Hundimiento de los partidos históricos en las elecciones francesas: Hidalgo y Pécresse suman unos raquíticos 1,7 y 4,8% de los votos

La candidata del Partido Socialista, Anne Hidalgo (i), y de Los Republicanos, la conservadora Valérie Pécresse.
La candidata del Partido Socialista, Anne Hidalgo (i), y de Los Republicanos, la conservadora Valérie Pécresse.
EFE

La derecha tradicional y el Partido Socialista desaparecieron de la primera línea del mapa político francés en la primera vuelta de las presidenciales francesas de 2022, en las que sus respectivas candidatas, ambas surgidas de París, firmaron los peores resultados de su historia. El Partido Socialista francés ha confirmado su hundimiento este 10 de abril. Un partido clave para la política de la V República, que apenas hace dos legislaturas gobernaba bajo el liderazgo de François Hollande, ha obtenido en la primera vuelta un raquítico 1,74% de los votos. Su actual candidata, la alcaldesa de París de raíces españolas Anne Hidalgo, ha sufrido este domingo un varapalo histórico, un resultado aún peor del paupérrimo 6,4% que  obtuvo su antecesor, Benoît Hamon, en 2017 (6,36%). Y por debajo también del que obtuvo Gaston Defferre en 1969 (5,01%). 

Las citadas derrotas forman ya parte del "panteón de las grandes desastres del socialismo en Francia", resumen el diario Le Monde. Nada más certificarse la debacle, Hidalgo pidió el voto en la segunda vuelta para el actual jefe del Estado, Emmanuel Macron, para derrotar a la líder ultraderechista Marine Le Pen. Igual que han hecho todos los derrotados, salvo el polemista Éric Zemmour, que sí ha pedido el voto para Le Pen.

El ambiente era poco festivo entre los presentes, que aguardaban con pocas esperanzas y con caras poco optimistas la publicación de los primeros sondeos a pie de urna que, finalmente, confirmaron el resultado que se venía vaticinando desde hacía varios meses. Cuando pasaban solo dos minutos de las 20.00 horas, tras la publicación de las primeras encuestas, aparecía entre aplausos de los militantes la candidata, Anne Hidalgo, que con una sonrisa poco convincente subía al estrado arropada por jóvenes del partido para dirigirse a sus votantes.

"En línea con el compromiso de toda mi vida y para que Francia no caiga en el odio de todos contra todos, os pido a todos votar contra la extrema derecha de Marine Le Pen, con la papeleta de Emmanuel Macron", indicó en una declaración apenas unos minutos después de que se hicieran públicas las primeras estimaciones de voto. 

"Sé que estáis decepcionados", reconoció la alcaldesa de París, a la que los institutos demoscópicos daban entre el 1,9 y el 2,1% de los votos, mucho menos incluso de lo que obtuvo el pretendiente socialista en 2017, Benoît Hamon, que con un 6,36% había tenido el peor resultado de la historia de la formación. 

Afirmó que después de esta primera vuelta aparece "una Francia dividida y con múltiples fracturas, con una extrema derecha en las puertas del poder" y por eso su llamamiento para evitar la victoria de Le Pen. Insistió en que apoyar el 24 de abril a Macron es un acto "de responsabilidad" que no borra en nada la urgencia de trabajar por el clima y por la justicia social, dos políticas en las que ha sido muy crítica con las actuaciones del presidente durante su mandato.

Por eso dijo que, una vez terminada la elección presidencial, habrá que trabajar para que la izquierda se una de cara a los comicios legislativos que se celebrarán en junio y para el futuro. 

Los socialistas siguieron la noche electoral más lúgubre acompañados por varias decenas de periodistas y numerosos militantes del partido, la mayoría jóvenes, así como algunos diputados electos. 

El resultado obtenido este domingo por Hidalgo se ha convertido en el peor de toda la historia del Partido Socialista francés. En 1965, el presidente que más tiempo ha estado en el cargo de la historia del país (del 81 al 95), François Mitterrand, consiguió el 31,7%. En las elecciones de 1969, Gaston Defferre, registró el primer desastre electoral para los socialistas franceses. Según los datos del Ministerio del Interior de Francia, entre 1974 y 2012, el PS osciló entre el 43,3 y el 16,2% de los votos en sus citas con las urnas. El último presidente socialista francés fue François Hollande, de 2012 a 2017, hace apenas dos legislaturas, cuando aglutinó el 28,6% de los votos. Macron, un exsocialista, ganó las elecciones en 2017. Su contrincante socialista, Benoît Hamon, registró hace cinco años la segunda gran derrota de este partido histórico con un 6,36%. Un guarismo incluso empeorado ahora por Anne Hidalgo, que apenas ha convencido al 1,74% de los votantes y termina en antepenúltima posición de los 12 políticos que concurrían por el Elíseo.

Bajar del 5% creará además al partido un problema económico, ya que el Estado solo reembolsa los gasto de campaña por encima de ese porcentaje.

Valérie Pécresse

El hundimiento de los partidos históricos en Francia se refleja no solo en los socialistas, sino también en Los Republicanos (PP francés), cuya candidata, la conservadora y actual presidenta de la región parisina, Valérie Pécresse, ha terminado con un 4,79% de las papeletas. 

Así, la derecha tradicional también desaparece de la primera línea del mapa político francés en la primera vuelta de las presidenciales francesas de 2022, en las que sus respectivas candidatas, ambas surgidas de París, firmaron los peores resultados de su historia. Ni Hidalgo ni Pécresse lograron situarse entre los cinco mejores candidatos en el primer turno.

Resignadas, ambas apelaron a votar, con más o menos convicción, por el actual presidente en la segunda vuelta del próximo día 24, al tiempo que tomaron posiciones para las legislativas de junio próximo.

Pécresse, que fue ministra de Nicolas Sarkozy y que se impuso en unas primarias internas en su partido, se ha quedado a las puertas del 5% de los sufragios, hito impuesto por la ley para que el Estado devuelva los gastos electorales.  

Su campaña ha ido en caída permanente, hasta haber logrado incluso un resultado peor del que le auguraban los últimos sondeos, que le situaban en el 9%, codo a codo con el ultraderechista Éric Zemmour. 

En ese descenso a los infiernos dejó escapar un 15% de los sufragios que hace cinco años logró el exprimer ministro François Fillon, que acorralado por un escándalo de corrupción superó el 20% pero que fue insuficiente para acceder a la segunda vuelta.

Pécresse ha visto como buena parte de los votantes partían en dos direcciones: Macron, que con sus propuestas liberales ha ido seduciendo a los electores más moderados de Los Republicanos, y Éric Zemmour, que se ha hecho con los votantes más radicales y superó el 7% en la primera vuelta. La propia candidata lo reconoció en el discurso en el que reconoció su derrota: "Hemos sido víctimas del voto útil".

Señaló que el futuro de su partido está en las legislativas de junio, cuando aspiran a mejorar este resultado, partiendo de la segunda posición en la Asamblea Nacional que ocupan en la actualidad, por detrás del partido de Macron. Ahí podrá recuperar el papel central en la política gala que han tenido desde el final de la Segunda Guerra Mundial, cuando han sido esenciales en el sistema creado por el general De Gaulle, con presidentes como Jacques Chirac y Nicolas Sarkozy

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