Noelia Núñez  Diputada del PP en la Asamblea de Madrid

Abróchense los cinturones

Isabel Díaz Ayuso y Rocío Monasterio (i), en la Real Casa de Correos
Isabel Díaz Ayuso y Rocío Monasterio (i), en la Real Casa de Correos
Europa Press

¿Recuerdan aquella famosa palabra tan utilizada en el 2015? Casta. Hace tiempo que no se escucha, que la izquierda no la utiliza para aquellos que están en las instituciones. Puede ser porque ahora que han pisado moqueta se han convertido en aquello contra lo que decían luchar.

Estamos viviendo una situación económica muy dura y complicada en España. Con la inflación en máximos, hacer la compra y llegar a final de mes se ha convertido en un auténtico imposible. Los españoles no pueden estirar más unos sueldos que no les alcanzan para llenar el depósito del coche o pagar la luz y el gas. Por no hablar de los autónomos, que se han convertido en el comodín cuando hay que recaudar más.

El Gobierno de España ha preferido mirar para otro lado y continuar con su agenda ideológica en lugar de parar la maquinaria de gasto para ayudar a todos los españoles. Ni aceptan la propuesta de Núñez Feijóo de bajar los impuestos ni quieren reducir gasto inútil, como los cientos de asesores o los ministerios que no sirven para nada.

Afortunadamente, Madrid siempre está ahí. Ya sea bajando impuestos, como con la reducción de medio punto del IRPF, o eliminándolos, convirtiéndose así en la primera comunidad autónoma en no tener impuestos propios. 

Las instituciones deben estar para servir a los ciudadanos y no al revés

La Comunidad de Madrid ha vuelto a marcar el camino, aprobando en la Asamblea el inicio de los trámites para modificar el Estatuto de Autonomía y reducir el número de diputados autonómicos. Pasar de 136 diputados a 91 supone un ahorro de 2 millones de euros para todos los madrileños, una medida que sienta un precedente y que marca el camino político, porque las instituciones deben estar para servir a los ciudadanos y no al revés.

La izquierda, desgraciadamente, ha preferido oponerse

La izquierda, desgraciadamente, ha preferido oponerse y votar en contra de esta propuesta. Con excusas disparatadas y desesperadas, demuestran que son la peor de las castas, incapaces de dar ejemplo en este complicado momento. Una cruel ironía de quienes venían a conquistar los cielos. 

Pero los madrileños lo tenemos claro. Por eso, políticos de la izquierda, abróchense los cinturones que esta comunidad quiere despegar. 

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