El FMI frena el optimismo del Gobierno: certifica que el PIB creció menos de lo esperado y aleja la recuperación a 2023

La vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño.
La vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño.
MINECO
El FMI ha decidido empeorar las estimaciones de crecimiento económico de España.
Europa Press

La economía española creció tan solo un 4,9% el año pasado, según ha informado este martes el Fondo Monetario Internacional (FMI), que ha publicado sus primeras proyecciones macroeconómicas del año para los principales países del mundo. La cifra que ha comunicado la institución queda, de esta forma, muy lejos de lo que vaticinó el Ejecutivo en el escenario macroeconómico con el que elaboró los Presupuestos Generales del Estado en septiembre del año pasado, que confiaba en que la economía crecería un 6,5%. Además, bajo este escenario, la recuperación completa de la crisis pandémica se retrasaría hasta la primera parte de 2023.

A la espera de que el Instituto Nacional de Estadística (INE) publique el dato definitivo del PIB de 2021 -este viernes dará un avance- la cifra adelantada por el FMI resulta escasa, sobre todo si se tiene en cuenta que España sufrió en 2020 el mayor desplome en la producción de todas las economías avanzadas con una caída del 10,8% del PIB. 

Las estimaciones del FMI apuntan a que el año pasado Francia creció a un ritmo del 6,7%, Italia lo hizo al 6,2% y la media de los países del euro repuntó un 5,2%, mientras que España lo hizo al 4,9%. Solo Alemania, con un rebote de apenas el 2,7% el año pasado (después de haberse desplomado un 4,6% en 2020), creció menos que España en este grupo de países.

En cualquier caso, el dato que publica este martes el FMI va en la línea de lo que los analistas venían advirtiendo ya desde finales del año pasado, que la economía española crecería por debajo del 5% en 2021. 

No obstante, los pronósticos para este año y el siguiente son algo más optimistas. El FMI prevé que el PIB de España se recupere a un ritmo del 5,8% interanual en 2022, un rebote que se prolongaría en menor medida en 2023, cuando se espera que el PIB repunte un 3,8%.

Una vez más, los pronósticos de la institución son menos optimistas que los del Gobierno, que todavía se ciñe al escenario macroeconómico que acompaña a los Presupuestos, según el cual la economía española crecerá un 7% este año, algo que prácticamente todos los analistas descartan a estas alturas.

Los datos del FMI para este año no ofrecen grandes novedades respecto a un informe dedicado a España que dicho organismo publicó en diciembre -en el que ya se adelantaba que el PIB crecería un 5,8% en 2022. Lo que sí permite este nuevo documento es poner en contexto el crecimiento previsto para España con el resto de economías avanzadas. 

Así, de cumplirse los augurios, el PIB nacional crecería casi dos puntos más que la media de las economías avanzadas y la zona euro -se proyecta un 3,9% para ambas- y el repunte en la producción sería sustancialmente más vigoroso a los que se esperan en Italia (3,8%), Alemania (3,8%) y Francia (3,5%).

Las previsiones del FMI apuntan a que habrá que esperar al primer trimestre de 2023 para ver una recuperación completa de la economía nacional. Para ese año, el organismo espera que el PIB español crezca un 3,8%, también por encima de la media de las economías avanzadas (2,6%) y los países del euro (2,5%).

Además, el informe revelado este martes otorga seis décimas más de crecimiento para España en el conjunto de 2022 y 2023 que el anterior documento de previsiones macroeconómicas mundiales, que el FMI publicó en octubre. Estas décimas proceden de una revisión a la baja del crecimiento esperado para 2022 de 0,6 puntos y otra al alza de 1,2 puntos para 2023. Esta decisión de añadir más crecimiento del esperado va, de hecho, contracorriente respecto a lo que el FMI espera para la economía mundial y las economías avanzadas.

La recuperación mundial se debilita

Los últimos desarrollos de la pandemia y las consecuencias a nivel económico que ha generado -principalmente, una elevada inflación en todo el mundo- han llevado al FMI a dibujar un panorama más pesimista para la recuperación global que el de su anterior análisis de octubre.

"La economía mundial entra en 2022 en una posición más débil de lo que se esperaba previamente", destaca la institución en el primer párrafo del informe. Entre los factores que han contribuido a ello, el FMI señala las nuevas restricciones a la movilidad en todo el mundo por la variante ómicron y una inflación peor de la prevista. "El alza de precios de la energía y las interrupciones por el lado de la oferta han resultado en una inflación más alta y amplia de lo anticipado, especialmente en Estados Unidos y muchas economías y mercados emergentes", reza el documento. También se cita la crisis en el sector inmobiliario chino y "una recuperación del consumo privado más lenta de lo esperado" en este país como motivos para revisar cinco décimas a la baja el crecimiento de la economía mundial para este año, que ahora se estima en el 4,4%.

En el conjunto de los países del euro, el FMI ha recortado cuatro décimas su previsión de crecimiento para este año, especialmente por la "prolongada escasez de suministros y disrupciones causadas por la Covid". Además, destaca que las restricciones a la movilidad impuestas a finales de 2021 por la ola Covid de invierno también serán una carga para el crecimiento a comienzos de este año.

En cuanto a la inflación, desde el organismo señalan que, aunque se espera que sea más persistente de lo previsto en octubre, la presión sobre los precios vaya cediendo a lo largo de este año. "La inflación debería frenarse gradualmente a medida que los desequilibrios entre oferta y demanda se desvanecen en 2022 y la política monetaria en las economías principales responde", señalan. Eso sí, recuerdan que estas previsiones están sometidas a riesgos a la baja, como la aparición de nuevas variantes más graves que puedan empeorar la pandemia o la posibilidad de que las causas de la inflación se prolonguen todavía más de lo esperado.

El FMI también ha matizado su discurso sobre la necesidad de mantener los estímulos económicos. En un contexto de elevada inflación, creen que "la política monetaria tendrá que seguir endureciéndose en varios países para frenar las presiones inflacionarias, mientras que la política fiscal -con espacio más limitado que antes en la pandemia- tendrá que priorizar gasto social y sanitario a la vez que se centra en apoyar a los más afectados". En Estados Unidos, la Reserva Federal ya ha anunciado subidas de los tipos de interés para tratar de contener la inflación y en Europa, el BCE comunicó en diciembre que comenzaría a reducir el programa de compra de deuda por la pandemia, eso sí, sin una subida de tipos en el horizonte. 

En ese contexto, el FMI pide a los bancos centrales que la retirada de estímulos sea ordenada y que la comunicación de cambios en la política monetaria sea predecible para evitar shocks en los mercados. De igual manera recuerda que "unos tipos de interés elevados harán que endeudarse sea más caro", algo que podría afectar especialmente a los países de renta baja, pero que, de suceder en Europa, se cebaría con Estados como España, Francia o Italia cuyas deudas son superiores al 100% del PIB. 

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