Rusia acusa a Ucrania del primer ataque en su territorio y Kiev insiste en la "retirada parcial" de Putin

Presunto ataque ucraniano en la región rusa de Bologrod.
Presunto ataque ucraniano en la región rusa de Belgorod.
EMERCOM OF RUSSIA PRESS SERVICE

El conflicto entre Rusia y Ucrania ha dado una vuelta de tuerca más después de que Moscú haya acusado a Kiev de atacar directamente un depósito de combustible en la ciudad rusa de Belgorod, en el que sería la primera ofensiva sobre el país desde que Vladimir Putin lanzó la invasión. "Están ardiendo ocho tanques con combustible, todos ellos con un volumen de 2.000 metros cúbicos. Existe la amenaza de que el fuego continúe propagándose", sostuvo el gobernador de la localidad, y precisó que no había víctimas. El Gobierno de Volodimir Zelenski, en cambio, se desmarca.

El gobernador ha garantizado que el ataque no afectará al suministro de combustible en la región porque las autoridades han comenzado a modificar las cadenas de suministro a partir de la central de la base de Gubkin por toda la región, que servirá para cubrir las necesidades de sus residentes por "un período de cinco a 13 días". El suceso tiene lugar dos días después de que la ciudad de Belgorod fuera escenario de varias explosiones en un almacén de armas, sin que se conozcan las causas.

Asimismo, Rusia informó de la muerte de 40 efectivos ucranianos en un ataque aéreo contra una base militar en la localidad de Shakhterskoye, en la disputada región de Donetsk. El portavoz militar ruso, general Igor Konashenkov, ha precisado que el ataque fue efectuado con misiles de crucero Onyx disparados desde su sistema de defensa costera Bastion. "Los misiles han destruido el cuartel del grupo de tropas ucranianas en el área del asentamiento de Shakhtarskoye. Hasta 40 personas, cinco vehículos blindados y vehículos empleados para diversos fines han sido destruidos", dijo.

Frente a este nuevo capítulo en la guerra, Ucrania reconoce que las tropas rusas se encuentran en fase de "retirada parcial" en el norte de la capital, cumpliendo en parte con la promesa de Rusia de reducir su actividad militar en la zona, aunque Zelenski sigue cogiendo con pinzas. Eso sí, esa retirada no es gratis y las autoridades avisan: "El enemigo participa además en la retirada de propiedades saqueadas". Asimismo, alertan de que Rusia está "tomando rehenes" y mantiene sus ataques sobre civiles.

Esa teórica retirada no es del todo fiable para Occidente, y ya estos días tanto EE UU como la OTAN o la UE han avisado de que no se trata de un repliegue sino de una reorganización de las tropas para seguir atacando Ucrania. Los aliados mantienen que "se juzgarán los hechos y nos palabras" porque, además, a Putin le juega una mala pasada la hemeroteca: también sostuvo en su momento que no iba a invadir Ucrania, y la guerra llegó.

Todas las partes, salvo Rusia que la parece dejar en un segundo plano, se agarran todo lo que pueden a la vía diplomática, y los contactos entre las delegaciones siguen por vía diplomática a la espera de un nuevo encuentro presencial, que podría volver a tener lugar en Turquía. Estambul de hecho aspira a que esa reunión sea de alto nivel entre los ministros de Exteriores. De momento, la cuestión de la neutralidad y de la no entrada en la OTAN de Ucrania parece resuelta, pero los temas clave ahora son la independencia del Donbás y la categoría de Crimea como parte rusa. Kiev en estas cosas por ahora no cede e insiste además en que cualquier acuerdo tendrá que ser sometido a referéndum.

Pese a las diferencias, el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, asegura que "hay avances" en las conversaciones con Ucrania, pero asume que Rusia todavía tiene que elaborar su respuesta a la posición de Zelenski, que por otro lado insiste en verse cara a cara con Putin. Esa opción sigue estando muy lejana. Da por hecho que Ucrania ha dado su palabra para renunciar a su adhesión a la OTAN, a las armas nucleares y, en general, para declararse "neutral". Moscú celebra este paso. Desde India, otro de los socios fiables para Putin, Lavrov comentó que "no hay un calendario fijado" para rematar el acuerdo. Y es que, por contra, Vladimir Medinski, el principal negociador ruso, no ve progresos relevantes.

Occidente quiere que China se aleje de Putin

El Kremlin, por su parte, juega la baza energética. Putin ha ideado un sistema para que Europa pague el gas en euros y Rusia lo reciba en rublos a través del banco Gazprombank, que no está afectado por las sanciones de Occidente. La UE, en todo caso, avisa de que exigir el pago del gas en rublos supone "un incumplimiento de contrato". Mientras, hay países que quieren acelerar la reducción de la dependencia de Rusia. El caso más drástico es el de Polonia, que bajará a cero la importación de energía rusa para finales de este año. 

En paralelo a eso, EE UU liberará cantidades masivas de gas con el objetivo de paliar la crisis. En todo caso, Rusia aseguró que no cortará inmediatamente el suministro del gas a los países "hostiles" que no acaten esa obligatoriedad de pagar en rublos. Por lo tanto, no habrá cambios al menos hasta la segunda quincena de abril. "El pago de los actuales suministros no se hace hoy, sino en la segunda mitad del mes o incluso a principios de mayo", expresó el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov.

En otra esquina del tablero se encuentra China. Pekín insiste en su oposición a una hipotética expulsión de Rusia del G20 como represalia por la invasión de Ucrania, ya que considera que implicaría "politizar" el grupo que reúne a los países más industrializados del mundo. En este sentido, la UE, que mantiene este viernes una cumbre con el gigante asiático, recalca que su papel es clave para la resolución del conflicto y espera que retire todo su apoyo, implícito o explícito, a Putin. Xi Jinping por ahora no está por la labor.

El frente bélico, pese a que la sensación sea de haberse relajado, permanece intenso. Ucrania cifra ya en "cerca de 17.700" los soldados rusos muertos en combate desde el inicio de la guerra. Asimismo, el Estado Mayor del Ejército ucraniano ha publicado que hasta la fecha han sido destruidos 625 carros de combate, 316 sistemas de artillería y 96 lanzacohetes múltiples autopropulsados y blindados en el marco de las hostilidades frente a Rusia. Por otro lado, el balance de muertos a causa del ataque ejecutado el martes por las fuerzas rusas contra el principal edificio administrativo de la ciudad ucraniana de Mikolaiv ha ascendido a cerca de 30, según las cifras publicadas por Kiev.

Mientras, la cifra de refugiados supera las cuatro millones de personas, según Acnur. En ese escenario, Amnistía Internacional sostuvo que las "crueles tácticas bélicas de asedio" utilizadas por las tropas rusas en Ucrania y caracterizadas por "ataques indiscriminados contra zonas densamente pobladas" están provocando "homicidios ilegítimos de civiles" en el territorio. En un comunicado, la organización ha señalado que estos ataques incluyen la "alteración de los servicios básicos, cortes de comunicación y destrucción de infraestructura civil", además de "restricciones al acceso a medicinas y atención médica".

En total, más de 1.200 civiles ucranianos han muerto y casi 2.000 han resultado heridos como consecuencia de la invasión, según el último balance actualizado del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, publicado este viernes. "Desde las 4.00 horas del 24 de febrero, cuando comenzó el ataque armado de la Federación Rusa contra Ucrania, hasta las 0.00 horas del 21 de marzo, el Alto Comisionado ha registrado 3.257 bajas civiles en Ucrania: 1.276 muertos y 1.981 heridos", según el informe

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