Los vecinos de Madrid retiran a diario cientos de 'flyers' de prostíbulos de sus calles: "Los niños juegan con ellos como si fueran cromos"

Flyers de prostitución en coches de Madrid
Flyers de prostitución en coches de Madrid
Juapa_28180/ Twitter

Al caminar por el barrio de Quintana, un hecho llama la atención de los vecinos y viandantes que pasean por la zona, las calles están repletas de coloridos papeles que puede parecer inofensivos en un principio pero no hace falta acercarse demasiado para descubrir que publicitan servicios sexuales. Llamativas imágenes de mujeres semidesnudas, en posiciones sexuales con titulares degradantes como "jovencitas hot" o "masaje asiáticas calientes" son los títulos más comedidos que se encuentran cubriendo los coches, aceras y portales del barrio.

No es un caso aislado: Vallecas, La Elipa, Tetuán, Carabanchel, Ventas... son algunos de los barrios madrileños que se ven perjudicados por esta publicidad de contenido explícito, aunque no sorprende su existencia al ser España uno de los países que más consume prostitución en el mundo. 

"Hay fotos de mujeres desnudas por todas partes: en los parabrisas de los coches, en el suelo, en los portales, incluso en la puerta de los colegios. Pase por la calle que pase hay anuncios de servicios sexuales", comenta preocupada Ainara Martín, vecina de Quintana.

Los flyers masivos publicitando servicios sexuales cubren las calles y genera indignación a los padres que llevan a sus hijos al colegio y se topan con estos "papelitos de colores".

"Están al alcance de cualquiera y eso es un problema. Los niños juegan con los anuncios como si fueran cromos, les llama la atención pero su contenido es explícito. Es casi inevitable, están por todas partes", relata angustiado Manolo Lázaro, padre y vecino de Quintana que lucha cada día para que sus hijos no cojan estos anuncios en la puerta del colegio donde estudian.

Asociaciones vecinales de los barrios afectados han denunciado este hecho al ayuntamiento pero no han recibido respuesta alguna, muchas de las asociaciones han tomado medidas por su cuenta para frenar esta invasión de publicidad sexual. Desde la Asociación Vecinal de Puente de Vallecas han creando campañas de recogida para eliminarlos de las calles, los propios vecinos del distrito están concienciados y recogen los flyers que encuentran a su paso de forma voluntaria. "Las calles deben ser un lugar seguro para todos y de esta forma están influyendo de forma negativa a un sector de la población que hay que proteger a toda costa, los menores", declara Manolo. 

No solo preocupa la difusión masiva de este tipo de flyers sino todo lo que conlleva que exista este tipo de publicidad y negocios de cosificación sexual. Si se presta atención los titulares más recurrentes hacen referencia a mujeres jóvenes, les sigue una imagen explicita de las mismas detallando su edad y nacionalidad, un intento de captar a clientes ofreciendo una barra libre de mujeres exóticas 24 horas, bebidas alcohólicas gratuitas y alojamiento. 

Legislación

A pesar de las denuncias y quejas al Ayuntamiento por la publicidad sexual que invade los barrios madrileños, en España no se dispone de una normativa específica sobre la publicidad de comercio sexual. 

"Cuando no se han creado leyes o normativas acerca de un fenómeno concreto no significa que sea legal quiere decir que no hay una regulación específica, por lo tanto, es una situación alegal", explica Enrique De Lara abogado experto en derechos humanos. No obstante, "la publicidad sobre prostitución si se puede considerar ilegal dentro de normativas que no versan específicamente sobre esto, aunque es perseguido por la ley de igualdad y podrían llegar a vulnerar el artículo 10 de la Constitución "la dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes y el libre desarrollo de la personalidad", no hay ninguna regulación específica".

Los locales que ofrecen estos servicios aprovechan esta falta de regulación para seguir difundiendo tales anuncios. El problema es que se encuentran al alcance de cualquier viandante, incluyendo menores que están expuestos a este contenido explícito. "Sería necesaria una regulación concreta. Está claro que el foco de riesgo son los menores, si lo ponen en el capó de un coche afecta a los niños aunque vaya dirigido al propietario del vehículo, que es mayor de edad, lo puede ver cualquier persona", declara Enrique De Lara. 

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