Casado siente la "reacción" recibida, reivindica su legado y da vía libre a la llegada de Feijóo a la presidencia del PP

Casado (i) en la Junta Directiva Nacional del PP
Pablo Casado en la Junta Directiva Nacional del PP.
EFE/ Javier Lizón
Pablo Casado, este martes ante la junta directiva nacional del PP en Madrid.
Europa Press

En algún momento de su último discurso al frente de una junta directiva nacional, Pablo Casado lamentó "todo aquello que haya hecho mal". Lo hizo ante un auditorio donde los presidentes regionales del PP ocupaban la primera fila, donde a Isabel Díaz Ayuso y a Alberto Núñez Feijóo los separaban tres sillas, y donde los más de 400 dirigentes del partido acabaron de pie para brindarle una ovación terapéutica, algo cálido tras días ácidos y cargados de sinsabores. El todavía presidente, con un tono conciliador donde cada mensaje era un punto de sutura -para él y para el partido-, se mostró afligido tan solo con una frase: "La reacción que he tenido que sufrir, que es inédita en nuestra historia democrática, no la merezco".

El tour de despedida que comenzó la semana pasada en el Congreso de los Diputados también se caracteriza por un Casado que, en contra de lo acostumbrado, se presenta con los discursos escritos, con los mensajes calibrados. El presidente saliente hizo un repaso casi cronológico de lo que ha sido su etapa al frente de "la gran casa del centroderecha español", un lugar que abandonará con "la conciencia muy tranquila, llena de agradecimiento, sin rencor ni frustración". Reivindicó su legado, un proyecto que dice en marcha a falta de culminar y que habrá que seguir construyendo. 

"Me he guiado en todo momento por la defensa de la libertad, la unidad de España, el Estado de Derecho, la familia y la ejemplaridad pública, para construir un proyecto político reformista y ganador, combinado con la regeneración. El PP pertenece a sus afiliados, pero también es patrimonio de todos los españoles, por eso lamento todo lo que haya hecho mal y la reacción que he tenido que sufrir, inédita en la historia democrática y que no merezco", remarcó.

Tres apellidos (Fraga, Aznar y Rajoy) y solo dos nombres completos flotaron a lo largo de un discurso de poco más de 10 minutos, con un mensaje concentrado y trufado de referencias a los valores primigenios del partido. El primero fue el de Alberto Núñez Feijóo, a quien bendijo como presumible relevo, alguien que, según dijo, siempre le ha "brindado su lealtad y amistad, las mismas que él recibirá" de Casado "para lo que decida hacer en un futuro". El segundo el de Miguel Ángel Blanco, el concejal del PP asesinado por ETA, quien le "hizo pensar en dar un paso para participar en política".

La referencia a la víctima de la banda terrorista fue el inicio de una biografía escalonada y vertiginosa, casi de una relación causa/efecto según la cual se habría gobernado cada paso de Casado en el partido: "(...) los casos de corrupción me llevaron a adoptar una posición pública más decidida, el golpe a la legalidad en Cataluña me decidió a liderar el partido, la irrupción del populismo me obligó a luchar por la reunificación de nuestro espacio electoral y la crisis económica me hizo avanzar un plan de gobierno para resolver los problemas de los españoles". 

El presidente del PP, Pablo Casado, ha asegurado que lamenta "todo lo que haya hecho mal". 

"A pesar de todo, cada día al frente del Partido Popular ha sido un honor. He sido muy feliz representando a esta gran organización porque creo que haciéndolo estaba prestando el mejor servicio a España", ha sido el balance y la lectura en clave nacional que hace de su labor frente a "los enemigos de la libertad", una trinchera que Casado localiza en "el nacionalismo excluyente, los herederos de los terroristas, el populismo radical y el colectivismo identitario"

En otro momento de reivindicación, Casado ha recordado a muchos de los presentes el porqué están ahí, sin apelar a las deserciones en cascada que se produjeron tras los episodios de las últimas semanas: "A la mayoría de los que estáis en esta junta directiva os propuse como candidatos a distintas responsabilidades. Todos habéis dado lo mejor de vosotros estos años y estoy orgulloso de vuestro trabajo y de lo que hemos conseguido juntos". 

Entre la comparecencia de Feijóo y de Ayuso a la salida, que agrió el dulce discurso del presidente con una intervención explosiva dentro de la reunión, abandonó el lugar Casado sin comparecer ante los medios. Justo antes, uno de sus todavía fieles preguntaba a un grupo de periodistas su parecer acerca del discurso. Sobre el dado por Ayuso a puerta cerrada prefería no opinar. 

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