Borja Terán  Periodista

El fiasco del 'Eurovisión' norteamericano: por qué no funciona 'American Song Contest'

Snoop Dogg y Kelly Clarkson, presentadores del Eurovisión norteamericano
Snoop Dogg y Kelly Clarkson, presentadores del Eurovisión norteamericano
NCB

Los norteamericanos se sienten tan primer mundo que cuando adquieren un formato de televisión que no es de su territorio suelen desvirtuarlo, pues intentan "mejorarlo" creyéndose que saben realizarlo mejor y se olvidan de leer aquello que hace singular tal producción en su lugar de origen. Varias ideas españolas han sufrido esta forma de retorcer los formatos rompe-audiencias. Pasó a 'Tu cara me suena'. Pasó a 'Los misterios de Laura'. A ambas propuestas se les reseteó su cercanía pícara para introducir una sofisticación que transformaba la fórmula del éxito en algo requetevisto.

Lo mismo está sucediendo con la versión de 'Eurovisión' en Estados Unidos. La tele yanqui no ha entendido el evento que supone el eurofestival y se ha dejado arrastrar por la factura de cualquier talent show. Como consecuencia, Usavisión se ha parecido más a otra copia  de 'American Idol' que a un acontecimiento continental, que es lo que es 'Eurovisión'. 

El primer error es llevar 'Eurovisión' a un plató. De gran amplitud, pero plató. La fuerza del festival está en que se realiza desde palacios de deportes con una dimensión que no es habitual en la rutina televisiva. Y el público acude a la cita como si fuera una gran competición deportiva. En este sentido, la escenografía también busca construir un escenario que sirva para enriquecer las actuaciones de cada candidatura y, a la vez, cuente con una imaginativa personalidad que despierte la fantasía del espectador.

En cambio, el 'American Song Contest' ha apostado por un decorado de pantallas que remite a cualquier programa musical norteamericano. Tampoco lo consiguen los artistas participantes que, en su mayoría, van a cantar pero no a interpretar. No se utilizan todos los trucos de la creatividad televisiva y teatral para hacer más espectaculares las canciones que se proponen. Sello de identidad de 'Eurovisión'.

Usavisión ha cogido el concurso de canciones de 'Eurovisión' y ha dejado fuera toda la fanfarria soñadora que sustenta el eurofestival. Cada actuación no es un evento musical con un afán de representación detrás. De hecho, aquí ni siquiera hay una implicación de los estados con sus "candidatos". No existe ese vínculo que sí tiene 'Eurovisión', ya que cada concursante representa a la televisión de cada país. El ejercicio de unión a través de la música no fluye de igual forma, ya que aquí los artistas evidencian que sólo se representan a sí mismos. Aunque el programa diga que van con un estado. 

'Eurovisión' es la emoción de que nadie te diga cómo debes comportarte.

Nadie en Usavisión parece haber entendido Eurovisión. Para qué compras un formato si le rebajas aquello que le hace único y te quedas con lo que ya tenías en casa. Si hasta las postales que preceden a cada actuación han perdido esa sensitiva y artística atmósfera eurovisiva y se han transformado en el típico vídeo de presentación de concursantes de 'La Voz'. El error de siempre del ser humano: creer que serás mejor escondiendo lo que te convierte en especial e imitar lo que se presupone que se espera de ti. Lo contrario que es 'Eurovisión', que es la emoción de  que nadie te diga cómo debes comportarte.

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