Joaquim Coll  Historiador y articulista

Venció Macron, gana Europa

Macron y Le Pen enfrentan sus posturas de Francia y Europa en el cierre de campaña
Macron, ganador de las elecciones en Francia.
Europa Press

Está claro que Francia no es un país cualquiera por muchas razones. De entrada, porque es el único Estado de la UE que dispone de armas nucleares. Es uno de los cinco países del mundo que se sientan, de forma permanente, en el Consejo de Seguridad de la ONU. Y disfruta de una independencia energética que ya querría ahora mismo Alemania, gracias a una decidida apuesta por las nucleares. Esa triple condición explica que Emmanuel Macron pudiera hablar de tú a tú con Vladimir Putin, aunque fracasase en sus esfuerzos por evitar la invasión rusa de Ucrania. 

La política francesa marca tendencias, que no siempre se reproducen en el resto de los países, pero ahora mismo lo esencial para los europeístas y demócratas era de nuevo la victoria de Macron frente a Marine Le Pen. En caso contrario, la UE hubiera entrado en una fase de desconcierto paralizante y seguramente destructivo. En cambio, la continuidad del actual inquilino garantiza que el proceso de integración continuará en un momento tan crucial como el actual. Si antes el liderazgo europeo fue de Angela Merkel, ahora lo ostentará Macron, frente a las inseguridades que hay en Berlín.

Si antes el liderazgo europeo fue de Angela Merkel, ahora lo ostentará Macron

Sería un error centrar el análisis en constatar que el resultado esta vez ha sido más ajustado que en 2017, cuando Macron le sacó 32 puntos de ventaja, como si su clara victoria ahora no tuviera mérito. Pese a los buenos datos de su economía, Francia vive inmersa desde hace tiempo en un profundo malestar social, con el episodio violento en 2018 de los chalecos amarillos, y una desafección política que ha llevado a la práctica extinción de los partidos de derecha e izquierda tradicionales. Se dice pronto que los socialistas (de Mitterrand a Hollande) y republicanos gaullistas (de Giscard a Sarkozy) apenas existan. 

A menudo es más fácil votar en contra que a favor, y hacerlo en 2022 por Macron para los partidarios del insumiso Jean-Luc Mélenchon no era tan evidente, muchos lo detestaban. En cambio, Le Pen buscó el voto de todos los que se sienten excluidos. Se vistió de un ropaje moderado, por lo que ya no asustaba tanto, y a la vez rupturista, atractivo para una parte del izquierdismo antiglobalista, pese a que su programa era de derecha nacionalista radical.

Lo que pueda ocurrir en 2027 no lo sabemos, no hay que ponerse cenizos sobre una inevitable llegada al Eliseo de Le Pen. Hoy lo importante es que venció Macron y ganó Europa. Y, además, holgadamente. Nada mejor para Putin que una Francia en manos de alguien que está en contra de la defensa común europea y utilizaría su derecho a veto a favor de Rusia. Ahora Macron tiene un quinquenio por delante, tras el que no volverá a presentarse, para culminar su agenda reformista, progresista, y liderar la UE.

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