Nicole Coste, examante de Alberto de Mónaco, invitada en Santa Devota ante la ausencia de Charlène

Alberto de Mónaco y la princesa Charlene.
Alberto de Mónaco y la princesa Charlène.
GTRES

"La convalecencia de Su Alteza Real la Princesa Charlène continúa de manera satisfactoria y muy alentadora. Su recuperación, así como el seguimiento de sus cuidados bucodentales, todavía precisan de varias semanas. Lamentablemente, la Princesa no podrá asistir este año a las festividades de Santa Devota", rezaba el inicio del comunicado que la casa real de Mónaco dio a conocer este jueves, explicando los motivos de la ausencia de la esposa de Alberto de Mónaco en la misa por la patrona del Principado. Lo que nadie esperaba es que quien sí asistiera fuera Nicole Coste.

La familia Grimaldi, con Alberto y su hermana Carolina a la cabeza, era, por supuesto, quien presidía el acto, uno además enraizado en la tradición monegasca y que se realiza desde 1874. En años anteriores, el príncipe, su esposa y sus mellizos, Jacques y Gabriella, se situaban en el lugar preferente de la catedral de Montecarlo. Pero este año, como la exnadadora se encuentra en una clínica secreta de Suiza en un "estado de profunda depresión y fatiga", como explicó en su momento su marido, no ha podido acudir.

Sin embargo, las habladurías comenzaron en cuanto apareció Coste. Esta exazafata tuvo un affaire con el príncipe del que nació hace 18 años su hijo Alexandre, reconocido por su padre pero no dentro de la línea sucesoria (Alberto tiene también otra hija, de 29 años, Jazmin Grace, fruto de su romance con la estadounidense Tamara Rotolo).

Nicole, togolesa de 50 años, acudió a la Catedral vestida de blanco, muy elegante, como suele hacer desde que vive en el Principado y forma parte, pero a la vez no, de la monarquía de Mónaco. Sin embargo, su nueva aparición no hace sino, de nuevo, desatar los rumores de separación entre Alberto y Charlène, quien siempre, eso sí, se ha mostrado públicamente a favor de la buena relación de su esposo con su familia no oficial.

No así Nicole, quien hace unos meses concedía una entrevista para la revista francesa Paris Match en las que criticaba abiertamente a Charlène, asegurando que en privado despreciaba a su hijo y que, cuando aún estaba comprometida pero ya vivía con el príncipe, aprovechó una ausencia de este para quitarle su habitación a Alexandre y enviarle al ala de servicio del Palacio Grimaldi. Alberto tachó de "inapropiadas" las declaraciones.

Con semejante percal, cobra aún más importancia el final del comunicado real sobre el estado de salud de Charlène y cuánto queda para que se recupere de su misteriosa dolencia, dado que lo que la mantuvo casi tres cuartas partes del añopasado en Sudáfrica se suponía que era una infección, no una depresión. "Ella se encuentra, junto a su esposo, su Alteza Real el príncipe Alberto II, muy unida a todos los monegascos y residentes del principado con motivo de estas celebraciones. Tan pronto como su salud se lo permita, la princesa volverá a compartir estos momentos de felicidad con ellos. Durante este tiempo, la pareja real pide que su vida privada y la de sus hijos sigan siendo respetadas", finaliza.

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