Juan de los Ríos, presidente de la patronal de la limpieza: "La administración no puede enriquecerse injustamente de las empresas"

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Juan de los Ríos, presidente de Aspel.
JORGE PARÍS

Juan de los Ríos preside la Asociación Profesional de Empresas de Limpieza (Aspel), la patronal del sector en España. Una función que compagina desde 2019 con la presidencia de la Industria Europea de Servicios de Limpieza e Instalaciones (EFCI por sus siglas en inglés). En una conversación con 20minutos, De los Ríos repasa la actualidad y los hechos más destacados del sector de la limpieza.

¿Qué es Aspel y en qué consiste su labor?

Defendemos los intereses de las empresas de limpieza y del sector. Una de las cosas importantes de esta asociación es la negociación colectiva. Somos firmantes y negociadores de todos y cada uno de los convenios de limpieza que hay en España. No nos gusta que haya una negociación colectiva provincial y que además tiene segmentos como podría ser sanidad, podría ser ferrocarril. Tenemos más de 60 convenios, y hay que firmar los 60. Por supuesto, también somos empleadores.

Una de sus principales reivindicaciones es que se reconozcan las particularidades de su sector, ¿qué lo hace diferente del resto?

La principal diferencia es que somos intensivos en mano de obra. El 90% de una cuenta de resultados de una compañía de limpieza es coste laboral: esto se hace a base de trabajo físico. La maquinaria evidentemente ayuda, pero la revolución principal de la limpieza fue la fregona, el detergente y por supuesto, el aspirador. La principal particularidad son nuestros agentes de limpieza, que son muchos. Mis asociados son verdaderos expertos en manejo de personal, manejan plantillas muy dispersas en muchísimos puntos.

La pandemia ha golpeado fuertemente a la economía española, ¿cómo les ha afectado a ustedes?

Nos rompió, como a todo el mundo. De repente nos confinaron y caímos hasta abajo. Se quedó solo lo esencial. Trabajamos en el sector sanitario o sociosanitario, en residencias, hospitales… para todo lo que seguía funcionando. Terminando el año 2020 nos empezamos a recuperar. Se suponía que en 2021 el sector se iba a recuperar, si no del todo bastante. Y aunque no hemos recuperado los márgenes, sí hemos recuperado. Ahora estamos en un nivel casi como antes de la crisis de 2008.

No teníamos mascarillas, no teníamos trajes… no teníamos nada. Y teníamos que trabajar al lado de los de los sanitarios

¿Qué les ha enseñado el coronavirus?

Antes no nos veían. Uno detalles más novedosos después de la pandemia es que ahora quieren vernos. Los clientes nos piden trabajar de día. Quieren ver como limpia el personal. Y estoy contento por ello. Antes éramos una fuerza oculta, trabajábamos siempre fuera de horas. Y ahora ya no. También es verdad que la sociedad nos ha aplaudido y nos ha valorado. No hay más orgullo que nos aplaudieran junto con los sanitarios. Aquello fue extraordinario.

La pandemia nos ha enseñado también que no debería volver a ocurrir una falta de stock. No teníamos mascarillas, no teníamos trajes… no teníamos nada. Y teníamos que trabajar al lado de los de los sanitarios. Evidentemente, aquello fue un desastre. Aquello fue terrible. Y nos ayudó muy poca gente. Ni siquiera el Ministerio de Sanidad. Y le pedimos ayuda también a todas las consejerías. Ante la adversidad, nos crecimos. Eso es importante.

Denuncian que el Gobierno ha revisado al alza los precios de los contratos públicos a la construcción para compensar los mayores costes que sufren por la inflación, algo que -dicen- no ha ocurrido con las empresas de limpieza, ¿por qué es así?

Lo vemos mal. Es como si unos padres solamente atienden al hijo que más quiere y al que menos quiere no le tratan igual. A nosotros no nos ha tratado igual. Incluso, unidos con los sindicatos, le hemos recordado al Gobierno que tiene que tener voluntad política para cuando nos suben los costes laborales. No somos tan ambiciosos como los demás, solo lo pedimos [la actualización de costes] en los contratos que ya tenemos firmados y en ejecución y que van a durar una media de tres a cinco años. Todos aquellos contratos firmados no pudieron tener en cuenta jamás las subidas de SMI ni las subidas de la cotización. Si puedes cambiar los precios de los productos y las materias que se utilizan en la construcción con una excepción ¿por qué has dejado igual el coste de la mano de obra? La administración no puede enriquecerse injustamente a costa de las empresas.

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Juan de los Ríos, presidente de Aspel.
JORGE PARÍS

La limpieza tiene un porcentaje muy importante de trabajadores cuyos salarios están vinculados al salario mínimo… ¿Cómo valoran las últimas subidas aprobadas por el Gobierno?

Nuestro sector no cobra el Salario Mínimo Interprofesional (SMI). A nuestro sector le ha pasado por encima el SMI. Muy pocos convenios de los que tenemos estaban en el SMI. Algunos estaban más alejados que otros. Han sido muchas subidas, todas seguidas. Entonces, ahora sí hay algunos convenios que están cobrando el SMI, pero estamos negociándolo. La subida del SMI es como un tsunami que nos ha pasado por encima y lo que tengamos que pagar, evidentemente, se está pagando. Pero también nos ha afectado a la negociación de todos los convenios porque nos la da hecha. Somos muy defensores de la negociación colectiva porque es donde está el coste laboral, que es para nosotros lo más importante. 

También se quejan del sistema de subrogaciones en los contratos públicos, ¿cómo les afecta?

Las plantillas que trabajan en un sitio tienen más seguridad casi que los empresarios que las tienen que contratar. Hay cambios de empresa, pero no hay cambio de plantilla. La plantilla se queda, con lo cual, son más fijos que los que vienen luego a supervisarles. Eso es otra de las características importantes de este sector. Antes esto no era ningún problema, ahora sí lo es. Si hay una empresa que no es del todo ética y deja deudas, las tiene que pagar el que viene, y eso es injusto, queremos cambiarlo. Además, creemos que sería mejor para todos los trabajadores de este sector, que tendrían una mejor continuidad.

Le propusimos a la Ministra Yolanda Díaz un pequeño cambio en el Estatuto de los Trabajadores antes de hacer la reforma laboral y al final las partes no quisieron añadir ese pequeño detalle que nos hubiese dado la tranquilidad a nosotros y los trabajadores. El sistema que teníamos en España era un referente para las demás federaciones de países de Europa. Al final lo que han creado es una espiral de empresarios con poca ética que dejan las deudas al que viene detrás, incluso salarios sin pagar. Eso es inadmisible.

Las reivindicaciones de los sindicatos suelen ser que paguemos más, lógicamente. Y yo estoy de acuerdo. Ojalá pudiéramos pagar más y repercutírselo a nuestros clientes

En su sector, la mayoría de trabajadores son mujeres ¿Por qué cree que la limpieza sigue estando tan feminizada?

El porcentaje está en el 76%, un poquito por encima. Parece que los agentes de limpieza que más quieren hacer ese trabajo y a quienes les parece más digno son mujeres. Pero no solo aquí, sino toda Europa. De todas formas esto está cambiando. Creo que en limpieza los géneros se están igualando. De hecho, el limpiador tiene un sueldo igual para un hombre que para una mujer. Es muy importante que esto quede claro esto. Da igual el sexo que tenga.

Los sindicatos reprochan a los empresarios de la limpieza el uso excesivo de las subcontrataciones, el envejecimiento de las plantillas o la elevada tasa de enfermedades profesionales que sufren sus trabajadores ¿Qué opina de estas reivindicaciones?

Yo no lo veo tanto en mi sector. Es cierto que hay plantillas que están más envejecidas que otras. En la administración ocurre, por ejemplo, en la parte sanitaria. En otros sitios es más joven. Y rejuvenecer las plantillas no está siendo tarea sencilla. Nosotros reivindicábamos hace un tiempo un real decreto para el metal que les daba la posibilidad de jubilar sin ningún tipo de trauma, de manera sencilla. Sería bueno que cogieran también a la limpieza, eso podría también darle solución a muchas personas.

Es verdad que tenemos estudiado, tanto sindicatos como nosotros, trastornos músculo-esqueléticos. Esto es porque todo es manual. Si a uno [limpiador] le duele la espalda o le duele cualquier cosa, es un problema para trabajar, evidentemente. Y esto a veces es porque el trabajo es muy igual, muy repetitivo. Lo hacemos de la mejor manera que sabemos, evidentemente, pero se puede mejorar. Todo es mejorable. Las reivindicaciones de los sindicatos suelen ser que paguemos más, lógicamente. Y yo estoy de acuerdo. Ojalá pudiéramos pagar más y repercutírselo a nuestros clientes. Pero yo no puedo dar lo que no tengo. En este negocio, el que está trabajando ahora mismo no tiene posibilidad -sobre todo en el Estado- de repercutir costes.

Sobre las 'kellys': "Con la reforma laboral pueden estar tranquilas. No creo que ya sea posible contratar con salarios miserables la limpieza de tantas habitaciones a la hora"

Una de las figuras más mediáticas en el mundo de la limpieza es el de las camareras de piso, más conocidas como las ‘kellys’ ¿Cómo es su relación con este colectivo? ¿Qué piensa de sus reclamaciones?

Nuestra relación es de una manera muy lateral. Esta historia viene de hace tiempo. Nuestro sector de limpieza tiene unos salarios, unas categorías y unos convenios en cada lugar. No entramos en las camareras de piso. Ha habido. Pero nosotros trabajamos con nuestro convenio de limpieza, aunque estemos trabajando en un hotel.

Lo que hemos visto todos, sobre todo en mi asociación, es que esas personas [las kellys] no estaban contratadas tampoco por el convenio de limpieza, sino que estaban contratadas, no sé por qué ni por quién. Desde luego, oyéndolas a ellas, la ética de ese empresario no debía ser muy buena cuando les estaba exigiendo por un salario bastante bajo -por no poner otro adjetivo- cosas como hacer tres habitaciones a la hora… El que esté haciendo eso no tiene derecho a llamarse empresario. Y en mi asociación desde luego no cabría. Y si alguno de los nuestros ha hecho esto en algún momento determinado, pues en realidad no tiene justificación.

Creo que ahora con la reforma laboral ya pueden estar tranquilas. Las pagarán más o menos según los convenios legales que tengan, pero a la altura del año que estamos, no creo que sea posible que una persona contrate por unos salarios miserables hacer tantas habitaciones a la hora. Es imposible. Esa es la opinión desde mi asociación. Y antes, el que hizo ese tipo de contratos, pues él sabrá. Pero no son precisamente la imagen de mi sector para nada y no les vamos a defender.

Otra de sus quejas es que, según ustedes, buena parte de su personal se ausenta de su puesto de trabajo ¿realmente es así?

Nos preocupa muchísimo el absentismo. El año anterior casi 20.000 personas no fueron a trabajar ni un solo día a trabajar en nuestro sector. No sabemos qué parte de esa gente es por razones reales de enfermedad, en cuyo caso no tenemos nada que discutir. Si el médico te dice que estás mal, efectivamente, no le vamos a poner en tela de juicio. Ahora lo que nos preocupa es cómo se hace esto. En España nos vamos a coger la baja y para dar una baja deberían hacer un análisis de verdad de lo que está ocurriendo. Creemos que la Tesorería General de la Seguridad Social debería estudiar este tema, porque hay bajas que no son tales.

Como empresario del sector de la limpieza y de la CEOE ¿Qué le parece la reforma laboral que han pactado con el Gobierno?

Una mayoría de la de la CEOE, en la cual estamos, piensa que era un acuerdo posible. Es muy importante que no nos cambien nada. No vaya a ser que alguien quiera ahora aprovecharse para cambiar algo y de hecho han empezado a dar la batalla otra vez con la forma de despedir. Eso no estaba ni está hablado. En el sector de la limpieza nos afecta, sobre todo, en la temporalidad de los contratos. En qué modelo de contratación vamos a poder utilizar para aquellos trabajos que necesitan de esa temporalidad. Y ahí es donde tenemos un poco la discusión porque no ha quedado perfectamente nítido, hay interpretaciones.

Yo, desde luego, pienso, como muchos otros de la CEOE, que tampoco era necesario [reformar la ley]. Tal y como estaba la situación, podíamos haberla mantenido hasta poder recuperarnos absolutamente. Pero sabemos que algo hay que ceder porque, si no, nunca hay acuerdo. Creo que la propuesta de Antonio Garamendi ha sido aceptada.  

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