Rusia agita el fantasma "nuclear" y recrudece su ofensiva con varios bombardeos en el centro de Kiev

Vista de la ofensiva rusa sobre Jarkov.
Vista de la ofensiva rusa sobre Jarkov.
EFE
Séptimo día de terror y de bombardeos masivos alrededor de Kiev. La capital no es la única diana de la ofensiva rusa. Yitomir, una ciudad al oeste, es un ejemplo más de cómo los ataques se recrudecen. Un misil crucero ha alcanzado otra zona residencial muy cerca de un hospital. Al menos cuatro personas han muerto. Los bomberos se apresuran a buscar supervivientes entre los escombros. A pesar de los esfuerzos del ejército ucraniano de frenar el avance de las tropas rusas, la ciudad de Jersón ha caído en sus manos. Ya se ven imágenes de blindados por sus calles. Su primera gran ciudad y un aliciente para conseguir Kiev, que sigue bajo su asedio. Otra Noche bajo tierra para la población. Sobre todo después de la advertencia rusa de una nueva oleada de bombardeos. Ya hay infiltrados rusos en la ciudad. Mercenarios y saboteadores buscan al presidente Zelenski y a su círculo más cercano con un único fin: Acabar con ellos.
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La invasión rusa de Ucrania ha pasado a una nueva fase: más letal, más cruenta, más alejada de cualquier vía diplomática. Y más cerca del golpe definitivo que busca Putin para lo que él llama "operación militar especial". Las grandes ciudades son, desde hace días, el reto más importante para el ejército ruso: Járkov, Kiev y Mariupol están asediadas mientras el Gobierno ucraniano trata de armar a los suyos. La guerra, hasta no hace tanto fría, ya tiene todos los tintes de un conflicto al uso, propio de los tiempos más oscuros del siglo XX en Europa. Pero eso no quita que las partes insistan de alguna manera en el diálogo, con la segunda reunión para tratar al menos un alto al fuego. El encuentro se ha tenido que aplazar a este jueves por teóricos problemas logísticos del lado ucraniano.

Según las autoridades ucranianas, las fuerzas rusas "están intentando continuar su ofensiva" en dirección a la capital, con el objetivo de "bloquearla" desde la zona norte y noroeste. Incluso se dio un ataque en el centro de la ciudad ya entrada la tarde junto a la principal estación de tren que obligó, según el Gobierno ucraniano, a "evacuar a miles de personas" y podría dejar a los ciudadanos sin luz y sin calefacción. La ciudad, con la guerra como entorno ya repetitivo, se preparaba para una noche muy fría. "Para el enemigo, Kiev es el objetivo clave. Quieren destruir nuestro Estado, y por eso la capital está bajo constante amenaza", reconoció ya este martes el presidente ucraniano Volodímir Zelenski.

Las Fuerzas Armadas del lado de Kiev apuntan que las tropas rusas han realizado "intentos sin éxito" de mantener rodeadas las ciudades de Sumy, Lebedin y Ojtirka, y señalan que "se han centrado en bloquear la ciudad de Mariupol, también sin éxito". Es precisamente en esa ciudad donde ha denunciado que más de cien personas resultaran heridas tras varios ataques aéreos. 

Mientras, en un nuevo vídeomensaje, Zelenski cifró este miércoles por la noche en 9.000 los soldados rusos muertos desde el inicio de la invasión, y su gobierno afirmó que más de mil extranjeros se han presentado como voluntarios para luchar del lado ucraniano después, de que el Ejecutivo de Ucrania creara la Legión Internacional para la Defensa Territorial de Ucrania.

La versión de Rusia, que cifra en unos 500 los militares muertos en su bando, es otra. Moscú avisa de que sus tropas se han hecho ya con el control de Jersón y que "la infraestructura civil y el transporte público funcionan con normalidad". En otros lugares como Konotop, en la región de Sumy, circularon imágenes de militares rusos entrando para negociar la rendición con las autoridades locales, que en caso de negarse se les amenazó con un bombardeo.

Con todo, la crisis humanitaria derivada del conflicto sigue haciéndose más grande. La invasión rusa ha provocado ya el éxodo de unas 875.000 personas, más de la mitad de ellos hacia Polonia, según los datos actualizados por la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR). Este mismo miércoles por la noche, el Alto Comisionado de ese organismo, Filippo Grandi, elevaba la cifra a un millón. La agencia tiene confirmados en Polonia unas 450.000 llegadas, mientras que en Hungría se superan las 116.000. Moldavia, Eslovaquia y Rumanía han registrado 79.000, 67.000 y 44.000 refugiados desde que Putin apretó el botón rojo.

Las negociaciones siguen, pero sin avanzar

Las negociaciones por la vía diplomática también siguen abiertas pese al ruido de los misiles y de las balas. Aunque lo hacen con cierto oscurantismo. Este miércoles estaba prevista la segunda reunión entre las partes, con Bielorrusia como anfitrión y después de un primer encuentro en el que apenas hubo avances más allá de la mera voluntad de seguir hablando. Pero la reunión tuvo que aplazarse a este jueves por los problemas logísticos de la parte ucraniana para llegar a la cita, según explicaron los enviados rusos. El alto al fuego parece lejano, y el fin del conflicto todavía más. Eso sí, Rusia ya reconoce a Zelenski como presidente legítimo, según repitió el Kremlin.

Moscú no centra su ofensiva en Ucrania, sino que además ha vuelto a amenazar a Occidente. El ministro de Exteriores, Sergei Lavrov, avisó -centrándose en el presidente de EE UU, Joe Biden- que en caso de darse "una Tercera Guerra Mundial" esta será "nuclear y destructiva". De hecho, Moscú lanzó otra advertencia al calificar de "inamistosas" las sanciones, y aseguró que habrá "respuesta". El Kremlin no se ha quedado ahí y azuzó a la OTAN de buscar "una escalada" con su apoyo a Ucrania. "No hay garantías de que no habrá incidentes, no hay garantías de que estos incidentes puedan escalar en una dirección completamente innecesaria", expresaron. A nivel particular, también alertaron de "daños irreversibles" en los vínculos con Alemania tras el bloqueo del gasoducto Nord Stream 2. Rusia considera que el país germano "ya no es un socio fiable".

La difícil opción de una zona de exclusión aérea

Mientras, Zelenski ha valorado la opción de una zona de exclusión aérea contra Rusia para frenar su ofensiva, pero ese plan es realmente complicado para Kiev, pues exige un despliegue militar que Ucrania, dada la situación sobre el terreno, no puede afrontar. Se basa en la prohibición de sobrevolar el espacio aéreo de un determinado país o territorio y lleva intrínseca una maniobra intensa para interceptar o derribar las aeronaves del oponente. Se aplicó, por ejemplo, como respaldo a la intervención militar en Libia en el año 2011, aunque ya en los noventa se utilizó en Irak o en los Balcanes.

Desde Washigton, Joe Biden defendió la importancia de las sanciones contra Rusia pero fue cauto a la hora de hablar de acusar a Moscú de "crímenes de guerra", aunque reconoció que es una opción. "Está claro que ataca a civiles, pero es demasiado pronto. Lo seguiremos de cerca", sostuvo. El presidente francés, Emmanuel Macron, en cambio, aspira a que se mantenga la vía diplomática y aseguró este miércoles que seguirá hablando con Putin para que frene la invasión. "La guerra ya no pertenece solo a nuestros libros de historia", lamentó.

Por su lado, la ONU condenó por 141 votos a favor, 5 en contra -Bielorrusia, Corea del Norte, Eritrea y Siria, además de la propia Rusia- y 35 abstenciones -entre las que destacan China, India, Bolivia, Cuba, El Salvador, Nicaragua, Irán, Irak, Kazajistán o Vietnam- la invasión de Rusia a Ucrania, y en la declaración piden que las tropas salgan de territorio ucraniano y que Putin revierta el reconocimiento de independencia de Donetsk y Lunansk.

Asimismo, ya están en vigor las últimas sanciones de la UE. Lo más relevante es la expulsión del sistema de intercambio de divisas SWIFT de siete bancos rusos. Son Bank Otkritie, Novikombank, Promsvyazbank, Bank Rossiya, Sovcombank, Vnesheconombank (VEB) y VTB Bank. Pero hay dos entidades importantes que se quedan fuera de las sanciones, la más grande (Sberbank) y el más relevante para los pagos del gas (Gazprombank). También se ha puesto ya en marcha la suspensión de emisión de Russia Today y Sputnik, considerados canales de propaganda del Kremlin.

A nivel de efectos económicos, el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, reconoció que el conflicto tendrá un impacto negativo en la expansión económica de la Unión Europea, pero "sin descarrilarla", y avanzó que el Ejecutivo comunitario está revisando la gobernanza económica de la UE a raíz de estos acontecimientos. "La cuestión es distinguir entre el hecho de que esta guerra seguramente debilitará el itinerario de nuestra recuperación, la senda de nuestra expansión económica y diferenciarlo de la evaluación de que va a descarrilar la senda o estrangular el crecimiento", dijo. En este escenario, Bruselas ve necesario analizar si recupera en 2023 las reglas fiscales de deuda y déficit o las mantiene suspendidas.

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