La invasión de Ucrania catapulta los precios un 9,8% por encima del año pasado, el máximo desde 1985

Evolución del Índice de precios del consumo en los últimos 35 años.
Evolución del Índice de precios del consumo en los últimos 35 años.
Henar de Pedro
El Índice de Precios de Consumo (IPC) subió un 3% en marzo en relación al mes anterior y elevó de golpe su tasa interanual más de dos puntos, hasta el 9,8%, su valor más alto en 37 años, concretamente desde mayo de 1985.(Fuente: Agencia uno)
Europa Press

La invasión rusa de Ucrania y todas las consecuencias que ha tenido para las economías internacionales ha agravado todavía más una crisis de precios que lleva golpeando el bolsillo de los españoles desde hace ya más de medio año. El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado el avance del dato del Índice de precios del consumo de marzo (IPC), que refleja un incremento en los precios del 9,8% respecto a marzo de 2021, la cifra más alta desde mayo de 1985.

El dato de inflación interanual que se ha conocido este miércoles está 2,2 puntos porcentuales por encima del de febrero, cuando el IPC se desbocó ya al 7,6%. Este incremento de algo más de dos puntos es el mayor entre dos meses consecutivos que se registra desde que se aprobó la constitución de 1978. Para encontrar un repunte tan pronunciado en el IPC habría que remontarse a agosto de 1977, cuando el índice se disparó tres puntos respecto a julio.

Además, la inflación subyacente -que se calcula excluyendo los precios de los productos energéticos y los alimentos no elaborados, que son muy volátiles- se ha elevado cuatro décimas hasta alcanzar el 3,4% interanual, un registro que no se veía desde septiembre de 2008. Este indicador es muy importante en este contexto porque refleja bien hasta qué punto la subida de los precios de la energía se está extendiendo al resto de productos de consumo.

Aunque el INE todavía no da aún información sobre cuánto se ha encarecido cada producto en concreto -habrá que esperar al 13 de abril-, sí ha explicado que esta evolución se debe a "subidas generalizadas" en la mayoría de los componentes que forman el índice. Y destaca en particular el alza en los precios de la electricidad, las gasolinas y los alimentos y bebidas no alcohólicas, todos ellos superiores a los de marzo del año pasado.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha achacado la mayor parte del aumento del 9,8% del IPC de marzo conocido este miércoles al "desbocado precio de la energía y los alimentos no elaborados, todo ello, exacerbado por la guerra". Sánchez ha señalado que "el 73% del alza de precios" se explica por estos motivos y ha calificado la cifra divulgada este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística como "un mal dato". No obstante, el presidente se ha mostrado "convencido" de que "el acuerdo en Bruselas y el plan de choque nos permitirá en los próximos tiempos doblegar la curva".

¿Por qué suben los precios?

Aunque, como se ha mencionado antes, el INE no da detalles concretos sobre qué productos se han encarecido más y cuánto lo han hecho, la evolución que han registrado los mercados de la energía y las materias primas en el último mes da pistas de por donde van los tiros. 

En marzo, los precios mayoristas de la luz han promediado los 285 euros el megavatio hora (€/Mwh) lo que ha convertido al presente mes en el más caro de la historia. En comparación con febrero, cuando la media fueron 200 €/Mwh la subida de la electricidad mayorista ha sido del 43,3%. 

Algo similar ha ocurrido con el precio de las gasolinas, que también se ha desbocado. Según refleja el portal dieselgasolina.com -que bebe de cifras del Ministerio para la Transición Ecológica-  la gasolina 95 ha registrado un precio medio de 1,799 euros el litro este mes, una subida del 13% respecto a febrero. En el caso del diésel, que ha pasado de los 1,475 euros el litro a los 1,770, el repunte alcanza el 20%.

Aunque todavía se desconoce cuánto se han encarecido los alimentos, en este apartado también hay motivos para el pesimismo. El precio de materias primas clave para la cadena alimentaria como el trigo o los fertilizantes se ha disparado tras la invasión rusa de Ucrania. Esto, sumado al agravamiento de una crisis energética que se prolonga ya varios meses, puede haber llevado a las empresas a subir precios para compensar los aumentos de costes.

Una de las razones por las que resulta tan espectacular que la inflación se haya disparado al 9,8% son los llamados efectos de base. Conviene recordar que cuando hablamos de inflación solemos referirnos a cuánto han variado los precios entre dos meses equivalentes de años consecutivos. Esto provoca que en el cálculo no solo influya el nivel de precios que se ha alcanzado en el último mes, sino también la referencia que se emplea en la comparación

Para entender mejor esto, el ejemplo de febrero puede ser útil. El mes pasado los precios se dispararon al 7,6% interanual, pero en el mes que se tomaba como referencia para ese cálculo -febrero de 2021- la inflación había sido del 0%. En cambio, en marzo de este año la subida ha sido del 9,8%, pero justo un año antes, la inflación ascendía ya al 1,5%. 

Repartirse las pérdidas 

La brutal crisis energética que vive Europa (y en concreto España) se está cebando particularmente con las capas más pobres de la sociedad, pero sus efectos se extienden por todas las clases sociales y son el abono perfecto para el descontento social. 

Una de las consecuencias más tangibles que está teniendo la elevada inflación es el fuerte empobrecimiento que están sufriendo los salarios. Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Trabajo, los sueldos negociados por convenio habían subido solo un 2,2% interanual de media en febrero, en comparación con un aumento de precios del 7,6% en ese mismo periodo. Si la tendencia al lento crecimiento de los salarios se prolonga también en marzo, la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores será todavía mayor. 

Además, conviene recordar que los hogares con rentas más bajas destinan un mayor porcentaje de sus ingresos a pagar la factura de la luz y los alimentos que las más altas, por lo que su margen de maniobra cuando suben estos precios es muy limitada.

Otra de las implicaciones que puede tener la elevadísima inflación dependerá de cómo sea el dato a nivel europeo, que se conocerá este viernes. Si se produce una nueva sorpresa al alza, el Banco Central Europeo (BCE) podría acelerar aún más la retirada de estímulos y adelantar una subida de tipos de interés. En un momento en el que la economía europea todavía sigue sin haberse recuperado plenamente del batacazo de la pandemia, cualquier subida de tipos mal calculada puede perjudicar el proceso.

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