Ara Malikian recuerda su etapa más dura: de sufrir la guerra de Líbano a "disfrazarse de europeo" por el racismo

Jesús Calleja y Ara Malikian, en 'Planeta Calleja'.
Jesús Calleja y Ara Malikian, en 'Planeta Calleja'.
Mediaset

El violinista Ara Malikian protagonizó la última entrega de Planeta Calleja, que se grabó en Armenia y se pudo ver este miércoles 27 de abril en Cuatro. El músico, originario de Beirut (Líbano), recordó algunas de las experiencias más duras de su vida, pasando por una guerra y por varias situaciones racistas.

Según contó, vivió la guerra civil de Líbano hasta que una beca le posibilitó trasladarse a Alemania. "Mi infancia fue muy buena hasta que con siete años estalló la guerra en mi país. Lo único que puedes hacer es esconderte, pasas mucho miedo. Estuvimos días y semanas viviendo en sótanos, veíamos a los muertos por la calle y perdí a muchos conocidos, entre ellos a un primo", lamentó.

Gracias a una beca, Malikian se marchó a Alemania. Sin embargo, señaló que tampoco lo tuvo nada fácil allí, pues allí vivió como un refugiado y bajo la amenaza continua de tener que dejar Europa. En el norte del continente fue precisamente donde había vivido más racismo; mientras que en España, según dijo, no.

Ocultar su nacionalidad

"Cuando llegué a Alemania, estaba bastante acomplejado de no ser europeo. Al principio, me disfrazaba para parecer más europeo y, cuando me preguntaban mi nombre, lo cambiaba. Me daba vergüenza decir un nombre extranjero, me alisaba el pelo o me quitaba la ceja, porque los alemanes no llevaban mucha ceja", recordó.

Malikian recordó que se sentía muy atacado por las miradas del resto de los ciudadanos, llegando a verse fuera de lugar tanto en su día a día como en el ámbito de la música clásica, pues sentía que tenía un perfil muy distinto al del resto de músicos. El artista aprovechó para hacer un alegato por los refugiados. "Es un tema muy deprimente y muy grave. Yo he sido refugiado y en mi época nos trataban muy bien. He tenido derecho a trabajar y a estudiar", reflexionó.

En esa línea, añadió que lo más duro para un refugiado era precisamente tener un futuro por la dificultad de conseguir los papeles y el derecho a trabajar. "No es tanto un problema de racismo como de pobreza. Nadie debería de jugar muy bien al balón o saber tocar el violín para tener derechos. No olvidemos que somos un país que, en muchos momentos de nuestra historia, hemos sido también inmigrantes. Hay que abrir la mente, que no hemos venido aquí con derechos", aseveró en el mismo tono Nata Moreno, actriz y pareja del artista, también en Planeta Calleja

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