¿Tu perro camina o salta mucho sobre sus patas traseras? Deja de alentarle a hacerlo, tiene riesgos para su salud

  • La parte trasera de un perro está diseñada para aguantar aproximadamente un 60% de su peso. Cargar con el 100% de este peso puede afectar de forma muy seria a músculos y huesos.
  • Adoptar de forma continuada esta postura puede provocar osteoartritis, rigidez, dificultad para levantarse o cojera.
Un perro de pie sobre sus dos patas traseras.
Un perro de pie sobre sus dos patas traseras.
PIXABAY

Aunque resulta bastante habitual ver vídeos en YouTube o redes sociales en los que aparecen perros caminando o saltando sobre sus patas traseras, los expertos en veterinaria y etología advierten que esta es una práctica que puede perjudicar seriamente la salud de los canes

¿Los motivos? La anatomía de los perros está conformada de tal forma que les permite caminar, correr y saltar utilizando las cuatro patas por lo que obligar o animar de forma sistemática a que un perro camine o salte sobre dos patas puede ocasionarle serios problemas de salud ya que sus músculos y huesos deben soportar un exceso de peso aparte de exigirles una postura que para ellos resulta incómoda y totalmente antinatural.

Según explican los especialistas ni se puede ni se debe cambiar la ortopedia natural de un can ya que su parte trasera está diseñada para aguantar aproximadamente un 60% de su peso. Si el perro carga con el 100% de este peso puede afectar de forma muy seria e irreversible tanto a la columna, como a las rodillas y también corre peligro el ligamento cruzado.

¿Qué problemas de salud puede provocar en el perro? Algunos de los más comunes sería la osteoartritis (enfermedad que produce una degeneración del cartílago articular que se encarga de evitar la fricción de los extremos de los huesos), la rigidez en la marcha, dificultad para levantarse y cojera originadas por la atrofia en ciertos músculos y articulaciones por el abuso de una posición que ya de por sí no es natural.

De seguir practicando estos ejercicios el agarrotamiento de las patas traseras puede dar pie a una parálisis parcial o la incapacidad para realizar determinados movimiento y, además del traumatismo articular, el perro podría llegar a sufrir daños neurológicos, metabólicos o vasculares.

A esto se añade, por supuesto, el componente ético, ya que una práctica como esta no tiene en cuenta ni la dignidad de los animales ni su naturaleza. Una ‘humanización’ que llevada al límite se convierte en crueldad y puede hacerle sufrir. Y aunque es cierto que existen algunas razas especialmente dotadas para lograr esta postura, como puede ser el caso de los caniches, los expertos especifican que una cosa es que adopte de forma esporádica y otra muy distinta exigírsela de forma habitual.

Por lo tanto, si se le ha enseñado al perro a andar o saltar sobre dos patas a través del refuerzo positivo y la consecución de premios, se recomienda encarecidamente dejar de hacerlo. Si lo ha hecho de forma habitual durante un largo periodo convendría prestar atención a su forma de andar por si se ha producido alguna lesión: la tendencia a cruzar las patas traseras mientras camina o correr con las dos patas trasera al mismo tiempo pueden ser señales de alerta.

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