Juan Luis Saldaña  Periodista y escritor
OPINIÓN

Hablar por teléfono sin manos: los locos con coartada

-"Hijo, tienes pechugas empanadas para comer".
-"Hijo, tienes pechugas empanadas para comer".
Pexels

Mientras el teléfono sea un objeto, no es descabellado pensar que la expresión “hablar por teléfono” requiera de ese objeto. Aunque se inventó hace tiempo, hablar por teléfono sin teléfono es algo para lo que no sé si estamos preparados. Hay gente que lo hace por la calle con diferentes sistemas y yo no consigo acostumbrarme. Van tan felices, metidos en su conversación, gesticulando con las dos manos, con la mirada perdida. Son locos con coartada, pero locos al fin y al cabo.

La voz que se proyecta en un teléfono está más dirigida y mucho más modulada. Hay un cierto código social, además, que te indica que esa persona mantiene una conversación privada. La persona hablante con teléfono en la oreja, por lo general, no interfiere en su entorno, no da lugar a equivocaciones. En cambio, los que hablan con estos sistemas de manos libres parece que quieran decirle algo al resto del mundo. Cuando me cruzo con uno, siempre creo que me está hablando a mí.

"¿No sería mejor conversar brevemente con el teléfono en la oreja o dejar la llamada para otro momento y disfrutar del paseo?"

Hay una contaminación acústica del sentido común en este tipo de conversaciones telefónicas. El sentimiento es una flor delicada, manosearla es marchitarla. Hay que tener cuidado con lo que se habla por teléfono cuando hay gente escuchando y casi siempre hay gente escuchando. "Echar oreja" es divertido y da mucha vida. Conviene ser discreto. Mucha gente habla de cosas intrascendentes por teléfono. Se habla demasiado de comida, sobre todo, de lo que hay para comer. Tienes pechugas en la nevera.

Debemos replantearnos esto. ¿De verdad necesitamos tener las dos manos libres para conversar por teléfono? Cuando se trata de gesticular, las manos las carga el diablo. ¿No sería mejor conversar brevemente con el teléfono en la oreja o dejar la llamada para otro momento y disfrutar del paseo? Cuando me cruzo con uno de estos vociferantes locos con coartada trato de mirarlos a la cara y preguntarles si se dirigen a mí y si quieren algo. Nunca me responden. Están en otra dimensión. Son sombras, fantasmas, espectros, vivos que están, durante un rato, muertos. 

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