Los restauradores de Barcelona critican el modelo de subasta de los chiringuitos de playa: hasta 327.000€ de salida

  • La oposición también cuestiona el modelo: "Incentiva el encarecimiento del canon y hace inviable el negocio".
  • El Gremi de Restauració pide que se mantenga la bonificación del 75%, como en las terrazas.
Varias personas disfrutan de un chiringuito en la playa de la Barceloneta.
Varias personas disfrutan de un chiringuito en la playa de la Barceloneta.
Toni Albir / EFE

El modelo de "subasta" para hacerse con la gestión de alguno de los chiringuitos situados en las playas de Barcelona no contenta al Gremi de Restauració, que critica que "no gana quien lo hace mejor, sino quien pone más dinero" a unos precios de salida ya de por sí elevados. 

Estos precios de salida varían según la zona en la que se encuentre el chiringuito -desde 49.000 euros en la Nova Mar Bella hasta 327.000 en Sant Miquel-, unas cantidades que aumentan con la puja de los operadores para hacerse con ellos y que llegaron a alcanzar los 700.000 euros en 2019.

Para la temporada 2022, el Ayuntamiento ha recibido 83 candidaturas de 17 empresas para 18 espacios disponibles. Los negocios que acaben consiguiendo uno de estos espacios tendrán derecho a dos años de uso más otros dos de prórroga opcional. Pero, además de los chiringuitos, también están las tumbonas, con precios que oscilan entre los 65.000 y los 71.000 euros, y los puestos de helados, que cuestan 4.900.

El concejal de Emergencia Climática, Eloi Badia, valoró en la Comisión de Urbanismo celebrada el martes que las cifras de candidaturas recibidas demuestran que "el concurso ha funcionado bien"; una percepción que no comparte la oposición, que critica que hay situaciones en las que "el canon es inasumible" -lo que ha provocado que algunos renuncien a las prórrogas- y reclaman una solución que "no premie tanto el tema económico".

Óscar Ramírez (PP) cuestionó en la Comisión si el modelo de subasta es el más adecuado, ya que "incentiva el encarecimiento del canon y hace inviable el negocio", además de que el precio "repercute en los ciudadanos". También recordó que estos chiringuitos "dan un servicio que no sólo es de restauración, sino también de lavabos, entre otros, y nos encontramos algunos desiertos".

De hecho, el chiringuito de Llevant, que se sitúa en el paseo y no en la arena, no ha recibido ninguna oferta. En este sentido, Badia comentó que "ya ha pasado en otras ocasiones" y que verán "cómo lo reactivan más adelante". También apuntó que la recaudación obtenida con el canon "es una herramienta que nos da recursos para poder hacer un buen mantenimiento de las playas".

Críticas del Gremi de Restauració

El Gremi de Restauració de Barcelona critica la visión mercantilista del espacio público que, aseguran, fomenta este modelo de "subasta". "Hay ayuntamientos mucho más humildes, con presupuestos más reducidos, que priorizan la calidad, la oferta gastronómica, valoran que la empresa esté implicada en el municipio... diferentes cuestiones que en Barcelona dan igual", señalan.

Y es que, pese a que Badia insistió en que el 65% de los criterios a tener en cuenta están relacionados con el servicio y un 35% con el precio, desde el gremio señalan que "todas las candidaturas cumplen los 65 puntos que tienen que ver con el servicio, así que al final lo determinante es el dinero".

También señalan que los precios elevados repercuten en el precio de los productos y, así, en los ciudadanos, y aseguran que acaban provocando que algunos chiringuitos no sean viables: "Quien ofreció 700.000 euros en 2019 renunció en 2020, antes de la pandemia, porque no era viable", apuntan.

Bonificación del 75%

Además de un cambio en el modelo de adjudicación, desde el Gremi de Restauració también reclaman que este 2022 se mantenga la bonificación del 75%, como se ha hecho con las terrazas. "Dicen que es diferente porque las terrazas son un elemento accesorio del local y el chiringuito es todo el local, pero esta bonificación también se aplica a los quioscos de prensa", lamentan.

Por otra parte, señalan que este modelo y estos precios fomentan que sólo puedan presentarse negocios con mucho capital y no otros más humildes. "O tienes mucho dinero en el banco o no puedes presentarte porque, en otros municipios, el canon se paga de forma fraccionada, pero en Barcelona pagas antes de comenzar la temporada. Quien pagó 700.000 euros los puso sobre la mesa antes de ver un euro".

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