Los aliados parlamentarios del Gobierno blindan su plan de choque ante la guerra pero le exigen apretar a las eléctricas

El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, este miércoles.
El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, este miércoles.
EFE

El Gobierno salió del debate que se celebró este miércoles en el Congreso con dos certezas: que sus habituales socios parlamentarios nacionalistas, independentistas y progresistas convalidarán -salvo sorpresa mayúscula- en las próximas semanas su paquete de medidas para hacer frente a la crisis derivada de la guerra en Ucrania, por un lado, y que estos mismos socios van a seguir presionándole para que vaya más allá en asuntos como la presión fiscal a las empresas eléctricas, por otro. 

ERC, PNV y EH Bildu dejaron claro este miércoles que validan las medidas aprobadas por el Ejecutivo, pero le afearon su tardanza en ponerlas en marcha y le exigieron que sea "valiente" y que las extienda más allá de julio, cuando -en principio- decaen.

El presidente Pedro Sánchez acudió al Congreso apenas un día después de aprobar en Consejo de Ministros un decreto de 160 páginas con su plan de choque, que incluye medidas como la prohibición de revalorizar los alquileres más de un 2% o la prohibición de despedir a las empresas que se acojan a un ERTE bajo pena de tener que devolver todas las ayudas percibidas si lo hacen. Y buena parte de su intervención se dedicó a exponer las bondades del plan y pidió "unidad" a los grupos parlamentarios, y especialmente al PP, para convalidarlo cuando el decreto pase dentro de unos días por el Congreso.

Pero esa unidad en torno al plan, habida cuenta de la dureza con la que el PP criticó a Sánchez, parece muy complicada de conseguir, por lo que el Gobierno tendrá que sacar adelante la convalidación del decreto con sus socios habituales. Aunque no será complicado que lo consiga, habida cuenta de que ERC, PNV y EH Bildu, así como otras pequeñas formaciones como Más País, Compromís o BNG, mostraron su aprobación a unas medidas que "van en la buena dirección", en palabras de la portavoz abertzale Mertxe Aizpurua.

No obstante, que los socios del Gobierno vean con buenos ojos las medidas ya aprobadas no significa que no encuentren ausencias, fundamentalmente en la parte de "medidas estructurales" para reformar de manera permanente el mercado energético y desvincular el precio de la luz del coste del gas, el principal motivo por el que el recibo está disparado. "Usted ha conseguido buenas excepciones" en la UE para que España ponga topes de precios en el mercado mayorista eléctrico, pero "desligar el precio del gas y la luz" de manera estructural y no solo temporal debe de ser la prioridad del Ejecutivo, sostuvo el portavoz de ERC, Gabriel Rufián.

La reforma del mercado eléctrico

El dirigente republicano describió muy gráficamente que el actual sistema en el que todas las fuentes de energía se pagan al precio de la más cara equivaldría a ir al supermercado y pagar toda la compra a coste de "percebes". Y deslizó su "sospecha" de que ese modo de funcionar del mercado eléctrico, a pesar de que opera de la misma manera para toda Europa, "tiene que ver probablemente con que se dejó durante 40 años en manos de los que solo buscan beneficios un derecho esencial como la energía". "También tiene que ver con que dos expresidentes y treinta exministros se hayan sentado en consejos de administración" de eléctricas al dejar sus cargos, espetó.

Por su parte, su homólogo del PNV, Aitor Esteban, coincidió en pedir una nueva regulación del mercado eléctrico. "Lo más importante para solucionar la crisis energética y, por lo tanto, para tener una solución económica y de proyección a futuro, está en el desacople del gas" del precio de la luz, planteó Esteban, que insistió en que esta medida no debe suponer ni que el Estado se endeude ni que incremente el gasto público para compensar el dinero que dejarán de ganar las eléctricas. "No nos dicen cómo se va a afrontar" en concreto esa medida, lamentó el portavoz del PNV.

"Hay que intervenir el mercado eléctrico, señor Sánchez, hay que hacerlo o seguiremos pagando las consecuencias de la estafa en la que se ha convertido", planteó de manera más directa Azipurua. La portavoz de EH Bildu, en la línea de Rufián, pidió una reforma que no sea temporal, sino "estructural", con el fin de que "cada energía se venda en función de sus costes reales de producción y no al albur de la especulación y los mercados". "El acuerdo alcanzado en el Consejo Europeo para el desacople del gas es un primer paso, pero no es suficiente si únicamente será temporal", planteó Aizpurua, que pidió a Sánchez presionar para que la UE "inicie este camino" y, si no, hacerlo en España "sin esperar a Europa".

La reforma fiscal

Tanto los abertzale como ERC, además, fueron claros a la hora de pedir a Sánchez que acompañe estas medidas de una reforma fiscal para que la inversión pública puesta en marcha para capear la crisis no repercuta en un aumento sustancial de la deuda o termine en recortes. "¿Por qué no gravar ahora los grandes beneficios de las eléctricas y las petroleras y a las grandes fortunas de este país?", se preguntó Rufián, que aseguró que el Gobierno tiene ahora "a huevo" poner en marcha una reforma impositiva de estas características que le permita amortiguar el golpe a las arcas públicas.

"Si de verdad queremos que esta vez la crisis no la paguen los trabajadores, los autónomos y las pequeñas y medianas empresas, como ocurrió en 2008, tocará meter mano a quienes pueden pero nunca asumieron su parte de la crisis, porque a la mayoría trabajadora ya no se le puede pedir más", planteó en esta misma línea Aizpurua. La portavoz de EH Bildu aseveró que "los ricos oligarcas no solo existen en Rusia", y afirmó que sus homólogos españoles "se forran a costa de la gente". La apuesta de la formación vasca, según Aizpurua, es aprobar "más impuestos a los ricos, a las energéticas, a la banca y a las grandes empresas" porque "de alguna manera habrá que financiar" las medidas de protección social.

Mucho menos explícito fue en relación a la posible reforma fiscal el PNV. Pero Esteban sí se mostró “muy preocupado” por el estado de las finanzas públicas, habida cuenta de la elevada inflación y las consecuencias que puedan tener sobre el erario público las "necesarias" medidas del plan de choque. 

El portavoz de los nacionalistas vascos alertó de que, hoy por hoy, poner en marcha estas inversiones sociales supone tirar de "créditos y más créditos, lo que quiere decir más deuda", e instó a Sánchez a presionar para que la UE revise "los plazos o incluso los objetivos" del plan de recuperación europeo y de la propia UE, que en principio pretendía comenzar a retirar los incentivos destinados a paliar la crisis de la Covid-19 en 2023.

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