Seis claves para disfrutar el 'Herbario de Rosalía': literatura y botánica se unen a través de la obra de Rosalía de Castro

  • Una exposición en el Real Jardín Botánico-CSIC de Madrid reúne las plantas y flores que inspiraron a la poeta gallega.
  • En el día Mundial de la Poesía y el Árbol, el Real Jardín Botánico acoge una mesa redonda sobre 'La imaginación botánica de las escritoras del siglo XIX'.
La poeta gallega Rosalía de Castro.
La poeta gallega Rosalía de Castro y una imagen de la exposición 'El herbario de Rosalía'.
WIKIMEDIA COMMONS / 

La fascinación de Rosalía de Castro (1837-1885) por la naturaleza dejó rastro a lo largo de toda su producción literaria. Así lo constatan María López Sández, Fernando Cabo Aseguinolaza y Maria do Cebreiro Rábade Villar, profesores de la Universidad de Santiago de Compostela, quienes, tras un vaciado completo de su obra, han creado el Herbario de Rosalía, compuesto por 150 pliegos de las plantas que aparecen mencionadas en los textos de la poeta.

El paisaje gallego

Rosalía de Castro nos enseñó a mirar el paisaje de otra manera, señala el equipo encargado de preparar la exposición. "Su obra fue fundamental para construir el imaginario del paisaje gallego", cuenta María López Sández a 20minutos. "Antes de Rosalía existían muchas descripciones negativas del paisaje gallego. Son muy conocidas, por ejemplo, las composiciones de Góngora, donde se presenta como un espacio sucio y mojado. Frente a esas visiones, ella inicia un acto de reivindicación a través de su poesía que abrió la puerta a una nueva manera de mirarlo".

Las rosas

Las rosas, sin duda, ocupan un lugar de privilegio entre sus versos. "En el estudio estadístico que hicimos de las menciones, vemos que es la especie más mencionada", apunta la profesora. "Algo que entronca con la tradición occidental, ya desde la poesía clásica. El papel de esta flor es tan destacado que incluso le lleva a jugar con la paronomasia a partir del parecido de su propio nombre, Rosalía, con el de la rosa. Por ejemplo, en el primero de los poemarios, Cantares gallegos, escribe de sí misma "'Por eso me llaman Rosa, la del triste sonreír, con espinas para todos'".

Los árboles

Inmediatamente hay que destacar el papel de los árboles porque, de las ocho primeras especies por número de menciones, cinco lo son. "Frente al carácter más efímero de la flor, el árbol, por su magnitud, de algún modo manifiesta otra dimensión. Y por su visibilidad tiene un papel paisajístico muy importante", apunta López Sández. "Encontramos una identificación con especies arbóreas autóctonas, como los robles, los álamos o las retamas que cubren los montes gallegos. Y también hay una apreciación muy intensa del árbol más próximo a la casa, como el árbol frutal. La higuera, por ejemplo, tiene un papel muy importante y afectivo. Igualmente, las silvas y silveiras están muy presentes". Además, podemos decir que fue una precursora de posiciones ecologistas. "Por ejemplo, en el poemario En las orillas del Sar denuncia la tala de robles centenarios como un acto sacrílego".

La flora más humilde

La flora silvestre, como las hierbas que nacen en los cementerios o las que tapizan el campo florido, así como las herbiñas, tienen un lugar destacado. "Se les da una enorme dignidad", comenta López Sandez. "Evidentemente, en esa valoración de la flora más humilde, hay un trasfondo de la poesía romántica, que defiende desde la estética de lo sublime, lo grandioso, aquello que nos sobrecoge, frente a lo meramente bello". Un gusto por la naturaleza agreste, en contraposición a la flora más cultivada, que es metáfora también de un reconocimiento hacia el hablar del pueblo, "y que para ella se tradujo en la reivindicación de la lengua gallega".

Los herbarios poéticos

El de la poeta estadounidense Emily Dickinson es uno de los herbarios más famosos. Contiene 424 especímenes de flores silvestres calificados a mano. A pesar de ser la obra de una adolescente -lo terminó con tan solo 14 años-, con el paso del tiempo ha servido como documento científico para biólogos y naturalistas de todo el mundo. La gran diferencia con el llamado Herbario de Rosalía, es que este último no lo creó la poeta gallega, sino que ha sido compuesto por el equipo implicado en la muestra, junto con la colaboración de la también profesora María Isabel Fraga Vila, tras un minucioso estudio de la obra de Rosalía de Castro. "Las dos son escritoras que se aproximan a la naturaleza", comenta María López Sández. "Son herbarios, en ambos casos, más poéticos que científicos. La construcción es más humanística que botánica, por eso su valor tiene que ver con la imaginación literaria y el valor simbólico que otorgan a las especies naturales".

La imaginación botánica

Fueron varias las escritoras del siglo XIX que recurrieron a la imaginación botánica para nutrir su obra literaria. Coincidiendo con el Día Internacional del Árbol y de la Poesía, el 21 de marzo, el Real Jardín Botánico acogerá una mesa redonda donde se profundizará en el Herbario de Rosalía. También la catedrática emérita de la Universidad de Toulouse Solange Hibbs hablará de la escritura de Rosario Acuña. "A través de su poesía se manifiesta una compenetración espiritual con lo vivo, verdadero fermento de su reflexión introspectiva", comenta Hibbs a 20minutos. Por su parte, la profesora Catherine Davies hablará sobre Gertrudis Gómez de Avellaneda y Sab, novela romántica ambientada en una Cuba florida que aparece, según explica a este diario, "como un paraíso natural, un mundo ideal y espiritual, que contrasta con la sociedad sórdida humana".

Mostrar comentarios

Códigos Descuento