No solo el Sáhara: la prisión permanente revisable, el otro giro ideológico del PSOE

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, en La Moncloa.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, en La Moncloa.
EFE

Su derogación fue una promesa electoral en 2016. Se recurrió, incluso, ante el Tribunal Constitucional. Luego, llegó la aceptación de que no desaparecería del Código Penal. Y ahora se abre la puerta a ampliarla. Este es el resumen de las posiciones que ha ido manteniendo el PSOE respecto a la prisión permanente revisable, una suerte de cadena perpetua que aprobó Mariano Rajoy sobre la que los socialistas han ido virando en un giro ideológico del partido, cuyos militantes han visto en las últimas dos semanas cómo también se cambiaba la hoja de ruta respecto al Sáhara Occidental en favor de Marruecos.

El pasado martes, el Congreso de los Diputados votaba una proposición de ley para ampliar de la prisión permanente revisable para los casos de asesinos reincidentes y para quienes oculten el cadáver de las víctimas. Partía del PP y Ciudadanos. Uno, promotor de la iniciativa, y otro, defensor a ultranza. La sorpresa, eso sí, esta vez llegaba en la bancada de la izquierda. Unidas Podemos, una formación muy crítica con la medida, anunció en un primer momento que permitiría con su voto favorable la admisión a trámite de la modificación del Código Penal, aunque terminaron desdiciéndose y optando por el 'no'.

Esta marcha atrás no fue secundada por el PSOE, que terminó apoyando la iniciativa. "Estamos del lado de facilitar y provocar que se dé solución a esos casos cuando el reo no colabora", justificó Héctor Gómez, portavoz socialista en la Cámara Baja. La Comisión de Justicia del Congreso, encargada de emitir el dictamen sobre la norma, será la siguiente parada en la tramitación del texto, que hasta su llegada al Pleno puede demorarse meses. "Ese es el espacio donde se circunscribe nuestra posición. Ya tendremos tiempo de entrar en detalles en la tramitación", apostilló el portavoz socialista.

Eso sí, termine modificándose o no la prisión permanente revisable, el giro del PSOE al respecto ha sido notable, aunque gradual. La derogación de la medida fue una de las promesas electorales que el PSOE incluyó en su programa para las elecciones generales de 2016. Eso sí, ese punto desapareció en los documentos que recogieron las propuestas socialistas para las elecciones de 2019, una vez que Sánchez ya habitaba la Moncloa.

Cuando el PSOE decía que incumplía la Constitución

Antes, llegó el recurso ante el Constitucional. Lo anunció el propio Sánchez en su cuenta de Twitter, donde siguió diciendo en 2015 que "el PSOE ni apoya, ni avala, ni asume la prisión permanente revisable y mucho menos la cadena perpetua". En aquel momento, los socialistas defendían que la medida "vulnera la dignidad de las personas” e “incumple el fin de la reinserción” de las personas establecido en el Código Penal y, por tanto, también la Constitución.

La sentencia del Constitucional se hizo esperar -más de seis años- y mientras, los tribunales empezaron a aplicar la prisión permanente revisable en los supuestos previstos, casos todos por sucesos que han causado un gran impacto en la sociedad. La medida, por tanto, nunca ha sido contestada por la ciudadanía. Y ya hay más de una veintena de presos cumpliendo esta pena. Visto lo cual, el PSOE prefirió esperar al pronunciamiento del TC para tomar una decisión sobre esta medida.

El recurso de los socialistas, que también respaldaron otros partidos como Unidas Podemos, terminó siendo desestimado. "La modificación del Código Penal efectuada en 2015 que introdujo la prisión permanente revisable es conforme a la Constitución", señaló el tribunal de garantías en octubre del pasado año. 

En su sentencia, el TC explicó que la medida del PP no "es una prisión de por vida, sino una pena revisable [a partir del cumplimiento de 25 años de cárcel], pues los beneficios penitenciarios y la libertad condicional la concretan”. Con una ajustada votación de seis votos a favor y cuatro en contra, el Constitucional aseguró que la reforma del Código Penal estableció un "sistema individualizado en el que el tratamiento y el régimen penitenciarios que se aplican al condenado se adaptan en todo momento a sus circunstancias personales y a su evolución personal”.

Un antes y un después

El mazazo del Constitucional fue el que hizo que, definitivamente, el PSOE cejara en su empeño. Ya con Dolores Delgado fuera del Ministerio de Justicia y al frente de la Fiscalía General del Estado y con Pilar Llop ocupando esa cartera, el Ejecutivo confirmó que la prisión permanente revisable no iba a ser eliminada del Código Penal. "La sociedad no merece que el Gobierno reabra ahora este debate, que genera incertidumbre, ni que lo haga justo cuando el Constitucional se acaba de pronunciar", declaró Llop en el Senado. 

En su intervención, señaló que la sentencia del Constitucional suponía "un antes y un después" y que, en caso de realizar una reflexión para reformar de nuevo el Código Penal en este sentido, se haría con "tiempo y reflexión". Eso sí, la única reforma que ha terminado sucediendo ha sido la del programa electoral del PSOE.

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