Isabel II toma una importante decisión: no volverá a vivir en Buckingham Palace

Sonriente y animada, saludando uno a uno a sus invitados. Así veíamos a su Majestad, la Reina Isabel II, hace tan solo unos días. Junto a su hijo, el Príncipe de Gales, y a su nieto Guillermo, Duque de Cambridge, recibía el pasado lunes a líderes del mundo empresarial en el Castillo de Windsor. Nada hacía presagiar lo que ocurriría el miércoles. Su viaje a Irlanda del Norte se cancelaba y saltaban todas las alarmas sobre su estado de salud. Los tabloides británicos se llenaban de especulaciones. Por eso ayer, el Palacio de Buckingham aclaraba el asunto. La Reina Isabel pasó por el hospital King Eduard VII, donde le realizaron exámenes preliminares. Sin embargo, el ingreso sólo duró una noche. Al día siguiente se encontraba de vuelta en Windsor. Eso sí, los médicos le han aconsejado tomarse un pequeño descanso durante los próximos días. La Reina no ingresaba en un hospital desde el año 2013, cuando tuvo que ser hospitalizada por una gastroenteritis. Isabel II goza de una salud más que envidiable para una persona de 95 años. Hace unos días una revista británica la nombraba ‘Anciana del año’, un premio que la monarca rechazaba con elegancia. Dice que no se siente tan mayor.
La Reina Isabel II.
GTRES

Cada vez le cuesta más andar, dio un susto tremendo al contraer el Covid (aunque sus síntomas han sido leves) y ha dejado tan preocupados a sus seguidores y allegados que sus movimientos ya son estudiados al milímetro. De ahí que Isabel II ha dicho una especia de "basta" metafórico y a sus 95 años ha tomado una decisión para su futuro que, de hecho, es bastante significativa: se quedará para siempre en el castillo de Windsor y no volverá al Palacio de Buckingham.

En el castillo de Windsor lleva viviendo la monarca desde los inicios de la pandemia, en marzo de 2020, cuando se trasladó allí junto a su marido, el fallecido duque de Edimburgo. Se trataba hasta hace unos años de su residencia los fines de semana, así como para ciertas temporadas vacacionales como la Semana Santa.

Según explican desde The Sunday Times, la reina dice adiós a la que ha sido su residencia habitual en favor de la comodidad, dado que Isabel II seguirá teletrabajando desde su casa y se espera que allí, en el condado de Berkshire, se siga reuniendo cuando sea preciso con dignatarios y funcionarios tanto de Reino Unidos como del extranjero, así como con la propia familia real británica.

Esto también se debe a que desde la monarquía han tomado la decisión de reducir al mínimo necesario los viajes de la soberana, que además estará más cerca así de dos de sus cuatro hijos: el príncipe Andrés, quien vive en la propia finca de Windsor, y el pequeño, el príncipe Eduardo, y su mujer, Sofía de Wessex, que estarán a unos 16 kilómetros.

Seguramente la decisión también esté influida por los recuerdos con el príncipe Felipe de sus primeros años de amor en dicho castillo así como las gran obra de restauración de casi 500 millones de dólares que está teniendo lugar en el palacio de Buckingham y que están previstas que finalicen en 2027.

La reina, "desesperada"

Asimismo, según ha podido saber el periódico The Express a través del experto en la realeza Brian Hoey, Isabel II no está llevando bien el hecho de no haber conocido todavía más que por videollamadas a su bisnieta Lilibet Diana, hija del príncipe Harry y de Meghan Markle.

Hoey asegura haber escuchado de personas que conoce bien dentro de la Casa Real que "ella de veras que se muere de ganas por ver al bebé en persona" y que está "desesperada" porque la pequeña viaje a Reino Unido próximamente, porque además cree que así se cerraría un poco la brecha entre los duques de Sussex y el resto de la familia. "Estoy cien por cien seguro de que la reina ni desaprueba ni les guarda renco a Harry y Meghan, ninguno en absoluto. Cero dudas de que les acogería si vinieran", ha afirmado.

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