Guerra por el "superdepredador": el Gobierno llega al Constitucional por su "obsesión" con no matar lobos frente a la alarma en el campo

  • Recurre la ley de caza de Castilla y León que desafía la orden ministerial que prohibió cazarlos o darles muerte. 
  • "Si no, quién controla al lobo. Es incompatible con el ganado ovino. Y con el vacuno", dice un pastor afectado. 
Tradicionalmente van en manada, por lo que huir no parece muy buena opción. Lo mejor es intentar pasar desapercibido y alejarte lentamente sin darles la espalda. Si avanzan, haz igual que con los osos, intenta parecer lo más grande posible y muéstrate amenazante.
Tradicionalmente van en manada, por lo que huir no parece muy buena opción. Lo mejor es intentar pasar desapercibido y alejarte lentamente sin darles la espalda. Si avanzan, haz igual que con los osos, intenta parecer lo más grande posible y muéstrate amenazante.
Pixabay/colfelly

El lobo ha vuelto a dar esta semana un salto desde los montes y campos en los que merodea, para terror de ovejas y ganaderos, a los tribunales. El Gobierno acordó el martes pasado recurrir ante el Tribunal Constitucional los artículos de la ley de caza de Castilla y León relativos a esta especie, que la norma autonómica permite cazar, en contra del criterio del Ejecutivo y de una norma estatal que lo prohíbe desde octubre del año pasado. Es el último episodio en el contencioso que rodea al lobo, que va desde la alarma entre los ganaderos por los ataques a sus rebaños hasta un asunto que enfrenta a comunidades contra conservacionistas y el Gobierno, donde tampoco hay una sola postura sobre si es lícito o no matar lobos para proteger el ganado.

Según el Partido Animalista PACMA, se calcula que en España hay entre 2.000 y 2.500 lobos repartidos en casi 300 manadas, de las que alrededor del 90% se encuentran en territorio de Castilla y León. Hace dos siglos estaban repartidos por todo el país y esta organización denuncia que su población "se ha reducido dramáticamente en las últimas décadas", tanto en número como en extensión, por lo que, como el Ministerio de Transición Ecológica, cree que hay que protegerlos. 

Frente a este criterio, el de ganaderos y varias comunidades. Entre ellas, Castilla y León, que en julio del año pasado elevó a rango de ley autonómica la posibilidad de cazar y dar muerte al lobo, después de que su Tribunal Superior de Justicia fallara en contra de otras autorizaciones para hacerlo. Por ejemplo, en enero de 2020 condenó a la Junta a pagar 842.751 euros, 9.261 por cada uno de los 91 lobos abatidos de manera irregular cuatro años antes. 

Para evitar más condenas de este tipo, Castilla y León aprobó por ley que el lobo es "especie cinegética", es decir, que se puede cazar, algo que ha motivado el recurso del Gobierno ante el Constitucional. Este tribunal tendrá que dirimir si esta ley prevalece o no sobre la orden ministerial que aprobó el Ministerio de Transición Ecológica dos meses después, en septiembre de 2021. La "propuesta proveniente" de la Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico (ASCEL) suponía incluir en el listado de especies protegidas a "todas las poblaciones del lobo", tanto al sur del Duero -que ya lo estaban- como al norte.

Transición Ecológica prohibió dar caza al lobo "considerando que la información disponible pone de relieve su importancia como patrimonio cultural, científico, así como por los servicios ambientales que produce la presencia de este carnívoro en los ecosistemas". Sin embargo, sí se permite la "captura de ejemplares" cuando haya una autorización cuando las medidas "preventivas o de protección del ganado" hayan resultado "ineficaces", se justifique que "no afecta negativamente al estado de conservación favorable de la especie" así como "la existencia de perjuicios importantes para el ganado en las explotaciones afectadas, atendiendo a posibles daños recurrentes o significativos".

Así se contempla en una orden ministerial que se hizo a instancias de ASCEL, ante la imposibilidad de esta organización de seguir acudiendo a la Audiencia Nacional o los tribunales superiores para intentar impugnar una ley autonómica, según explica su portavoz, Ignacio Martínez. "La protección de la biodiversidad tiene un respaldo superior a lo que pueda significar la gestión de la caza y es evidente que una especie protegida no puede ser cinegética", indica Martínez, que explica que el lobo es un "superdepredador" que "tiene que ser protegido". 

Aunque ASCEL fue escuchada por el departamento de Teresa Ribera, Martínez la acusa de "tibieza e inoperancia" porque cree que lo que debería hacer el Gobierno es "aplicar si es necesario el [artículo de la Constitución] 155", es decir, suspender la autonomía de las comunidades que insistan en matar lobos.

La influencia de ASCEL en Transición Ecológica es paralela a la acusación que las asociaciones conservacionistas reprochan a administraciones como Castilla y León, a las que acusan de escuchar a cazadores y ganaderos pero no a quienes quieren mantener la máxima protección al lobo.

Obsesión con el lobo

"El Gobierno está obsesionado con el lobo, pero hay que controlarlo sí o sí porque está haciendo mucho daño", afirmaban esta semana en Castilla y León tras conocer el recurso ante el Tribunal Constitucional. Como ocurre en estos casos, es el último paso después de que esta comunidad y el Gobierno no lograran ponerse de acuerdo en conversaciones previas para modificar le ley de caza 'por las buenas'. Ahora serán los jueces los que decidirán qué norma es más fuerte, si la que permite cazar lobos o la que lo prohíbe. El Gobierno de Castilla y León, mientras, defiende una ley que se aprobó con el apoyo de todos los grupos en las Cortes, tras escuchar a cazadores, ganaderos y "afectados por los daños que algunas especies cinegéticas causan en el sector".

"Desde la Junta se considera perfectamente ajustado a derecho", indica el gobierno de Castilla y León, en contra del criterio de Transición Ecológica, que "pretende que las poblaciones de lobo del norte del Duero se eliminen de una lista de especies cinegéticas. Y Castilla y León no comparte esta postura", añaden estas razones. Subrayan además que cuando en julio se aprobó la ley de caza el lobo todavía se podía cazar en la parte norte porque todavía no se había aprobado la Orden Ministerial, que es de septiembre. Por el contrario, el Gobierno central cree que la ley de caza de Castilla y León "vulnera la normativa básica estatal sobre delimitación de especies cinegéticas".

Mitad norte de España

El conflicto está servido, no solo en Castilla y León, también en Galicia, Asturias, Cantabria, al norte del Duero y en pie de guerra contra el Gobierno por no permitirles matar lobos. Pero no solo, la presencia de este animal y la alarma que provoca ha hecho que País Vasco o Navarra también apoyen poder darles muerte, una postura que no entiende color del gobierno. 

Por ejemplo, en enero de este año el Gobierno de Navarra (PSOE, como el de Asturias) decidió no participar en la reunión de la Comisión Estatal del Patrimonio Natural y la Biodiversidad que incluyó al lobo en el listado de especies con una protección especial porque no estuvo precedida de una "adecuada reflexión" con las comunidades, con un censo actualizado o "mecanismos de coexistencia entre ganadería y lobo", tal y como entonces explicó la consejera navarra de Medio Ambiente, Itziar Gómez, en una pregunta parlamentaria.

Tampoco dentro del Gobierno hay una sola voz. Frente a la "obsesión con el lobo" del Transición Ecológica, el ministro de Agricultura, Luis Planas, se muestra más receptivo a las preocupaciones de los ganaderos. "Los ganaderos  sufren miedo muchas veces y yo lo comprendo", dijo el año pasado tras la aprobación de la Orden de Transición Ecológica que prohibió matar lobos, un debate que él consideró "complejo".

"El ovino desaparecerá"

Sin embargo, en el campo se ve esta debate mucho más simple y se descartan "mecanismos de coexistencia" como el que reclamaba Navarra. Para los ganaderos propietarios de rebaños atacados por lobos está claro que hay que poder pararles los pies. 

"Se tendría que cazar, que controlar y no se debería reintroducir", dice Ramón Rosó, propietario de una explotación de ganado ovino y vacuno en Laspaúles, Huesca, en el pirineo aragonés, donde la preocupación por la presencia de lobos  es conversación frecuente entre los pastores. En este caso, no se han avistado manadas pero sí lobos solitarios, que reflejan que el problema del lobo llega desde Galicia y Castilla y León al oeste hasta Aragón y Cataluña al este.

Hace dos años, un lobo atacó a una veintena de sus ovejas que habían quedado fuera del rebaño en el valle de Benasque. Mató a cuatro y otras muchas quedaron heridas. A diferencia de las muertes provocadas por osos, por las que obtiene una buena compensación, los ganaderos como Rosó no tienen ninguna si el agresor es el lobo. Como mucho, se lo cubre el seguro, con una prima especial -y más cara- para "ataques de alimañas y bichos salvajes", explica.

De momento, la presencia de lobos en su zona es infrecuente, pero advierte de que el día en que haya más él se olvidará de subir con su rebaño a la montaña. "Yo ya he dicho en alguna reunión que si hay lobo en esta zona el ganado ovino desaparecerá. Y el vacuno también". "Es incompatible", añade y lamenta que los agentes forestales ni siquiera avisen -o la menos, a tiempo real- de la presencia de lobos, que ellos vigilan con cámaras.

"Donde están se deberían cazar porque, si no, quién controla el lobo", se pregunta. "Si no se caza y empieza a prosperar, lo seguirán extendiendo por todo Aragón y yo estoy preocupado porque no se podrá convivir".

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