Las lágrimas de Alba Díaz, hija de Vicky Martín Berrocal, tras regresar de su voluntariado en África

Alba Díaz se entrega con los niños de Kenia durante su voluntariado
Alba Díaz se entrega con los niños de Kenia durante su voluntariado
Europa Press

Nadie duda de su compromiso y de que su ayuda no habrá sido en vano. Y sin embargo queda un poso de 'salvadora blanca' en toda la estancia de Alba Díaz en África que ha refrendado con un mensaje último, después de sus lágrimas, que demuestran finalmente que todo el voluntariado ha sido al cabo una forma de "encontrar su sitio", algo mucho más egoísta que esa imagen de apoyar a una comunidad.

Como varios activistas ya han señalado, ese lavado de consciencia que es ir a Kenia a prestar ayuda como voluntaria desde una posición pudiente y regresar y seguir cometiendo los mismos errores desde Europa no es más que márquetin personal, con una necesidad imperiosa de comunicar tu ayuda a través de las redes sociales al lado de los autóctonos (y si pueden ser niños y niñas sonrientes mejor). Y la hija de Vicky Martín Berrocal y El Cordobés no ha sido una excepción.

Hace unos días ya publicaba un post que titulaba como "Sin palabras" lleno de fotografías con varios pequeños de Isla Mfangano, una isla situada al este del lago Victoria, en la zona keniata. Allí marchó hace un mes para colaborar con la Asociación Indigo, una ONG española que está trabajando en un proyecto que incluye una escuela y una casa de acogida.

Alba Díaz se despide de su voluntariado en Kenia.
Alba Díaz se despide de su voluntariado en Kenia.
Instagram Alba Díaz.

Este fin de semana Alba regresaba a España y aprovechaba sus stories para mandar un mensaje junto a un vídeo en el que aparece llorando en una barca en la que salir del Lago Victoria e ir al aeropuerto. "Ha sido de las despedidas más duras de mi vida, sin exagerar. Pero me voy contenta de haber vivido este casi mes con los niños, el resto de voluntarios y con ella... Orgullosa de ti", escribía refiriéndose a Natalia Peña, una "redactora de moda y amante del mundo digital", según su descripción en Instagram, que también ha aprovechado el voluntariado para hacerse multitud de fotografías con niños de la Isla Mfangano tituladas "donde sobran las palabras" o "aheri [te quiero]".

Por último, y utilizando una fotografía que se hizo en el lugar, Alba Díaz ha escrito un sentido texto en el que analiza cómo le ha ayudado a ella el ir a África y que comienza con la frase "He descubierto mi sitio", más unos emoticonos de estrellas. "Hace unos meses en un 'Preguntas y respuestas' que hice alguien me preguntó si tengo algún sitio donde ir para evadirme y conectar conmigo misma y mi esencia, respirar, analizar y todo ese tipo de cosas", comienza sobre lo que ella necesitaba.

"Contesté que no sabría decir un sitio en concreto que me diera tantas cosas a la vez y me evadiera de mi día a día haciéndome sentir la persona más feliz en el planeta. No había dado con él todavía", continúa la joven de 22 años sobre la felicidad que saber que tiene un sitio en Europa al que volver.

"Ahora puedo decir que sí. Esta isla me ha hecho muy feliz y seguramente lo siga haciendo ya que siempre la llevaré conmigo. Gracias Mfangano y gracias a su gente por darle un giro a mi vida", termina, a sabiendas de que difícilmente le respondan desde allí. Los comentarios de la publicación, además, coinciden con que se alegran mucho por ella y lo bien y solidaria que se ha vuelto en esta experiencia.

Experiencia o "aventura" que es el día a día de las personas que allí viven y del que, gracias a Jaleos, sabemos que se ha saltado el Manual del voluntario, no solo por vestir shorts "en una isla con fuertes creencias religiosas", sino porque tanto ella como su amiga han olvidado uno de los puntos fundamentales: "Debes evitar vivir tu voluntariado a través de las redes sociales. No pierdas de vista por qué has decidido hacer un voluntariado. ¿Realmente quieres colaborar o solo que te digan la persona tan buena, maravillosa y solidaria que eres?".

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