El alza de los precios se ceba con nueve comunidades autónomas, que superan ya el 10% de inflación

Inflación por comunidades
Inflación por comunidades
Henar de Pedro
Inflación por comunidades.
Henar de Pedro

El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha confirmado este miércoles el dato adelantado de la inflación de marzo: los precios subieron de media el mes pasado un 9,8%, su mayor alza en los últimos 37 años, en una espiral de alza de precios que se inició en abril de 2021 y que se intensificó por los coletazos de la guerra de Ucrania. En un solo mes, de hecho, los precios han escalado todo un 3%.

El dato desagregado publicado ahora por el organismo estadístico es demoledor sobre todo para nueve comunidades autonómas en las que los precios han subido más de un 10%: son Castilla La-Mancha (11,7%), Cantabria (10,2%), Castilla y León (11%), Galicia (10,5%), Aragón (10,7%), La Rioja (10,6%), Extremadura (10,3%) Comunidad Valenciana (10,2%) y Murcia (10%). El resto queda por debajo de la media nacional del 9,8%, siendo Canarias y Madrid —aparte de las dos ciudades autónomas— las autonomías con el alza de precios más atenuada.

El dato global es importante, pero más aún es el que marca la inflación subyacente, aquella que no tiene en cuenta ni los precios energéticos ni las materias primas para eliminar un vaivén que distorsione el cálculo. Es decir, una foto más realista de la situación. Esta foto es más preocupante , porque en marzo la inflación subyacente ha ascendido al 3,4%, cuatro décimas más que el mes anterior... y su nivel más elevado desde 2008.

¿Dónde ha impactado más la subida? ¿En qué recovecos de la cesta de la compra? El INE dibuja un impacto mayor en los precios de la electricidad, el gasóleo para calefacción, las gasolinas, la hostelería, los alojamientos y de forma basal en la alimentación: especialmente el pescado y marisco, carne, legumbres, hortalizas, leche, queso y huevos. 

Respecto al mismo mes de 2021, los mayores repuntes se observan en los suministros de hogar y las gasolinas. La electricidad se encareció un 107,8%, mientras el gas lo hizo un 12,1%, el butano un 33,6% y los combustibles líquidos todo un 83%. Nunca fue tan caro llenar el depósito de gasolina como el pasado mes de marzo, una circunstancia que empujó al Gobierno a bonificarla en 20 céntimos por litro a toda la ciudadanía.

La vicepresidenta y ministra de Economía, Nadia Calviño, ha calificado este miércoles como "inaceptable" el alza de precios y espera alcanzar "cuanto antes" el pico de inflación para que los precios comiencen a bajar. "Ahora es importante que petroleras y gasolineras contribuyan a que baje el precio de la energía; en los mercados internacionales ya está bajando el precio del petróleo desde hace semanas, y esto tiene que llegar al bolsillo de los ciudadanos", ha señalado Calviño.

Y es que el dato de hoy es malo por tres motivos. Primero, porque empobrece a los hogares dado que la revisión de salarios en convenio (2,3% de media el mes pasado) y la actualización de pensiones a finales del año pasado (del 2,5% al 3%) es muy inferior a esta cifra desbocada de inflación. Segundo, porque es una de las subidas más acusadas de entre todas las grandes economías de la Unión Europea, solo detrás de la francesa. Y tercero, porque retrotrae a los fantasmas de la economía de España de mediados de los 80, cuando una gran crisis impactó en el país y obligó a grandes reformas estructurales al gobierno de Felipe González.

"El mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones es un tema fundamental para dar tranquilidad a nuestros mayores, y el Gobierno desde luego lo va a cumplir", ha reafirmado Calviño. El dato que usa el Gobierno para actualziar las pensiones es la inflación media del año y esta, según las previsiones del Banco de España, llegará al 7,5%. Es decir, cinco puntos más que este año. Si la nómina de las pensiones se actualizase en ese porcentaje, supondría un gran impacto en las cuentas del Estado que obligaría a un gran ajuste de ingresos y gastos públicos.

Una crisis global

La preocupación por la inflación, pese a todo, es generalizada en todo el mundo. Este mismo miércoles se ha conocido el dato de Reino Unido y los británicos no están tampoco para fiestas: sus precios subieron el pasado mes un 7%, su dato más apuntado desde 1992. Ayer martes se conoció el de EE UU, que se eleva al 8,5%, la más alta desde 1981 en aquel país. Más tranquilos los vecinos de Portugal, que presentan una escalada del 5,3%, muy inferior a la española pero, también, la más intensa desde 1994 en el país luso.

Los trabajadores llevan mucho tiempo asumiendo recortes y ahora las empresas deben arrimar el hombro y actualizar salarios para reactivar la economía

“El IPC no da tregua a unos salarios que no permiten vivir", lamenta Laura Estévez, secretaria de Comunicación del sindicato USO. "Los trabajadores llevan mucho tiempo asumiendo recortes y ahora las empresas deben arrimar el hombro y actualizar salarios para reactivar la economía". Sindicatos y empresarios llevan semanas negociando un pacto de rentas que evite, por un lado, que las nóminas no acaben replicando la subida total de la inflación  —lo que según los expertos provocaría una espiral aún mayor de precios— y que las empresas, a cambio, moderen sus beneficios para capear el temporal inflacionista.

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