España, el 12 de marzo de 2020: el mundo se blindaba frente a Europa y la economía se resentía ya por el virus

  • Ese día el IBEX se desplomó un 14% en la peor sesión de su historia por el miedo al coronavirus.
Los pasajeros retenidos sin poder bajar en el Costa Smeralda.
Pasajeros retenidos sin poder bajar en el Costa Smeralda.
EFE / Massimo Percossi

El reconocimiento de una pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) anticipaba la crisis que ya se empezaba a notar en países de todo el mundo, donde la curva ascendía precipitadamente. El repunte de positivos y fallecidos por coronavirus empezaría entonces a mermar en el sistema sanitario y sus profesionales, poco preparados entonces para lo que tendrían que vivir en los meses venideros. Las medidas eran cada vez más numerosas y extendidas entre las comunidades autónomas, que en pocos días tendrían que confinar a sus ciudadanos con la declaración del estado de alarma.

12 de marzo de 2020. La pandemia avanza con fuerza, no solo en España, sino en el resto del mundo. El lema "quédate en casa" ya se escucha en todos lados y la sensación de que se viene algo grande y grave es generalizada. El IBEX se desploma un 14% en la peor sesión de su historia por el miedo al coronavirus y el Gobierno anuncia por primera vez la aprobación de un plan de medidas excepcionales para mitigar el impacto de la pandemia, con la movilización de hasta 18.225 millones de euros.

Ese día se dispararon los fallecimientos un 68% y los contagios un 39% en las últimas 24 horas. El Ministerio de Sanidad notificaba 852 casos nuevos de coronavirus -que ascendían la cifra total a 3.004-, y lamentaba el fallecimiento de 84 personas, tras registrarse 24 fallecimientos en la última jornada. Madrid se llevaría entonces la peor parte, acumulando casi la mitad del total de positivos, seguido del País Vasco, Cataluña y La Rioja. Mientras tanto, Pedro Sánchez el cierre de todos sus centros educativos a las cinco comunidades que todavía no habían suspendido las clases presenciales.

Continuaban, asimismo, notificándose nuevos positivos entre las personalidades políticas del país. Las ministras de Igualdad, Irene Montero, y la que entonces era de Política Territorial y Función Pública, Carolina Darias, anunciaban estar infectadas, lo que llevó a todos los miembros del Gobierno a someterse a test, así como a los reyes Felipe VI y Letizia. Además, y el Congreso de los Diputados suspendería ese día su actividad durante 15 días.

La situación sanitaria ya empezaba a saturar los hospitales, que pedían a gritos nuevos profesionales para poder absorber la emergencia. "Año y medio sin recibir ofertas de bolsas de empleo de hospitales públicos y, de repente, en un día, seis de ellos me llaman para que, de forma urgente, supla al personal de enfermería que se encuentra en cuarentena por el coronavirus", declaraba una enfermera.

Madrid, que seguía resistiéndose a un cierre de la comunidad, adoptaba una medida que más tarde se extendería al resto del país y que se convertiría en una de las múltiples terribles consecuencias que provocaría la pandemia: la privación del duelo. Prohibía así los velatorios de aquellos fallecidos que hubiesen muerto por Covid-19 o con síntomas del virus. También establecía restricciones a las celebraciones nupciales, y suspendía todos los mercadillos de la ciudad, incluido el emblemático Rastro.

La pandemia avanza y el mundo se blinda frente a Europa

En el resto del mundo -y a contracorriente de China, que ya empezaba a registrar una mejora de la situación epidemiológica-, el virus avanzaba con fuerza. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informaba ese día de 6.729 nuevos casos de coronavirus, lo que ascendía a 125.048 la cifra global. En cuanto a las víctimas mortales, notificaban 4.613, de las cuales 321 habían fallecido en la última jornada.

Italia, que en ese momento seguía siendo el país europeo más golpeado (seguida de Francia y España en tercer lugar), superaba el millar de muertos por coronavirus y daba inicio al primer cierre en la Unión Europea, al clausurar todos aquellos negocios que no fueran esenciales.

Mientras tanto, el resto de países se blindaban frente a Europa, suspendiendo todos lo viajes desde el continente. De esta forma, Bolivia y Venezuela se sumaban al bloqueo ya impuesto por Estados Unidos y cancelaban los vuelos provenientes de Europa para prevenir una pandemia que, eventualmente, terminaría por llegarles.

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