¿Se acabó la fiesta?

El primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson
El primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson
Europa Press

Cuando alguien en la vida pública española comete un error grave o se le pilla en una mentira, me preguntan a menudo: “En una situación parecida en tu país dimitiría, ¿verdad?, Spain is different, ¿no?". Pues, viendo los últimos hechos en mi país de origen, hay que decir que no se dimite en el Reino Unido como antes. Boris es muy diferente y no se va, pase lo que pase.

Mientras el Partido Popular de España ha empujado a Pablo Casado hacía la puerta, pillando a muchos por sorpresa, los compañeros en el partido conservador británico llevan meses con sus manos cerca del pomo sin agarrarlo. Cuando empezaron a salir reportajes a finales del año pasado diciendo que hubo fiestas en Downing Street durante la pandemia, algunos diputados del partido de Johnson animaron al Premier a dimitir porque las leyes de las restricciones y confinamientos que él y su gobierno habían impuesto no se respectaron en su propia casa y oficina.

Cuando él se negó, diciendo que no había roto ninguna regla, varios diputados conservadores escribieron al gestor del partido, exigiendo una votación sobre su liderazgo. Sin embargo, para obligar a una votación, hay que llegar a 54 cartas. Algunos conservadores querían esperar una investigación interna anunciada por Johnson; otros la investigación policial. Estallada la guerra en Ucrania, los hay que ahora consideran que no se puede cambiar el primer ministro durante una crisis así.

El líder de los conservadores escoceses, Douglas Ross, incluso ha retirado su petición oficial al gestor. “Dados los espantosos ataques de Rusia, el gobierno y nuestro primer ministro necesitan nuestro apoyo y tienen mi apoyo y el de todo el Partido Conservador Escocés”, dijo. Algunos diputados que antes hablaron mal en privado a la prensa sobre su líder ahora le defienden; uno de ellos incluso describiéndole a The Guardian cómo “un héroe de verdad durante una crisis”, mientras Johnson se esfuerza por presentarse como su ídolo Churchill, reuniéndose con las tropas y los diplomáticos y líderes extranjeros.

La historia tiene otras lecturas para su posible futuro, como recordó Emily Thornberry, diputada laborista en una entrevista con la BBC, cuando la Policía Londinense anunció que habría 20 personas multadas por las fiestas, dejando claro que podrían venir más. Winston Churchill tomó las riendas cómo primer ministro de las manos de Neville Chamberlain durante la Segunda Guerra Mundial. El Reino Unido también cambió de primer ministro durante la Primera Guerra Mundial y el Partido Conservador votó contra el liderazgo de Margaret Thatcher durante la Primera Guerra del Golfo.

Thornberry hizo notar que hay unidad entre la oposición y el gobierno sobre el apoyo a Ucrania y otro primer ministro no cambiaría la política al respeto. “No conozco a nadie salvo Boris Johnson que piense que podría continuar", dijo Thornberry.

La policía no ha dado los nombres de los que han recibido multas pero Downing Street ha prometido revelar si Johnson llega a recibir una. Los diputados en su partido esperan el informe completo de la investigación interna. Johnson no se va, de momento.

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