Finlandia se echa en brazos de la OTAN mientras Putin y Erdogan amenazan con boicotear su futuro

El presidente de Finlandia, Sauli Niinisto, y la primera ministra, Sanna Marin.
El presidente de Finlandia, Sauli Niinisto, y la primera ministra, Sanna Marin.
EFE

Entre Moscú y Helsinki hay más de 1.000 kilómetros. Una distancia física sideral. Y a nivel político y estratégico esa distancia está destinada a ser cada vez mayor. El Gobierno finlandés ha aprobado este domingo formalmente solicitar su ingreso en la OTAN, dejando atrás ocho décadas de neutralidad, y dejando ya la luz verde definitiva para registrar la petición en un Parlamento nacional en el que hay una mayoría favorable a la adhesión. El país nórdico se lanza en brazos de la Alianza Atlántica, pero solo está al principio del camino y puede encontrarse con dos piedras importantes en él: Vladimir Putin desde fuera y Recep Tayyip Erdogan desde dentro.

Finlandia mantiene el respeto a Putin, pero al mismo tiempo le ha perdido el miedo. "Es un día histórico, se abre una nueva era. Nace una Finlandia protegida como parte de una región nórdica estable, fuerte y consciente de sus responsabilidades", sostuvo el presidente finés, Sauli Niinisto, en rueda de prensa junto a la primera ministra Sanna Marin. Para Helsinki, la invasión rusa de Ucrania ha cambiado el orden de seguridad europeo y Moscú avisa a sus vecinos: habrá "represalias militares" si entran en la Alianza y al mismo tiempo el Kremlin ya ha cortado la electricidad a Finlandia.

En materia energética los finlandeses se guardan un as en la manga: importan la mayoría desde Rusia, pero solo usan en torno a un 5%. Helsinki sentencia que están preparados para que Rusia corte el cable rojo, porque, a nivel de seguridad, ven mucho más urgente el que ahora les va a conectar con la OTAN. Eso sí, Putin quiere mantener su esfera de influencia y para el Kremlin el paso finlandés supone "una ruptura con los acuerdos de neutralidad firmados en 1947". El mapa ha cambiado, el mundo ha cambiado... y Finlandia con ellos.

No obstante, Niinisto, que habló el sábado por teléfono con Putin, se mostró convencido de que Rusia "seguirá cumpliendo con sus obligaciones en el difícil contexto del ártico" y lanzó un mensaje de tranquilidad a los ciudadanos: "Los cambios no se van a ver en la vida diaria, se verán en nuestras mentes". Marin, por su parte, dice que el país "está preparado para cualquier posibilidad" por la que pueda optar Moscú. "Ni yo ni Finlandia somos conocidos por escabullirnos y desaparecer silenciosamente detrás de una esquina. Es mejor decir las cosas claras", sentenció el presidente, mientras que la primera ministra repitió la idea que ha sido (y es) la base del impulso finlandés hacia la Alianza: "Todo cambió cuando Rusia invadió Ucrania y ya no podemos confiar en un futuro pacífico al lado de ese país. Por eso hemos tomado la decisión".

En el contexto actual hay dos esferas. En la externa es Rusia la que se va a mover frente a lo que ha decidido hacer Finlandia, pero el país nórdico tendrá que enfrentarse a retos también a nivel interno. El proceso es relativamente sencillo: tendrá que recibir una invitación formal, después una hoja de ruta específica y posteriormente la unanimidad de los 30 miembros que ya forman la OTAN. Y aquí puede llegar el problema: Turquía no está por la labor de abrir su candado para que Finlandia entre. ¿Por qué? Porque Erdogan considera que los países escandinavos otorgaban un trato favorable a organizaciones como el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), declarado grupo terrorista por su país y estimó, citando el caso de Grecia, que la incorporación a la OTAN rara vez soluciona tensiones territoriales.

Sin el voto turco, por tanto, Finlandia no entraría en la Alianza Atlántica, pero Helsinki no enciende las alarmas. Sanna Marin esgrimió que "ningún miembro de la organización ha avisado de problemas" y por eso espera que el proceso sea "rápido y fluido". Eso sí, quiere que Turquía "aclare su posición" para evitar demoras. "Queremos una respuesta clara al respecto y esperamos hablar con Erdogan sobre los problemas que plante", expuso Niinisto en este sentido. Ankara, en último término, ha mezclado dos posiciones. Defiende las "puertas abiertas como gesto de solidaridad" con ambos países, pero insiste su "reticencia" a que entren sin que "rompan antes sus vínculos" con los grupos mencionados.

Finlandia y Suecia ya son los socios más cercanos a la OTAN, trabajamos con ellos de muchas maneras

En un escenario todavía con ciertas dudas la OTAN pide unidad y consenso, en palabras del secretario general adjunto de la Alianza, Mircea Geoana. "Estoy seguro de que si los dos países deciden en los próximos días solicitar su entrada en la OTAN, seremos capaces de darles la bienvenida y encontrar todas las condiciones para tener consenso", dijo. El pack incluye también a Suecia, que avanzará esta semana en su proceso con un debate parlamentario sobre la adhesión y donde el partido socialdemócrata, que lidera el Gobierno, mostró este domingo también su posición favorable a la adhesión. Se trata de un giro histórico, pues se trata de una formación tradicionalmente contraria al atlantismo. Desde la OTAN se ha hincapié en que tanto suecos como finlandeses tienen ya bastante camino recorrido. "Finlandia y Suecia ya son los socios más cercanos a la OTAN, trabajamos con ellos de muchas maneras y son democracias vibrantes", concluyó Geoana.

La propia OTAN ya tiene sus propios planes y baraja aumentar su presencia en la región báltica e incluso desplegar tropas en Suecia y Finlandia, para garantizar la seguridad de los dos países escandinavos desde que soliciten el ingreso en la organización. "Habrá un tiempo interino entre la aplicación y ser miembro de pleno derecho. Está claro que la pertenencia de Suecia y Finlandia le importa a la OTAN y buscaremos formas de dar garantías de seguridad, incluyendo aumentar la presencia de la OTAN en el Báltico y dentro y alrededor de Suecia y Finlandia, por supuesto en consulta con ellos", sostuvo el secretario general, Jens Stoltenberg, en una rueda de prensa desde Berlín en la que también habló de ofrecer a ambos "un proceso rápido" de entrada. Además, lanzó un mensaje de ánimo a Kiev y aseveró que "Ucrania puede ganar la guerra".

Rusia... ¿atascada en el Donbás?

En cuanto al frente bélico en Ucrania, la situación parece enquistada. De hecho, el Ministerio de Defensa británico cree que "en las condiciones actuales, es poco probable que Rusia acelere drásticamente su ritmo de avance en los próximos 30 días" en el Donbás. "Las fuerzas rusas están cada vez más limitadas por las capacidades degradadas, la baja moral continua y la reducción de la eficacia del combate. Muchas de estas capacidades no se pueden reemplazar o reconstituir rápidamente, y es probable que continúen obstaculizando las operaciones rusas en Ucrania", dicen. "Es probable que Rusia ahora haya sufrido pérdidas de un tercio de la fuerza de combate terrestre que comprometió en febrero", terminaron.

Es un hecho que Putin ha decidido centrar su ofensiva en el este después de renunciar a Járkov y solo haber podido consolidar la toma de Jersón. Asimismo, los expertos consideran muy complicado que el ejército ruso pueda llegara tomar Odesa, un enclave fundamental para bloquear la salida al mar. Por lo tanto, el punto más débil de Ucrania sigue estando en Mariúpol y por eso Kiev denunció este domingo el lanzamiento por parte de Rusia de bombas de fósforo blanco contra la acería de Azovstal, según la Alcaldía de la ciudad. Rusia, por su parte, acusa a Kiev de lanzar ataques sobre Belogorov y el Gobierno de Volodimir Zelenski avisa de lo propio por parte rusa en Leopolis, ya casi en la frontera con Polonia.

En otras esferas, los ministros de Exteriores de la Unión Europea abordarán este lunes en Bruselas la situación en Ucrania mientras siguen tratando de cerrar una sexta ronda de sanciones contra Rusia que incluya el veto a su petróleo y garantías para los países que dependen de él. Hungría sigue pidiendo alternativas, algo a lo que se ha sumado también la República Checa. Ambos países quieren que se amplíe lo máximo posible el periodo de transición para efectuar el bloqueo definitivo. Sin un 'sí' de los 27 la Unión no podrá aprobar un nuevo paquete de medidas contra el régimen ruso.

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