El Delta del Ebro, zona idónea para el desarrollo del cultivo de algas marinas

  • El clima y las infraestructuras marisqueras y de piscicultura son una gran ventaja en este campo 
Jornada de trabajo sobre el cultivo de algas en la Ràpita
Jornada de trabajo sobre el cultivo de algas en la Ràpita
ACN

El Delta del Ebro es el territorio idóneo para implementar la producción de microalgas y macroalgas marinas, un sector con muchas potencialidades y ventajas. Esta es la conclusión a la que ha llegado un estudio de la Universidad de A Coruña y otros expertos mundiales que se han reunido en la Ràpita, Montsià, en el marco de unas jornadas de trabajo coorganizadas por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO.

Las ventajas del Delta son las condiciones acuícolas de las bahías, el clima y también que se concentra el 90% de las infraestructuras marisqueras y de cultivo de peces del litoral catalán. Las empresas de este sector que operan en el Delta pueden ser las pioneras en implantar y compaginar el cultivo de algas, y que este nuevo campo sea uno de los puntos fuertes del nuevo centro de economía azul del Delta.

La comisión general de Pesca para el Mediterráneo de la FAO y la Unión Europea quieren promover una industria de algas sostenible en el Mediterráneo. El cultivo de algas puede proporcionar infinidad de productos como fibras, proteínas, pigmentos, líquidos, sustancias bioactivas y carburantes.

Beneficio comercial y medioambiental

Javier Cremades, autor del estudio ha indicado en la reunión que de esta mañana que las bahías tienen las condiciones medioambientales para llevar a cabo esta actividad, por las condiciones hidrodinámicas, la temperatura del agua y la gran calidad de nutrientes que vienen del cultivo de moluscos de la zona u otros que no llegan a ser usados por el fitoplancton.

El estudio de la Universidad de A Coruña identifica 8 especies de algas autóctonas con valor comercial y que cumplen con los criteris de cultivo.

El cultivo de algas, además de una actividad comercial es un arma importante contra el cambio climático. Por ejemplo, la espirulina, es una planta sostenible que se puede producir con agua de lluvia y energía solar, y por cada kilo de microalgas, se sacan de la atmósfera 2 kilos de CO2. Y cada metro cuadrado destinado al cultivo de este alga, equivale a un metro cuadrado de bosque tropical.

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