Balance de la invasión de Putin tras un mes: qué ciudades ha tomado ya, cuáles frenan su ataque y dónde está atascado

Territorio ucraniano ocupado por el ejército ruso.
Territorio ucraniano ocupado por el ejército ruso.
Henar de Pedro

Un mes después del comienzo de la guerra, Rusia no ha conseguido ninguno de sus principales objetivos pese a su superioridad militar. Putin quería tomar Kiev y Járkov, las dos principales ciudades del país, y no lo ha conseguido. Quería cortar el contacto marítimo a Ucrania, pero Odesa y Mariupol resisten todavía. Tenía prevista una incursión rápida que terminase tan veloz como empezó y sus planes se han truncado. La campaña rusa se ha estancado y las únicos cambios se dan en el número de civiles muertos y el número de refugiados de guerra.

El Instituto de para el Estudio de la Guerra (ISW), un Think Tank estadounidense que elabora informes diarios sobre el avance del conflicto, afirma que “la campaña rusa inicial para invadir y conquistar Ucrania está culminando sin lograr sus objetivos, en otras palabras, está siendo derrotada”.

Esto no quiere decir que el ISW piense que la guerra ha terminado, sino que está en punto muerto. La campaña inicial rusa consistía en tomar Kiev, Jarkov y otras ciudades importantes, un esfuerzo subordinado al objetivo final de derrocar al Gobierno de Volodímir Zelenski.

"Ninguna de las partes puede cambiar las líneas del frente de manera dramática, sin importar cuánto lo intente”

El conflicto ha llegado a una situación “en la que ninguna de las partes puede cambiar las líneas del frente de manera dramática, sin importar cuánto lo intente”, esto es, un punto muerto. Las conquistas del Donbás, Jersón y otras zona fronterizas no parecen ser los éxitos que Moscú esperaba.

Partiendo de este análisis, Rusia no será capaz de renovar su fuerza ofensiva en el corto plazo, por lo que el asedio a Ucrania podría cronificarse.

La frustrada toma de Kiev

Las tropas del Kremlin pasan las jornadas enfrentándose a sus propios problemas logísticos. Las vías de suministro (el ejemplo más claro es la de Sumy, que atraviesa unos 300 kilómetros desde Rusia hasta Kiev) no son seguras. Los intentos de rodear y conquistar las ciudades (Kiev, Sumy, Chernigov, Jarkov, Zaporiya, Mykolaiv, Odesa) fallan una y otra vez. Las bajas del ejército se suplen con jóvenes, civiles, mercenarios y tropas extranjeras. Un inferior conocimiento del terreno le juega a Rusia malas pasadas.

Ejemplo de ello es el frente ruso al noroeste de Kiev. El 25 de febrero (segundo día de la ofensiva) las tropas rusas combatían en las fronteras de la capital y tomaban el poder sobre el aeropuerto de Antonov. Tres días después se veían obligados a recalibrar su estrategia ante una resistencia mayor que la esperada. El uno de marzo un convoy kilométrico y aterrador se dirigía a la capital amenazando con ser el empujón definitivo para que Rusia tomase la capital.

La situación no ha cambiado un ápice. Las tropas rusas siguen, a la altura de Irpin, recalibrando su estrategia e incapaces de entrar a la capital. El convoy ruso se embarró sin cruzar el río Irpin y dio media vuelta para quedar escondido en los bosques y en el aeropuerto.

Al este no han caído Chernigov ni Sumy. El frente al este de Ucrania, que parecía enfocado en rodear Járkov (la segunda ciudad más grande del país), se bifurcó a la altura de Sumy. El ejército ruso avanzó hasta Kiev a lo largo de más de 300 kilómetros, con la intención de hacer una pinza a la capital.

Los combates continúan en Brovary, a las puertas de Kiev, pero el ejército invasor se enfrenta continuamente a problemas de suministro por la imposibilidad de defender el extenso recorrido hasta el frente.

Jarkov resiste al asedio 

En el este, la ciudad de Jarkov resiste bajo control ucraniano a unos 30 kilómetros de la frontera rusa. La segunda mayor ciudad de Ucrania sufre el asedio ruso desde que comenzó la guerra, pero los intentos de Putin por rodearla han fracasado hasta el momento. Cerca de mil edificios han sido destruidos por las bombas. Al sur de esta gran ciudad se libran combates en Izyum, dónde las fuerzas ucranianas repelen la ofensiva rusa al norte del Donbás.

Al sudoeste, la zona rebelde del Donbás lleva ocho años en conflicto. Rusia reconoció la independencia de la región tres días antes de empezar el conflicto, y los rebeldes prorrusos tardaron poco en hacerse con el control.

Las tropas de Donetsk y Lugansk no han efectuado ningún avance hacia Járkov, como los analistas sospechaban durante las primeras semanas de conflicto, para hacerle la pinza desde el sudoeste.

Mariúpol y Odesa frustran los planes del Kremlin

Desde Crimea, península que se anexionó a Rusia en 2014, las tropas rusas consiguieron sus avances más significativos al comienzo de la guerra.

Moscú avanzó rápidamente hacia el noroeste y el noreste, con objetivos claros que culminarían, según sus planes, con la toma de Odesa y Mariúpol respectivamente, dejando así a Ucrania sin puertos.

Melitopol y Berdyansk cayeron rápidamente. Mariúpol se encontró rodeada el dos de marzo, único bastión ucraniano entre el Donbás y Crimea, y permanece asediada desde entonces. En su interior sobreviven, según las autoridades ucranianas, al menos 100.000 personas. La estrategia rusa de “asedio y hambre”, que consiste en bombardear una ciudad hasta hacerla inhabitable, sólo ha tenido éxito en Mariupol.

Territorio ucraniano ocupado por el ejército ruso.
Territorio ucraniano ocupado por el ejército ruso.
Henar de Pedro

El objetivo de esta estrategia (conseguir que el enemigo se rinda sin tener que entrar en la ciudad) no ha tenido el mismo éxito. El domingo 20 de marzo Rusia instó a los ucranianos de Mariupol a deponer sus armas y salir de la ciudad, recibiendo una negativa rotunda. Los crímenes de guerra cometidos durante el asedio de esta urbe han sido denunciado por los principales mandatarios de occidente. Las agencias de información recuentan más de 2.000 civiles muertos e indican que el 90% de la ciudad ha sido destruida.

Al noroeste de Mariupol, los intentos por tomar Zaporiya han sido frustrados por ahora. La ciudad de más 700.000 habitantes ha repelido al ejército ruso. Sin embargo, Rusia mantiene el control sobre la central nuclear del mismo nombre, que sufrió un ataque de artillería el cuatro de marzo.

Al sudoeste de Ucrania, la ciudad portuaria de Odesa es el objetivo más codiciado. Su toma parecía inminente cuando, el tres de marzo, se confirmó la conquista de Jersón. En aquel momento no se esperaba que Mykolaiv, a medio camino entre ambas, fuese a contener al ejército ruso como ha hecho hasta ahora. Al margen de unos bombardeos desde la costa, que no infligieron ningún daño, Odesa se mantiene intacta tras la férrea defensa de su vecina Mykolaiv.

Al oeste del país, Rusia bombardeó Ivano-Frankivsk y Lutsk el once de marzo y Yavoriv el trece. A estos les siguieron otros ataques aéreos a la ciudad de Rivne, el día catorce, y a Leópolis (prevista como capital de la Ucrania libre si cae Kiev) el dieciocho.

Los ataques rusos al oeste del país, muy cercanos a la frontera con Polonia, han sido motivo de alarma para los países de la OTAN, que se verían obligados a responder ante cualquier ofensiva a un miembro de la Alianza. 

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