Niña de nueve años y víctima de agresión sexual, el perfil más común en la unidad de violencia infantil del Vall d'Hebron

La Dra. Anna Fàbregas, adjunta del Servicio de Pediatria y Coordinadora de la Unidad; Mireia Forner, psicóloga clínica del Servicio de Salud Mental y Giuliana Ríos, trabajadora social sanitaria. Todas ellas miembros del Equipo EMMA del Hospital Vall d'Hebron.
La Dra. Anna Fàbregas, adjunta del Servicio de Pediatria y Coordinadora de la Unidad; Mireia Forner, psicóloga clínica del Servicio de Salud Mental y Giuliana Ríos, trabajadora social sanitaria. Todas ellas miembros del Equipo EMMA del Hospital Vall d'Hebron.
Hospital Universitari Vall d'Hebron

La Unidad de Atención a las Violencias sobre la Infancia y la Adolescencia (Equipo EMMA) del Hospital Vall d’Hebron atiende, mayoritariamente, a niñas agredidas por hombres. Concretamente, el 70% de sus pacientes son niñas, y el 91% de los agresores son hombres. En más del 65% de los casos, esta violencia se da en el ámbito intrafamiliar.

El perfil de más común es el de una niña de nueve o diez años que revela que ha sufrido violencia sexual, o una adolescente que recuerda hechos pasados e identifica que ha sido víctima de este tipo de violencia. “Ante cualquier revelación, es muy importante creer a la víctima, acompañarla y protegerla. No es nuestra función dudar de su palabra”, explica la doctora Anna Fàbregas, pediatra y coordinadora de la Unidad.

“Ante cualquier revelación, es muy importante creer a la víctima, acompañarla y protegerla”

Cuando la paciente llega a la consulta, le atienden diferentes profesionales: una pediatra, una psicóloga clínica y una trabajadora social sanitaria. Además, el equipo tambien cuenta con una ginecóloga especialista en infancia y adolescencia.  “Valoramos cómo se encuentra psicológicamente, si presenta secuelas de la situación vivida y si requiere de un tratamiento psicológico especializado”, cuenta Mireia Forner, psicóloga clínica del equipo. 

Por su parte, la trabajadora social trabaja con los cuidadores del menor -rol que suele recaer en la madre-, para acompañar al hijo en su proceso de recuperación. "La violencia sexual tiene un impacto importantísimo en el entorno familiar“, explica Giuliana Ríos, trabajadora social sanitaria.

La Dra. Anna Fàbregas, adjunta del Servicio de Pediatria y Coordinadora del Equipo EMMA; Mireia Forner, psicóloga clínica del Servicio de Salud Mental y Giuliana Ríos, trabajadora social sanitaria.
La Dra. Anna Fàbregas, adjunta del Servicio de Pediatria y Coordinadora del Equipo EMMA; Mireia Forner, psicóloga clínica del Servicio de Salud Mental y Giuliana Ríos, trabajadora social sanitaria.
Hospital Universitari Vall d'Hebron

"Supe que mi niña estaba siento abusada"

La madre de una de las víctimas atendidas, cuya identidad prefiere mantener en el anonimato, ha explicado a este diario cómo el Equipo EMMA les ayudó a "superar" una situación que, en sus palabras, "afectó a toda la familia al completo":

Hace poco más de un año, el comportamiento de su hija de nueve años cambió por completo: "En el colegio empeoró su situación académica y supe que no interactuaba con sus amiguitos. En casa lloraba con mucha facilidad, empezó a orinarse en la cama y a no dormir", cuenta. 

"Lloraba con mucha facilidad, empezó a orinarse en la cama y a no dormir"

"Al ver tantas cosas juntas, decidí preguntarle qué ocurría. Ese día supe que mi niña estaba siendo abusada", recuerda. Inmediatamente acudió a un centro médico, y allí les derivaron al Equipo EMMA. 

"En estos casi 13 meses hemos podido superar esta situación. Llegamos con mi niña con síntomas de culpa, de rabia, de muchos miedos, y de mucha tristeza. El programa nos ha ayudado a nivel general porque ellos nos han apoyado, llenado de seguridad. Nos han hecho saber que no estamos solas y que no tuvimos culpa", dice y añade: "Mi hija esta ahora está muy bien. Su nivel académico ha mejorado notablemente, y no tiene ningún problema para expresarse".

La trabajadora social sanitaria Giuliana Ríos atiende a la madre de una de las niñas víctimas de violencia sexual.
La trabajadora social sanitaria Giuliana Ríos atiende a la madre de una de las niñas víctimas de violencia sexual.
Hospital Universitari Vall d'Hebron

Secuelas de la violencia infantil

Las consecuencias de sufrir violencia a corta edad se manifiestan a menudo con emociones como “rabia, miedo, culpa y vergüenza”. Cuando llegan a la adolescencia, sufren “síntomas de estrés post-traumático, ansiedad, depresión, conductas autolesivas e, incluso, tentativas de suicidio”, apunta la psicóloga Mireia Forner.

La doctora Fàbregas también alerta de lo siguiente: “Cuando un menor sufre experiencias adversas importantes, el sistema de respuesta al estrés se activa en alerta máxima y se queda de forma crónica. Esta respuesta tóxica, por los elevados niveles de cortisol, puede provocar cambios anatómicos y funcionales del cerebro en desarrollo, produciendo problemas posteriores en las habilidades lingüísticas, cognitivas y socioemocionales”.

Las secuelas se observan principalmente en la salud mental, pero también en el sistema inmunológico, cardiovascular y metabólico

"Las principales secuelas derivadas se observan en el ámbito de la salud mental, pero también se han visto afectaciones del sistema inmunológico, cardiovascular y metabólico, que provocan, a largo plazo, riesgo de sufrir obesidad, diabetes e, incluso, algún tipo de cáncer o infarto”.

El Equipo EMMA

El Equipo EMMA nació en noviembre de 2020 en el Hospital Vall d’Hebron fruto del protocolo de actuación de la Generalitat ante maltratos en la infancia y la adolescencia. En este tiempo, ha atendido 343 casos (304 en 2021). Al margen de las violencias sexuales, que representan el 81% de las atenciones, también abordan  la violencia física, la emocional/psicológica, la violencia por negligencia o la violencia contra la infancia en el contexto de violencia machista

La Unidad de Atención a las Violencias en la Infancia y la Adolescencia (Equipo EMMA) del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona, al completo.
La Unidad de Atención a las Violencias en la Infancia y la Adolescencia (Equipo EMMA) del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona, al completo.
Hospital Universitari Vall d'Hebron
De los 343 menores atendidos desde noviembre de 2020, el 81% son víctimas de violencias sexuales

“Como centro de referencia, nos llegan casos desde muchos dispositivos: atención primaria, urgencias hospitalarias, escuelas, o de los equipos de la DGAIA -Dirección General de Atención a la Infancia y a la Adolescencia-, explica la doctora Fàbregas. Esta Unidad fue iniciativa de los departamentos de Salud y Derechos Sociales, y trabaja también en coordinación de Interior, Justicia y Educación.

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