la verja entre vítores y gritos de alegría que llegaban desde el lado marroquí y, sobre todo, desde la rotonda de la parte española, donde decenas de personas hicieron la cuenta atrás cuando las agujas del reloj se acercaban a la medianoche.

Instantes después, empezaron a cruzar los primeros ciudadanos hacia Marruecos, algunos cargados con maletas y prácticamente todos con la misma expresión de alegría en sus caras.

Entre los primeros que pasaron la frontera, a pie y en vehículo, había padres y madres con niños pequeños que, mientras pasaban el control documental, revelaban a los periodistas su deseo de volver a abrazar y besar a los familiares que tienen al otro lado de la frontera en el que será, en la mayoría de los casos, su reencuentro desde que comenzó la pandemia.

"Estamos muy contentos, estábamos deseando ya que abrieran la frontera" decía una mujer mientras la Policía comprobaba su documentación; un testimonio que se repetía en muchas de las personas que le seguían en la cola para pasar a pie a Marruecos.

"Estamos todos muy felices de poder volver a vernos"

Alguno, mientras esperaba su turno, reconocía que aún no se creía que fuera verdad que en breve fuera a pasar de nuevo la frontera, y una mujer daba las gracias por poder volver a Marruecos, donde tiene a prácticamente toda la familia: "La verdad es que estamos todos muy felices de poder volver a vernos", decía a los micrófonos.

Se empezaba a mover así una cola de espera para pasar la frontera que, en el caso de los vehículos, había comenzado a primera hora de la tarde, con los primeros melillenses guardando su turno para cruzar hacia Marruecos y renovar el papel verde, documento necesario para circular por el país vecino y que a todo el mundo se le ha caducado durante los casi 800 días de cierre.

Controles reforzados

Mientras que el tránsito para pasar de Melilla a Marruecos fue inmediato y cada vez mayor desde que reabrió la frontera, en el sentido inverso tuvieron que pasar unos minutos para empezar a ver a las primeras personas que querían cruzar hacia la ciudad autónoma.

Lo hicieron a bordo de vehículos, a los que la Guardia Civil realizó los habituales controles de seguridad que hacía antes del cierre con la máquina detectora de latidos en su lucha contra la inmigración irregular, tras lo cual accedieron a Melilla entre los aplausos y vítores de quienes se agolpaban en la rotonda para ser testigos de cómo se reabría la frontera.

La delegada del Gobierno ecordó que, para esta reapertura fronteriza en Melilla, el Ministerio del Interior ha reforzado el despliegue de seguridad habitual con 53 agentes de la Policía Nacional desplazados desde la península, concretamente 45 de la Unidad de Intervención Policial (UIP) y 8 de la Brigada Especial de Fronteras, además de 30 guardias civiles.

Estos efectivos se unen a los habituales destinados en Melilla, por lo que en total son unos 120 agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que están trabajando en la frontera, además de los dos drones que la Guardia Civil está estrenando para la vigilancia del perímetro y que esta noche ha estado sobrevolando el puesto de Beni-Enzar.

Moh y De Castro coincidieron en calificar la noche como "histórica" y en destacar la gran expectación que había entre gran parte de la población melillense, deseosa de que reabriera la frontera "y retomar un poco ese tipo de relaciones familiares y sociales que el tiempo, el covid y el cierre de la frontera ha impedido", dijo el presidente de la Ciudad Autónoma.

Sin citas disponibles

Para cruzar hacia Marruecos, las autoridades de ese país exigen mostrar el pasaporte para hacer un sellado a la hora de cruzar la frontera, incluidos los ciudadanos a los que, antes del cierre, les bastaba con mostrar su DNI con residencia en Melilla para pasar a las zonas limítrofes, en virtud del acuerdo de buena vecindad.

Ello provocó que pocas horas después de conocerse esta exigencia de Marruecos, la Jefatura Superior de Policía de Melilla se quedase sin citas disponibles para obtener el pasaporte debido a la gran demanda, una reacción similar a la que se ha producido en los puntos de vacunación, debido a la necesidad de contar con, al menos, dos dosis o PCR negativa para acceder a Marruecos.

El presidente de CPM, Mustafa Aberchán, dio las gracias al Gobierno "por haber apostado por estar cerca del pueblo de Melilla" y llegar los acuerdos necesarios para llegar a "la normalización del paso fronterizo", ya que "cualquier ciudad fronteriza, lo más que puede desear es unas relaciones de vecindad con el otro lado de la frontera".

“Nosotros no podemos convertir la ciudad de Melilla en el patio de una cárcel, sino todo lo contrario. Es un puente de puerta de Europa, puente de entendimiento, de cooperación, de seguridad, de desarrollo”, dijo.

Primera fase

La reapertura de las fronteras terrestres entre Ceuta y Melilla y Marruecos será gradual, tal y como anunció el Gobierno, de manera que en un primero momento solo podrán acceder a las ciudades españolas los residentes de la Unión Europea o las personas que tengan un visado Schengen.

En una segunda fase, el 31 de mayo se unirán a estas categorías los trabajadores marroquíes transfronterizos que aún tengan un contrato vigente con un empleador español y que la Delegación de Gobierno de Ceuta cifra en 300 personas.

Sin embargo, antes del cierre había en Ceuta más de 2.000 marroquíes contratados legalmente por españoles para oficios como empleadas del hogar, jardineros u obreros de la construcción, que por ahora no podrán acceder a Ceuta si no consiguen poner en regla sus contratos.

Queda en el aire qué pasará con las cientos de miles de personas residentes en las regiones de Tetuán, cercana a Ceuta, y Nador, junto a Melilla, que antes gozaban de una exención de visados y podían acceder durante el día a las ciudades españolas.

Miles de ellos cruzaban diariamente a Ceuta y Melilla para trabajar cobrando en dinero negro o para realizar contrabando, un comercio ilícito que ya fue suspendido de facto por Marruecos antes del cierre en 2020.

La intención de Marruecos y España es poner fin a esa actividad ilegal, que dejaba imágenes de largas filas de mujeres cargadas con enormes fardos a las espaldas llevando mercancía al país magrebí.

La reapertura del paso del Tarajal coincide con el aniversario de la entrada de 12.000 migrantes en Ceuta por esa misma frontera los días 17 y 18 de mayo de 2021 ante la pasividad de las autoridades marroquíes.

Fue el punto álgido de la crisis diplomática entre España y Marruecos, que empezó con la acogida en España en abril de 2021 del líder del Polisario, Brahim Ghali, y acabó el pasado marzo con el cambio de postura español en el Sahara Occidental apoyando la iniciativa de autonomía marroquí.

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