Ucrania se niega a "rendirse" ante Putin mientras la crisis humanitaria en Mariúpol se vuelve dramática

Dos refugiadas salen de Ucrania en medio de bombardeos.
Dos refugiadas salen de Ucrania en medio de bombardeos.
ROMAN PILIPEY / EFE
Dos refugiadas salen de Ucrania en medio de bombardeos.
EFE / ATLAS

Vladimir Putin parece tener claro su plan y nadie le va a sacar de él. O al menos eso parece. La vía diplomática con Rusia está completamente estancada y así se vio este jueves en el encuentro de alto nivel entre el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, y su homólogo ucraniano, Dymitro Kuleba, en Turquía. Se resolvió sin avances porque Ucrania se niega a "firmar una rendición" y Moscú sigue viviendo en un universo paralelo en el que, en palabras de Lavrov, no está "invadiendo" el país vecino. 

Todo ello pese a que los ataques a civiles se han agudizado en las últimas horas, los corredores humanitarios no funcionan y la población que se queda en Ucrania sigue caminando hacia el precipicio. Si no les mata la guerra les matará el hambre, y de ello alertan ya las ONG. El bombardeo a un hospital infantil en Mariúpol fue la imagen de la crudeza de Putin y de una invasión que, en términos de avances militares, parece congelada, pero que ya ha dejado a los ciudadanos ucranianos en muchos casos abandonados a su suerte. Ese ataque, en cambio, Moscú lo calificó como una "provocación montada" por Kiev.

Naciones Unidas tiene ya confirmada la muerte de unos 550 civiles como consecuencia de los combates en Ucrania, de los que unos 41 serían niños. Pero estas cifras no son ni mucho menos las reales, puesto que la rapidez de los acontecimientos incrementa los fallecimientos a un ritmo espectacular. De hecho, en concreto en Mariúpol la situación humanitaria es dramática. ¿Cómo se bebe agua? Derritiendo la nieve. ¿Cómo se consigue comida? Como buenamente se puede, porque el suministro se ha bloqueado. "En una ciudad en la que el sistema sanitario está al borde del colapso, privar a la gente de asistencia sanitaria es una violación de las leyes de la guerra", avisó además Médicos Sin Fronteras. "¿Dónde van a ir las mujeres y los niños si ni siquiera los hospitales son seguros?", lamentaron desde Save The Children.

En este sentido, el ministro de Exteriores ucraniano ha señalado que entre 300.000 y 400.000 personas seguirían siendo "rehenes" de las fuerzas rusas y sus aliados, ya sin suministros básicos ni comunicaciones. Así, las ONG desplegadas en las zonas más tocadas por el conflicto denuncian que no hay acceso a lo más básico. "En Mariúpol, ahora mismo no hay agua potable, nada, y no hay de dónde sacarla", dicen, al tiempo que alarman sobre la posibilidad, muy elevada, de que la gente empiece a morir "de deshidratación". Según los últimos datos de ACNUR la cifra de refugiados se acerca ya a los 2,3 millones de personas.

Refugiados de la guerra en Ucrania. (Carlos Gámez - ATLAS)

"Nos piden la rendición y eso no es aceptable"

Mientras, Ucrania y Rusia no acercan posturas de ningún tipo en el camino diplomático, que si bien sigue abierto se mantiene como una opción todavía inútil. Para la reunión de este jueves entre ministros en Antalya las expectativas no eran altas, y ese pesimismo se confirmó: ningún avance. "La narrativa de Rusia es que seguirá su agresión hasta que Ucrania cumpla sus demandas. Y esa demanda es la rendición, y eso no es aceptable", espetó Kuleba, mientras que Lavrov aspira a que las siguientes reuniones, que en teoría las habrá, sean en Bielorrusia, para que Moscú juegue, de facto, en casa. "Definiremos el destino de Ucrania nosotros mismos", espetó.

El Kremlin considera que este tipo de encuentros "son utilizados por Ucrania" para alimentar su relato. Pero lo cierto es que la situación está completamente estancada y hasta ahora los tímidos pactos que se alcanzaron, relativos a los corredores humanitarios, no han terminado por cumplirse del todo. Los reclamos de Putin siguen siendo los mismos: la desmilitarización de Ucrania, que declare su neutralidad y que reconozca tanto Crimea como rusa como la independencia de las provincias del Donbás. Turquía en su papel de anfitrión vio con buenos ojos el cónclave como un primer paso. "Nadie debe esperar milagros del encuentro, pero un encuentro de este nivel político es importante", esgrimió el ministro de Exteriores turco, Mevlut Cavusoglu. Pero el paso, realmente, no llegó a darse en sí.

Sobre la no entrada en la OTAN, Kiev ya asume que es realmente complicada y así lo afirmó ya el miércoles el presidente Volodímir Zelenski. Esa posibilidad "se ha enfriado" porque la Alianza no quiere "asumir el riesgo" frente a Rusia. No parece ya una línea roja tan clara para el Gobierno ucraniano, aunque desde la OTAN insisten en que la clave pasa porque cada Estado soberano sea el que decida si solicita la entra o no. Kiev podría terminar cediendo del todo pero siempre que "se garantice" su seguridad. Zelenski, con todo, lo tiene claro: está dispuesto a hablar de todo pero quiere hacerlo cara a cara con Putin.

Pero en el caso de Putin una cosa es hablar y otra solucionar. A lo primero parece dispuesto, pero no tanto a lo segundo. De hecho, este jueves mantuvo una conversación a tres bandas con el presidente francés, Emmanuel Macron, y con el canciller alemán, Olaf Scholz, que le han pedido un cese "inmediato" de la violencia. Macron y Scholz han insistido en que "la solución a la crisis debe ser negociada entre Rusia y Ucrania", pero el Kremlin se limitó a asegurar que seguirán las conversaciones "sobre temas ucranianos" en el futuro. "Estoy preocupado y pesimista. Por eso creo también que Europa debe estar a la altura. Europa está unida frente a esta guerra y eso es muy importante. Debe prepararse para todas las posibilidades", sentenció Macron.

¿Rearme ruso para seguir?

En los últimos días, los avances en los diferentes frentes de la invasión rusa han sido escasos. Entre lo más destacado parece estarse dando un movimiento en localidades al sur de Járkov, donde los expertos apuntan a un intento de provocar un repliegue del Ejercito ucraniano en la lucha por la región del Donbás. También en el flanco norte se han producido pequeños avances en las columnas rusas que se dirigen a Kiev, con el objetivo de aglutinar más tropas a las afueras de la ciudad e intentar asediar por el este.

Según publicó este martes el Instituto para el Estudio de la Guerra, un think thank estadounidense, las fuerzas rusas se estarían concentrando en las afueras del este, noroeste y oeste de Kiev "para un asalto a la capital en las próximas horas". En el resto del país los avances han sido escasos, predominando los bombardeos en varias ciudades. La conquista de Mariúpol centra las miradas del flanco sur y pese a impulsar la salida de civiles para evitar una catástrofe humanitaria aún mayor, alertan de que la salida de civiles podría ser el preludio de una ofensiva más cruenta.

En el conflicto también juega un papel importante Bielorrusia, mano derecha de Putin para según qué asuntos. El presidente del país, Alexandr Lukashenko, anunció que enviará a un grupo de "especialistas" para restaurar el suministro eléctrico en la central nuclear de Chernóbil, que se encuentra en manos de las tropas rusas. "Necesitamos un alto el fuego y que se permita el paso a nuestros equipos de reparaciones, que han estado esperando desde ayer a un acuerdo para iniciar las reparaciones", expresó el considerado el 'último dictador de Europa'.

La UE busca una reacción rápida

La Unión Europea, con todo, busca cómo afrontar la crisis que viene derivada de la guerra en Ucrania. Los líderes de los 27 se reúnen en Versalles este jueves y este viernes para tratar tres temas fundamentales: las medidas para reducir la dependencia energética de Rusia, el proceso de adhesión de Ucrania a la UE -sobre el que han cerrado la puerta a una entrada 'exprés'- y un posible nuevo fondo de recuperación, esta vez enfocado a sectores como la defensa y la energía. En todo caso, los tres debates se mantienen todavía en fase embrionaria.

Eso sí, la Comisión Europea está dando los pasos que puede dentro de sus competencias y prevé permitir a los gobiernos conceder ayudas públicas a las empresas más afectadas en sus finanzas por las consecuencias de la invasión rusa de Ucrania, incluidos apoyos para sufragar los costes adicionales generados por los precios "excepcionalmente altos" del gas y la electricidad a raíz del conflicto.

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